Estrategia, inconformismo y cultura del post-it

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Es imposible no reconocer el embrujo que ejerce sobre nosotros lo nuevo, lo original. Las huellas de la fascinación por ese tipo de genio que es capaz de hacer lo que nadie espera se hunden más allá de donde la memoria de la humanidad alcanza. Sea en la literatura, en la exploración espacial o en los videojuegos, a las personas nos magnetiza lo nuevo, lo diferente, lo que se sale del guión. Y hoy eso es sinónimo de vender más y de vender mejor. La pregunta que surge entonces es cómo fomentar la aparición de nuevas ideas en una organización, si todos los esfuerzos se centran en seguir una estrategia predefinida. En plena fiebre de los post-its urge preguntarse cómo resolver esta inquietante paradoja.

Tal vez estemos ante un nuevo paradigma. Las mismas empresas que a finales del siglo pasado adoraban la filosofía del sagrado pensamiento estratégico, hoy enfrentan una realidad ineludible, y es que han de animar la ideación disruptiva. Hoy la agilidad de los procesos de manufactura y, sobre todo, la existencia de productos y servicios digitales, hacen que sea muy posible lanzar algo nuevo en un tiempo cada vez menor. En el fondo, lo único que ha hecho la cultura de la innovación es poner de manifiesto el hambre de lo original que siempre ha existido en el alma de las personas. Lo que antes ocurría era que no existía la capacidad de satisfacerlo. Por eso cualquier empresa, en cualquier sector, y sean quienes sean sus clientes, debe innovar. Aunque solo sea porque su competidor más directo sí lo hace.

Sin embargo, aquí aparece una contradicción difícil de resolver, y es que las organizaciones han alcanzado la excelencia fundamentalmente a base de crear entornos predecibles. De hecho, la capacidad de pronosticar la eficiencia y la eficacia de un proceso es precisamente uno de los atributos de la ya anciana cultura de la calidad. Es una verdad obvia que lo previsible y lo imprevisto responden a procesos mentales diferentes, tanto que son opuestos. Así que la pregunta es cómo vamos a hacer para que a los profesionales dentro de una organización se les ocurran ideas divergentes, si están invirtiendo el total de sus jornadas en ejecutar la estrategia con la mínima desviación posible. Muchos de estos profesionales se enfrentan hoy ante un post-it vacío en una sesión de design-thinking con la clara y frustrante sensación de que ni les contrataron para tener ideas, ni saben cómo hacerlo.

Antes esta paradoja se resolvía de una manera muy simple, porque la creatividad estaba confinada a los departamentos de marketing. Es decir, se permitía que unos pocos miembros de la organización, recluidos en un departamento con reglas diferentes, se soltaran la melena y dibujaran planteamientos nuevos. Pero ese permiso estaba escrito en sus funciones, y así quedaba claro que el resto de la organización no debía verse contaminado por el virus de la originalidad.

Pero hoy esto no es posible, porque nunca se sabe dónde van a surgir las buenas ideas. Así que vamos a tener que empezar a pensar seriamente en sacar a pasear al viejo y trasnochado inconformismo, ese que nos hemos pasado décadas intentando arrinconar y debilitar, para que nos ayude a rellenar nuestros post-its. Y, más allá de eso, tendremos que enseñar a la sagrada estrategia a dialogar con él.

Jesús Alcoba, director de La Salle International Graduate School of Business

deunvistazorojo

  • El déficit comercial se incrementó un 50,5% hasta abril

Las exportaciones españolas de mercancías en el periodo enero-abril crecieron un 9,8% respecto al mismo periodo del año anterior y alcanzaron los 91.537,7 millones de euros, máximo histórico de la serie para el acumulado en este periodo. Las importaciones crecieron un 12,4% hasta los 99.935,9 millones de euros. Como resultado, el déficit comercial de los cuatro primeros meses del año alcanzó los 8.398,1 millones de euros, un 50,5% más que el registrado en el mismo periodo de 2016.


  • La inflación en la Eurozona cayó al 1,4% en mayo

Los precios de la zona euro descendieron del 1,9% en abril al 1,4% en mayo, según los datos publicados por Eurostat. Irlanda, Rumanía y Dinamarca registraron las menores tasas, mientras que Estonia, Lituania y Reino Unido las mayores. Las caídas experimentadas en el grupo telecomunicaciones y en textil y calzado fueron los principales motivos del descenso.


  • El coste laboral de las empresas se estanca en los 2.500 euros

El coste laboral medio de las empresas por trabajador y mes (sueldo y cotizaciones) ascendió a 2.481,75 euros en el primer trimestre, por lo que permanece neutral respecto al mismo periodo de 2016. Con esta congelación se pone fin a cuatro trimestres consecutivos de caídas.


  • El PIB del G20 creció un 0,9% en el primer trimestre

La actividad de los países miembros del G20 experimentó un crecimiento del 0,9% hasta marzo, similar al del cierre de 2016, según los últimos datos de la OCDE. En tasa interanual, la variación fue del 3,4%. India fue la economía que más creció (1,5%), por delante de China (1,3%) e Indonesia (1,2%). Sudáfrica (-0,2%) y Reino Unido (0,2%) registraron las peores evoluciones del periodo.    

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