La Unión Europea amenaza con congelar los fondos a España

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, fue uno de los principales valedores para que España no fuera multada por déficit excesivo, pero durante la reunión clave advirtió de que “no dudaría” en paralizar los fondos estructurales y de cohesión. España se juega más de 1.300 millones, según el Gobierno.

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El bloqueo político empieza a golpear a la economía española. Ya se libró por los pelos de una sanción histórica por desajustes en el déficit, pero desde julio España está marcada. Hoy se han hecho públicas las actas de la reunión que mantuvo el Ejecutivo de la Comisión Europea donde se debatió las sanciones en España y Portugal.

"La Comisión Europea no dudaría más adelante en recomendar la suspensión parcial de los compromisos financieros en 2017 en relación a los fondos estructurales y de inversión", expresó el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. Públicamente el dirigente fue uno de los valedores de ser flexible con los países, pero a cambio de que se comprometieran a tomar medidas efectivas.

Sin embargo, la situación política de España hace imposible que se puedan elaborar los presupuestos para 2017 para incluir los ajustes demandados por Bruselas. Ahora mismo el Gobierno en funciones intenta sacar adelante la reforma del Impuesto de Sociedades que permita aumentar los ingresos en 6.000 millones de euros. Además, está pendiente por parte de las autoridades comunitarias la decisión de congelar o no la transferencia de fondos europeos como castigo. El Gobierno en funciones cifra la cuantía de esa sanción de 1.325 millones de euros.

España ha enviado a Bruselas una prórroga de los presupuestos de 2016 que no incluye nuevas normas. Las actas de la reunión el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, intercedió en favor de España y Portugal para acallar las voces que pedían imponerles una multa de hasta el 0,2% de su PIB. Moscovici expresó que si se impusiera una sanción, aunque fuese de carácter simbólico, los ciudadanos interpretarían el mensaje "como una crítica por no haber hecho los suficientes esfuerzos", lo que podría derivar en "una pérdida del apoyo al proyecto europeo".