Una elección siempre acertada

Hay todoterrenos más adecuados para uso extremo en campo, otros con un comportamiento más deportivo y algunos más lujosos, pero el modelo que probamos hoy, el Volkswagen Touareg 3.0 TDI 204 CV, tiene la ventaja de que se defiende muy bien en todos los apartados y no defraudará a nadie, independientemente de sus prioridades.

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La llegada al mercado del Volkswagen Touareg se produjo en 2003 y todos los especialistas alabaron sus grandes cualidades, tanto desde el punto de vista dinámico en el asfalto y fuera de él, como por la calidad con la que estaba construido. Aquella primera generación dio paso al sucesor en 2010, un coche que no suponía una revolución sobre el precedente, aunque mejoraba algunos detalles para hacerlo más “redondo”. En 2015, sobre esa misma base, la marca actualizó el modelo con pequeños retoques estéticos y así se ha mantenido hasta nuestros días. Lo que sí ha cambiado en estos trece años son las motorizaciones con las que hoy se puede solicitar el Touareg, pues en otro tiempo había también variantes de gasolina e híbridas, mientras que hoy la oferta se reduce a un motor diésel de 3 litros de cilindrada, ajustado para elegir entre dos tipos de potencia: 204 ó 262 caballos. Los precios de la gama oscilan entre los 60.000 y los 74.500 euros, aproximadamente.

interior touaregNosotros hemos optado por la mecánica más sencilla, con uno de los acabados más sobrios, y el resultado es plenamente
satisfactorio. Después de recorrer más de 1.200 kilómetros por diferentes tipos de carreteras, la conclusión es que estamos ante un gran coche, con una calidad de rodadura excepcional y un habitáculo tan amplio y confortable como bien terminado.

Como un gran turismo

Lo primero que llama la atención tras los primeros instantes de rodaje es la suavidad con que se maneja el Touareg y las buenas sensaciones que transmite al volante. No tiene las inercias que se podían esperar de un coche que pesa cerca de 2.200 kilos y se muestra muy ágil en zonas sinuosas. Incluso cuando encadenamos curvas a velocidad elevada, los cambios de peso se realizan sin sobresaltos ni balanceos excesivos de la carrocería. El comportamiento y la estabilidad son dignos del mejor turismo, y en ningún momento da la impresión de que vayamos sentados a bordo de un vehículo con una distancia al suelo bastante superior a la de una berlina. Hoy, muchos usuarios se han apuntado a la moda de este tipo de vehículos, porque les transmite confianza conducir desde una posición alta, pero la realidad es que cuanto más arriba vaya el centro de gravedad más
inestabilidad tendremos. Sin embargo, con el Touareg los ingenieros parecen haber desafiado a las leyes de la física y el coche se agarra tan bien como si de un deportivo se tratara.

La suspensión de serie (hay una neumática opcional) cumple su cometido a la perfección, pues no sólo juega un papel clave desde el punto de vista dinámico sino que, además, ofrece un confort excelente a los pasajeros y absorbe las irregularidades del terreno para que lleguen muy amortiguadas al interior.

También el aislamiento del habitáculo es sobresaliente, porque filtra adecuadamente los ruidos mecánicos y los del asfalto. La dirección es otro punto clave para el buen comportamiento del coche y su agrado de conducción. Su absoluta precisión y la dureza variable en función de la velocidad hacen que el conductor se sienta dueño de la situación en todas las circunstancias.

También todoterreno

La inmensa mayoría de los compradores de un todoterreno jamás meten su coche en zonas complicadas, más allá de alguna pista sin asfaltar. Por eso, en el equipamiento estándar del coche Volkswagen sólo ofrece un modo off road “descafeinado”, que ajusta la forma de actuar del motor, el cambio y la tracción integral, además de hacer funcionartouareg faro de otra manera el ABS y de proporcionar un control de descenso para no patinar en bajadas muy pronunciadas y de firma deslizante. Esto es más que suficiente para transitar por caminos con ciertas dificultades, pero si alguien quiere capacidades todoterreno auténticas también podrá alcanzarlas con un paquete opcional que incluye diferenciales bloqueables, reductoras y una suspensión más alta, entre otras cosas. Eso sí, esta alternativa, que transforma el carácter del vehículo para convertirlo en un 4×4 con mayúsculas, únicamente está disponible con la versión de motor más potente.

Hablando del motor, el de 204 caballos mueve con soltura las más de dos toneladas del Touareg. Su funcionamiento es tranquilo y prioriza el paso a marchas largas antes de alcanzar las 2.000 revoluciones, con objeto de favorecer unos consumos razonables, que no es fácil hacerlos bajar de los 9 litros a los 100 kilómetros a no ser que vayamos por autopista y sin sobrepasar los límites legales. En el modo sport cambia un poco esa filosofía de la transmisión automática de ocho marchas. Y, si pisamos a fondo el acelerador, nos encontramos con una buena dosis de energía instantánea para salir airoso de cualquier apuro.

Muy cuidado

En el interior destaca el empleo de materiales de buena calidad y la ejecución impecable de los acabados. El diseño del salpicadero es clásico y más bien sobrio, sin grandes lujos, pero esa calidad percibida transmite +una sensación agradable y no se echa en falta nada de lo realmente necesario. La amplitud es la nota dominante, con un espacio grande en la parte delantera y generoso en todas las cotas traseras para que cinco adultos viajen sin estrecheces. El asiento posterior se puede desplazar longitudinalmente hasta 16 centímetros, lo que permite ampliar la ya de por sí voluminosa capacidad del maletero o dar prioridad al hueco para las piernas de los pasajeros de atrás, en función de lo que se necesite en cada instante. También los respaldos posteriores se pueden abatir en tres partes, lo que deja un gigantesco hueco para carga.

La unidad de pruebas disponía de unos asientos de cuero opcionales, con regulación eléctrica y climatización, que ofrecen un exquisito confort y una sujeción magnífica.