TATP, el explosivo casero del Estado Islámico

Las bombas utilizadas en los atentados del 22 de marzo en Bruselas fueron fabricadas en un piso de un edificio vacío situado en el barrio residencial de Schaerbeek. Se utlizaron químicos de fácil acceso y productos del hogar como quitaesmaltes para fabricar TATP, un explosivo altamente volátil, conocido como ‘la madre de Satán’.

 

No hay comentarios

Un bloque de pisos vacío en una calle tranquila se convirtió en el lugar perfecto para que los tres presuntos atacantes de Bruselas preparasen las bombas caseras de metralla que utilizaron el martes en los atentados del aeropuerto y el metro, en los que murieron 31 personas.

En un edificio que estaba siendo reformado, sin vecinos cerca que pudieran ver cómo traían grandes cantidades de productos químicos para el hogar y con fuerte olor, además de una maleta de clavos, para fabricar el polvo explosivo blanco e inestable conocido como TATP, o triperóxido de triacetona, que utilizaron en los ataques.

"Aunque alguien los hubiera detenido, podrían haber dicho que iban a emplear estos productos en la reforma", explica Hassan Abid, un funcionario del ayuntamiento de Bruselas que recoge Reuters.

Tras haberse mudado dos meses antes, los hermanos belgas Khalid y Brahim El Bakraoui usaron el piso situado en el barrio de clase media de Schaerbeek como un laboratorio y escondite desde el cual Brahim y otros dos hombres tomaron un taxi en la mañana del martes hacia el aeropuerto para cometer sus ataques.

El hecho de elegir explosivos de bajo coste -entre sus ingredientes se encuentran líquidos para desatascar tuberías y quitaesmalte de uñas- un claro conocimiento sobre química y la posibilidad de fabricarlos en un piso a 15 minutos en coche desde el aeropuerto, podría ofrecer pistas a los investigadores sobre los métodos de fabricación de bombas de Estado Islámico.

La facilidad para disponer de estos ingredientes, en comparación con los explosivos utilizados por grupos militantes más antiguos como el IRA en Irlanda del Norte o ETA en España, pone de relieve el riesgo de que se produzcan más grandes ataques en toda Europa.

La policía de Bruselas no consiguió localizar el piso de Schaerbeek a tiempo, pero acudió poco después de los ataques, ayudada por el taxista que sin saberlo transportó a los tres hombres al aeropuerto. Los fiscales descubrieron 15 kilos de TATP, así como 180 litros de productos químicos necesarios para la fabricación de bombas.

El TATP es un explosivo altamente volátil. Los insurgentes palestinos que experimentaron con él en la década de 1980 lo apodaron "la madre de Satán" porque el polvo blanco cristalino puede detonarse fácilmente con un cigarro, una cerilla o un exceso de calor. También pierde su potencia al tiempo que se descomponen los productos químicos. Fue utilizado en los atentados con bomba de 2005 en Londres y en los atentados de París del pasado 13 de noviembre, así como en una serie de intentos frustrados en Europa desde 2007, por lo que parece el tipo de explosivo elegido por el Estado Islámico.

Además, no ofrece pistas evidentes a los agentes de inteligencia europeos que permitan rastrearlos debido a que la compra de los ingredientes se realiza fácilmente en cualquier ferretería local o farmacia y rara vez llama la atención. Fabricar una bomba TATP, aunque conlleva un proceso más largo que los explosivos a base de fertilizantes utilizados por otros grupos militantes europeos, es barato y simple, y sus recetas y vídeos de aficionados a la química abundan en internet.

Fue descubierta por un químico alemán en el siglo XIX y es muy potente, incluso en pequeñas cantidades. Todos sus ingredientes -la acetona que se encuentra en productos de limpieza; el peróxido de hidrógeno que se encuentra en el blanqueador de madera; y el ácido sulfúrico usado para desatascar tuberías de cocina- estaban disponibles en cualquier droguería belga esta semana por un precio inferior a los 40 euros.Los clavos y tornillos se pueden añadir para aumentar el impacto de la bomba y pueden ir en bolsas pegadas con cinta adhesiva a los cinturones suicidas.

Los escáneres de los aeropuertos no pueden detectarlos, llevando a las autoridades a depender de los perros rastreadores. Aunque las bombas pueden tener un olor fuerte -el taxista que llevó a los atacantes dijo que durante el trayecto al aeropuerto olía a productos químicos– había pocos perros de este tipo el martes en la zona de embarque del aeropuerto de Bruselas, donde hicieron detonar los explosivos ocultos en maletas sobre carros de equipaje.



Suscríbase a nuestro newsletter

El boletín electrónico de Dirigentes Digital le permite recibir en su buzón de correo toda nuestra información siempre actualizada.