Solo el 3% de los vehículos estadounidenses es eléctrico

Pese a que los países desarrollados se encuentran en plena transición hacia una economía limpia, la electrificación del turismo aún es una asignatura pendiente. Estados Unidos ofrece apoyo estatal a la fabricación y compra de este tipo de vehículos, sin embargo, el precio, la preocupación sobre su autonomía y la infraestructura de recarga siguen frenando a los compradores.

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El sector automovilístico actual mira cada vez más hacia la electrificación de los automóviles, junto a la automatización y el transporte compartido. El Acuerdo de París ha intensificado la lucha de consumidores y fabricantes por cumplir el objetivo de mantener el aumento de temperatura media mundial por debajo de 2ºC sobre los niveles preindustriales. El transporte es objetivo natural de las iniciativas de reducción de las emisiones de carbono, ya que genera un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Sin embargo, para conseguir que estos vehículos menos dañinos penetren entre los consumidores, es necesario fabricar vehículos fiables, atractivos y accesibles económicamente para la mayoría de conductores.

Los primeros coches eléctricos comercializados en el mercado estadounidense fueron los vehículos híbridos (HEV), concretamente el Honda Insight (1999) y el Toyota Prius (2000). Desde entonces, según el estudio realizado por los expertos de BBVA Research, se han lanzado alrededor de 60 modelos HEV, con ventas de aproximadamente 4,2 millones de unidades hasta 2016. Los vehículos eléctricos enchufables llegaron una década después. Actualmente existen en torno a 28 modelos distintos de coche enchufable, de los cuales se han venido casi 517.000 unidades. Nissan, Chevrolet, Tesla y Toyota representan casi el 70% de las ventas de este sector.

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Aunque ambas clases de vehículo han presentado un aumento considerable de las ventas desde su nacimiento, continúan representando una pequeña parte del mercado de vehículos ligeros: 2% los híbridos y 1% los enchufables.

El precio del petróleo frena al coche eléctrico

Además de otros factores, el coste es uno de los principales obstáculos de este tipo de coches. El precio de un sedán eléctrico puro en Estados Unidos supera en alrededor de un 17% al de un vehículo estándar. La diferencia en España es muy similar. Reducir el precio de las baterías permitiría a los fabricantes rebajar los precios de los vehículos u ofrecer baterías con mayor autonomía por el mismo precio. Sin embargo, mucho deben reducirse para que el precio se sitúe por debajo del coste de fabricación de un vehículo no eléctrico. Según un análisis de Bloomberg New Energy Finance, los precios de las baterías deben situarse por debajo de los 200 dólares por kilovatio/hora para que estos sean competitivos frente a los que incorporan motores de combustión interna. Según estos analistas, la paridad de precio podría llegar durante la primera mitad de la próxima década.

Los expertos de BBVA Research opinan sin embargo que esto es improbable. Covert, Greenstone y Knittel (2016) calcularon que el precio del petróleo tendría que superar los 350 dólares por barril para que un coche eléctrico con una batería que cueste 325 dólares por kilovatio/hora resulte más barato de fabricar que un vehículo de gasolina. Durante la Administración Obama, el Departamento de Energía estableció el objetivo de reducir el precio de las baterías hasta los 125 dólares. No obstante, de acuerdo al estudio antes mencionado, este objetivo seguiría implicando un precio de equilibrio del petróleo de 115 dólares por barril.

MATRICULACIONES

Según detalla el informe, el sector público estadounidense desempeña un papel clave en el desarrollo de este mercado. Actualmente existen 28 programas de ámbito federal que abordan distintos aspectos relacionados con los vehículos eléctricos, como el transporte público, las infraestructuras de carga, etc. Hasta ahora, la intervención estatal se ha justificado por motivos medioambientales, de creación de empleo y de seguridad energética sin embargo, todavía se desconoce si la nueva Administración mantendrá o ampliará estos programas de incentivos.

Teniendo todos los factores en cuenta, puede decirse que Estados Unidos continúa siendo un mercado crítico para los vehículos eléctricos, aunque se espera que los fabricantes continúen desarrollando nuevos modelos mejorados. La electrificación del transporte sobra impulso no solo en EEUU, sino también en Europa o China, por lo que aunque Estados Unidos abandonase el Acuerdo de París y redujese o suprimiese los incentivos y subvenciones federales, desde BBVA esperan que algunos Estados, junto con otros países de todo el mundo, “aceleren la transición hacia una economía limpia”.