lunes, 16 julio 2018
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Ron pide “llegar hasta el final” en el caso del Popular

12 de julio de 2018. 13:38h Mario Talavera
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El enésimo epílogo de la crisis financiera y económica ha tenido lugar este jueves en el Congreso de los Diputados. El expresidente del Banco Popular, Ángel Ron, ha acudido a la sede parlamentaria para explicar su punto de vista acerca de la quiebra del banco, así como su responsabilidad en esa crisis que hizo perder sus ahorros a 300 mil familias.

En su momento, en abril de este año, el gobernador del Banco de España, Luís María Linde reconoció que fue un error no rescatar al Banco Popular en 2012, como sí se hizo con otras entidades. En ese momento se comprobó que el Popular necesitaba 3.200 millones de euros de capital, pero confió en que pudiera quitarse de encima sus activos inmobiliarios por sí misma, de forma que el rescate financiero fuera más leve.

Con independencia de las causas, el resultado fue la caída cuesta abajo del Banco Popular, una situación inédita según ha dicho Ron, que provocó la pérdida de los accionistas sin ninguna información de por medio. La consecuencia final fue la entrada del Popular en el grupo Santander por un euro.

El exdirigente del banco no niega errores en la gestión, pero solicita una investigación para descubrir de quién fue la responsabilidad: "Puede haber un debate sobre si la gestión fue mejorable o no. Pero esto requiere de una investigación profunda en todos los órdenes para llegar hasta el final y encontrar responsables". En esa línea, confía en “que la Justicia encuentre una reparación y una explicación a este atropello tan flagrante".

No obstante, las explicaciones de Ron le sitúan más como un afectado más que como el principal mandatario de la entidad. “Yo invertí 125.000 y perdí más de un millón, así que vengo en mi carácter de perjudicado, tanto en el plano reputacional como económico", ha razonado Ron.

Por otra parte, considera que se produjo una situación fuera de lo normal y que no había justificación para ello. El expresidente afirma que “no había visto jamás una situación en la que, de la noche a la mañana a los accionistas de un banco cotizado y sometido a supervisión, y que nunca había incumplido ni una sola vez los requerimientos legales, se les desposeyera de su propiedad".

Además, ha lamentado el devenir de la crisis del banco, sobre todo por la indefensión de los accionistas. Cree que "es penoso que los accionistas hayan perdido todo sin transparencia, sin justiprecio y sin información”.