La OCDE eleva “con cautela” sus previsiones de crecimiento

El organismo espera que la actividad económica global avance un 3,3% y un 3,6% durante los dos próximos años. Sin embargo, advierte sobre los riesgos ligados al proteccionismo, las vulnerabilidades financieras y la volatilidad ante las políticas divergentes sobre los tipos de interés.

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La OCDE prevé que el crecimiento global se va a acelerar, aunque advierte de los altos niveles de incertidumbre ligados a los riesgos macroeconómicos actuales. El organismo estima que la actividad mundial crecerá un 3,3% en 2017 y un 3,6% en 2018. Sin embargo, existen ciertos riesgos que podrían frenar el avance; como las políticas proteccionistas, las vulnerabilidades financieras y las divergencias entre las políticas monetarias de la Reserva Federal (FED) y del Banco Central Europeo (BCE) en torno a los tipos de interés.

Las subidas proyectadas reflejan las continuas reformas fiscales y estructurales llevadas a cabo en las grandes economías, como China, Canadá y los Estados Unidos, las cuales se espera que se mantengan. En el otro extremo se encuentra la zona euro, cuyo ritmo expansivo será menor, por lo que el organismo recomienda una “mayor ambición” sus las políticas.

Otro de los focos del informe hace referencia a los crecientes niveles de desigualdad en el reparto de los beneficios de la recuperación. “El crecimiento sigue siendo muy débil y sus beneficios están demasiado concentrados para marcar una verdadera diferencia en aquellos que han sido golpeados por la crisis y dejados atrás. Ahora más que nunca, los gobiernos deben tomar acciones para restablecer la confianza de los ciudadanos”, ha señalado el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, durante la presentación del documento.

Los mayores riesgos a corto plazo son las políticas proteccionistas, que pueden dañar el crecimiento y el empleo global, sobre todo en economías como China, con graves problemas de endeudamiento público-privado y especialmente expuestas. La OCDE pide además una mayor conexión entre el rumbo de los mercados financieros y la situación de la economía real, en la que el consumo y la inversión todavía no se han recuperado. En este sentido, señala la necesidad de que converjan las políticas en torno a los tipos de interés de las principales economías para realizar un ajuste conjunto de los mercados.

En consecuencia, el organismo revisa “con cautela” sus previsiones de crecimiento y advierte de que los costes sociales de la crisis y las crecientes desigualdades deben ser enfrentadas para hacer el crecimiento más inclusivo y reducir las presiones del proteccionismo y los populismos crecientes.