¿Cuánto se juega un deportista olímpico español?

Dejando a un lado las estrellas del deporte que ganan enormes sumas gracias a sus patrocinios de marcas y la venta de sus derechos de imagen, cada competición se vuelve una lucha por el dinero que pagará los gastos de una año entero para la mayoría de los deportistas de nuestro país, dado que según el puesto que acaben ocupando en el podio las becas serán mayores o menores.

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Aunque existen atletas olímpicos españoles que compaginan su disciplina deportiva con su empleo del día a día, como el piragüista Saúl Craviotto que combina el entrenamiento con su trabajo de policía nacional, esto no es lo habitual. La mayoría de los deportistas se centran en plenitud en entrenar con las miras puestas en las competiciones nacionales, europeas y mundiales.

Durante el año, la manera de costearse todos los gastos reside en las becas, principalmente la conocida como ADO.

Las becas que otorga el Plan ADO 2012 se distribuyen en tres grupos (I, II y III), cada uno de ellos dividido en varios niveles y con vigencia hasta el 31 de diciembre.

El Grupo I, que aglutina a todos los deportistas que compiten de manera individual, en parejas o en equipo de cuatro componentes como máximo, establece seis niveles de beca dependiendo de los objetivos alcanzados por el deportista en Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo absolutos que pueden ser en forma de medalla, diploma, estar clasificados entre los 10 primeros del ránking (para atletismo y natación) o lograr la clasificación olímpica, entre otros.

Un ejemplo para hacernos una idea de las cantidades que se manejan es Marina Alabau, el primer oro de España en Londres. La windsurfista ingresó los 94.000 euros de prima debido a su triunfo en la competición, más la beca ADO de 45.000 euros que le corresponde por su medalla de bronce en el pasado campeonato del mundo, mientras que David Cal, el mejor deportista olímpico de la historia de España, afrontó el año con una beca de 50.550 euros debido a la plata conseguida en 2011 en Hungría.

De esta manera, observamos como la victoria les asegura poder seguir costeándose su preparación para las siguientes competiciones. Además, dependiendo del puesto en que que terminen, a partir de la octava posición, recibirán más o menos cantidad, mientras que si no alcanzan la octava plaza no ingresarán dinero por ello.

La gimnasia rítmica, la natación sincronizada y el remo a ocho, entran dentro del Grupo II, en el que la beca ADO por ganar el oro es de 40.000 euros, la plata de 33.700 y el bronce de 30.000.

El resto de deportes de equipo: el baloncesto, balonmano, fútbol, hockey, hockey hielo, voleibol y waterpolo se sitúan dentro del Grupo III. La cuantía es de 30.000, 25.000 y 22.000 euros por oro, plata y bronce respectivamente.

No obstante, los medallistas son la excepción ya que de los 282 que fueron a Londres solo 58 trajeron medalla y otros treinta regresaron con diploma. Deportistas que están entre los ocho mejores del mundo en su disciplina, han rozado el metal, pero se tendrán que conformar con un diploma y, en consecuencia, con una beca inferior.

A medida que bajan los resultados, también descienden las subvenciones. La beca por ranking, premia con 19.000 euros a los que estén entre los 10 primeros del mundo en natación o atletismo. La Beca B, garantiza 17.000 euros a aquellos deportistas que en el año anterior fueron medallistas u obtuvieron diploma. La Beca C se concedió 15.000 a los clasificados para Londres. Por último, la categoría inferior dentro de las ayudas del Plan ADO es la Beca E que aporta 12.000 euros a deportistas que no entran en ninguna de las categorías anteriores.

Para ilustrar lo que se juega el deportista en cada competición hay varios ejemplos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Uno de los momentos más tristes para la delegación española en Londres, fue el llanto del judoca Sugoi Uriarte al quedarse a las puertas de la medalla la cuál llegó a acariciar hasta en dos ocasiones. Durante el año 2012, la asignación económica del Plan ADO a Sugoi, Subcampeón del Mundo y Campeón de Europa es la correspondiente a una Beca B del Grupo I, es decir, 17.000 euros.

Con el diploma olímpico en el bolsillo, el judoca vitoriano, según los criterios de 2012, tendría derecho a percibir 34.000 euros. Si hubiera conseguido subir al podio, aplicándole esos mismos criterios, el bronce le habría garantizado 45.000 euros.

Si no forman parte de los deportistas de renombre que pagan las facturas con la venta de sus derechos y el patrocinio de diferentes marcas, cada competición no es solo jugarse el prestigio o luchar por la gloria, se trata de tener en juego su fuente de ingresos para todo el año.