La adaptación del compliance al ecosistema empresarial español

La prevención de los riesgos legales en la empresa se ha convertido en una de las actividades con mayor potencial de crecimiento en España. Más allá de los Códigos Éticos, el compliance busca unificar buenas prácticas a todos los niveles jerárquicos y ofrecer garantías jurídicas imprescindibles para las organizaciones.

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Desde que en 2010 el legislador reconociera la responsabilidad penal de la persona jurídica, los planes de prevención de delitos (PPD) se han convertido en un valor añadido para las empresas a nivel jurídico y económico. Con la reforma del Código Penal de 2015, se convierten además en eximentes en el caso de que la entidad sea investigada en un proceso penal. La penetración del compliance en España ha sido muy positiva, aunque todavía queda el reto pendiente de llegar a las pymes.

El plan de prevención de delitos en la empresa (PPD), o comúnmente conocido como función de compliance (del inglés “cumplimiento normativo”), hace referencia a los mecanismos que deben poner en marcha las personas jurídicas para prevenir la comisión de delitos por sus directivos, administradores, empleados y dependientes. Desde la Asociación Española de Compliance (ASCOM) lo definen como “el riesgo que tiene la empresa de sufrir sanciones, multas o pérdida de su reputación como resultado de incumplimientos de las leyes, normativas o códigos éticos que se apliquen en su actividad”. El compliance llega a España a raíz de la reforma del Código Penal de 2010, que introduce por primera vez la responsabilidad de la persona jurídica en nuestro ordenamiento para un catálogo cerrado de delitos. A partir de esta modificación, “la empresa puede ser castigada con auténticas penas que van desde la multa hasta la disolución y liquidación, pasando por la prohibición para contratar con las administraciones”, señalan desde el despacho de abogados Cuatrecasas.

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  • El déficit comercial se incrementó un 50,5% hasta abril

Las exportaciones españolas de mercancías en el periodo enero-abril crecieron un 9,8% respecto al mismo periodo del año anterior y alcanzaron los 91.537,7 millones de euros, máximo histórico de la serie para el acumulado en este periodo. Las importaciones crecieron un 12,4% hasta los 99.935,9 millones de euros. Como resultado, el déficit comercial de los cuatro primeros meses del año alcanzó los 8.398,1 millones de euros, un 50,5% más que el registrado en el mismo periodo de 2016.


  • La inflación en la Eurozona cayó al 1,4% en mayo

Los precios de la zona euro descendieron del 1,9% en abril al 1,4% en mayo, según los datos publicados por Eurostat. Irlanda, Rumanía y Dinamarca registraron las menores tasas, mientras que Estonia, Lituania y Reino Unido las mayores. Las caídas experimentadas en el grupo telecomunicaciones y en textil y calzado fueron los principales motivos del descenso.


  • El coste laboral de las empresas se estanca en los 2.500 euros

El coste laboral medio de las empresas por trabajador y mes (sueldo y cotizaciones) ascendió a 2.481,75 euros en el primer trimestre, por lo que permanece neutral respecto al mismo periodo de 2016. Con esta congelación se pone fin a cuatro trimestres consecutivos de caídas.


  • El PIB del G20 creció un 0,9% en el primer trimestre

La actividad de los países miembros del G20 experimentó un crecimiento del 0,9% hasta marzo, similar al del cierre de 2016, según los últimos datos de la OCDE. En tasa interanual, la variación fue del 3,4%. India fue la economía que más creció (1,5%), por delante de China (1,3%) e Indonesia (1,2%). Sudáfrica (-0,2%) y Reino Unido (0,2%) registraron las peores evoluciones del periodo.    

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