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Banca: encendida la mecha de las fusiones defensivas

El anuncio de negociaciones entre Caixabank y Bankia para formar el mayor banco de España ha reactivado la opción de las fusiones como vía para afrontar el desafío de la rentabilidad.

09 DE septiembre DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Las conversaciones entre Caixabank y Bankia han situado en el foco de atención sobre la banca en las últimas jornadas. Pese a que no se conocen detalles clave sobre la posible operación, principalmente el precio, lo cierto es que los contactos han supuesto “una bocanada de impulso para todo el sector financiero”, destaca Javier Molina, portavoz de eToro en España. Sin embargo, invita a tener cierta precaución porque “no hay que olvidar que la tendencia de medio y largo plazo de todo el sector, no solo en España, sino también en Europa, sigue siendo bajista”.

El sector se enfrena a un contexto de bajos tipos de interés, a una creciente competencia y la necesidad de acelerar la transformación digital. “Su principal desafío es la rentabilidad, no la calidad de sus bonos”, destaca Felipe Villarroel, gestor de TwentyFour AM (boutique de Vontobel). “Muchas ratios que miden la salud del crédito indican que el sector bancario europeo (y mundial) en su conjunto nunca ha sido tan fuerte como lo es hoy en día”, explica. En cambio, por el lado de la rentabilidad, la banca sufre debido a la contracción de los márgenes. “El BCE ha llevado los tipos de interés a niveles negativos y los ha mantenido durante varios años. Como los bancos no pueden (o no quieren) pasar los tipos negativos a sus clientes a través de los depósitos, y al mismo tiempo la competencia empuja las hipotecas y otros tipos a la baja, esto ha dado lugar a una compresión del margen de interés neto”, detalla.

Ante este panorama, las fusiones y adquisiciones se presentan como una buena forma de impulsar las economías de escala y el sector financiero italiano y español son los principales candidatos.

Fusiones nacionales

Por lo general, “las fusiones de dos compañías que hacen lo mismo en el mismo territorio son defensivas”, asegura Pablo García, director general de Divacons-Alphavalue. Cree que, a priori, la planteada entre Caixabank y Bankia es positiva para esta última y para el Estado, dado que el BCE presionaba para la prometida desinversión tras el rescate de la entidad en 2012, pero deja claro que “solo veo sinergias a costa de eliminar puestos de trabajo y oficinas. Y parece que no se está poniendo el foco en ello”. En todo caso, reconoce que no se puede analizar una operación y sus eventuales sinergias sin que se conozca el precio. “Se ha dejado que el mercado se posiciones y éste ha establecido dos tercios del nuevo banco para Caixabank y un tercio para Bankia”, señala.

En cambio, Josep Prats, gestor en Abante Asesores, destaca el ahorro de costes (por cierres de oficinas y disminución de servicios centrales) que suponen las fusiones dentro de un mismo país, pese a los costes de reestructuración que hay que asumir a más corto plazo. “En una fusión nacional puedes perder algo de cuota de mercado -clientes de ambos fusionados que busquen contar con más de un banco como proveedor- pero mejoras márgenes probablemente: algo por ingresos y mucho por gastos”. 

¿Qué opciones hay?

Las quinielas son amplias. El tablero del sector bancario en España está bastante abierto, pero existe cierto consenso al señalar que quedarán al final tres grandes actores y que el resto está más o menos abocado a una consolidación. Uno de ellos sería el que se forme de la unión de Caixabank/Bankia. Otro el Banco Santander que, para Prats, “si hace algo es adquirir, por ejemplo, el Banco Sabadell y sin que se descarte incluso el BBVA”. Reconoce que esto último “puede parecer ilusorio pero en el mercado español la cuota de mercado de ambos seguiría siendo inferior en algunos productos de la que va a resultar de la unión Caixabank/Bankia, por ejemplo, en particulares”. Y el tercer actor sería el conformado en torno al BBVA, que se encuentra en la encrucijada de que “si no gana tamaño, es más presa que depredador en un proceso de concentración europeo”, asegura el gestor de Abante.

A partir de ahí, Prats tiene claro que las antiguas cajas se unirán entre ellas “probablemente en dos grupos en un primer estadio”. Aquí sitúa a Liberbank, Unicaja ( que podrían resucitar su fusión), Kutxabank e Ibercaja, mientras que otro de los protagonistas será el Banco Sabadell, que será adquirido “bien por otro banco nacional, bien por uno extranjero”. No hay que olvidar que el francés Credit Agricole, a través de su filial Amundi, acaba de comprar la gestora del Banco Sabadell. “En su día ya pensó entrar en el mercado de banca minorista en España y no fructificó ( llegó a tener un 20% de Bankinter)”. Tampoco sería descartable algún otro actor como BNP Paribas “que en Italia tiene un banco (Banca Nazionale del Lavoro) de un tamaño similar al del Sabadell”. En España se ha hablado mucho de la opción BBVA-Sabadell pese a lo complicado del encaje en comunidades como Cataluña, donde ya tienen mucha cuota de mercado.

Fusiones transnacionales

En el mercado existe consenso al apuntar que sería un paso cualitativo importante que un banco extranjero comprase a uno español en el momento actual. “En una fusión transfronteriza no habría ahorros de costes, ni aumento del poder de fijación de precios pero si daría en términos de mercado bursátil un refrendo muy grande a la convicción de que la unión bancaria va hacia adelante, de que algún día llegaremos a un Fondo de Garantía de Depósitos unificado y de que el euro va en serio”, asegura Josep Prats. 

Sin embargo, Pablo García se muestra convencido de que estamos muy lejos de ver una operación así. “Las fusiones transfronterizas funcionaron en su momento cuando las cosas iban bien (...) Cuando se adquirieron en su día pequeñas entidades españoles era porque el comprador tenía su marca y la mejor opción para entrar en un mercado como el nuestro era comprar una entidad con una red de oficinas ya implementada. Era muy lógico”. Sin embargo, ahora se pregunta “qué interés puede tener un banco extranjero por comprar una banca comercial ineficiente, con sobredimensión y con unos tipos en negativo que van a estar así durante mucho tiempo, además de tener por delante un futuro incierto. No veo el atractivo, por eso pienso que ningún banco extranjero va a venir a medio plazo a solucionarnos el problema”, asegura.

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