El último discurso de Obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha dado su discurso de despedida en Chicago, donde empezó su carrera política, defendiendo su legado y advirtiendo a los estadounidenses que deben proteger la democracia.

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Obama dijo adiós a la nación el martes por la noche, en un discurso ante 20.000 personas en el mismo centro de convenciones donde fue elegido en 2008. En su alocución resaltó las promesas cumplidas. “America es un lugar mejor y más fuerte que hace 8 años”, dijo. Y enumeró los logros que van desde el servicio de salud, el Obamacare del que se benefician 20 millones de personas, su defensa del matrimonio igualitario, el deshielo con Cuba, sin olvidar sus esfuerzos frente al cambio climático. Obama ha destacado que no ha habido ningún ataque terrorista de alguna organización extranjera en Estados Unidos durante su mandato y lamentó los tiroteos masivos en el país, como los de Orlando o San Bernardino.

También mencionó con emoción las cosas que no pudo llevar a cabo en los 8 años que ha estado al frente de la mayor potencia del mundo, todo mientras insistía en que su trabajo no está aún terminado.

Mensaje de unidad y democracia 

Barack Obama advirtió que las leyes por sí solas no serían suficientes para resolver las persistentes diferencias entre los estadounidenses y exigió que todos renovaran sus esfuerzos de reconciliación. “La democracia no requiere uniformidad”, dijo. Y siguió exhortando a sus partidarios a estar vigilantes en la protección de los valores estadounidenses básicos que sugería que podrían estar bajo asedio. “La democracia puede ceder cuando cedemos al miedo”, dijo. “Así como nosotros, como ciudadanos, debemos permanecer vigilantes contra la agresión externa, también debemos protegernos contra el debilitamiento de los valores que nos hacen ser quienes somos”.

Exhortó a los afroamericanos y a las minorías a ver con empatía “al hombre blanco de mediana edad que desde el exterior puede parecer que tiene todas las ventajas, pero que ha visto su mundo revuelto por el cambio económico, cultural y tecnológico”. E instó a los blancos a considerar las protestas de las minorías como una lucha “no exigiendo un trato especial, sino el trato igual que los Fundadores del país prometieron”.

“Nuestros Fundadores se pelearon y se comprometieron y esperaban que hiciésemos lo mismo, pero ellos sabían que la democracia requiere un sentido básico de solidaridad, la idea de que a pesar de nuestras diferencias externas estamos todos juntos en esto, como uno”.

“Tenemos que esforzarnos más. Comenzar con la premisa de que cada uno de nuestros conciudadanos ama este país tanto como nosotros, que valoran el trabajo duro y la familia como nosotros, que sus hijos son tan curiosos y esperanzadores y dignos de amor como los nuestros”, seguía Obama.

Sobre su sucesor, Trump

Obama se abstuvo de atacar al que será el próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. De hecho, lo mencionó sólo una vez por su nombre.

Reconoció a su sucesor diciendo que estaba comprometido con una transición pacífica de poder. Fue uno de los momentos donde la multitud comenzó a abuchear al republicano que llegará a la Casa Blanca en 10 días, y Obama respondió: “No, no, no, no, no”. “Una de las grandes fuerzas de la nación es la transferencia pacífica del poder de un presidente a otro”.

Agradecimientos y emoción

Durante su discurso, la voz de Obama tembló al describir el servicio de su esposa durante estos 8 años. “Asumiste un papel que no pediste y lo hiciste tuyo con gracia, estilo y buen humor”, dijo dirigiéndose a Michelle Obama. “Hiciste de la Casa Blanca un lugar que pertenece a todos”, continuó el presidente. También lanzó una palabras cariñosas para sus hijas “estoy muy orgulloso de ser vuestro papá”. Y también habló con emoción de Joe Biden, su vicepresidente, al que llamó hermano. “Usted fue la primera decisión que tomé como candidato y fue la mejor”, le dijo Obama.

“Ha sido el honor de mi vida ser su comandante en jefe”, decía al final de su discurso, rindiendo un homenaje a los militares del país.  “No voy a dejar de servir a Estados Unidos”, continuaba. Y aludiendo a su famoso “yes, we can”, Obama apelaba a los estadounidenses para lograr el cambio diciendo: “sí podemos, sí lo hicimos, sí podemos”.



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