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Banca USA y europea, ¿por qué tanta brecha?

Se habla mucho de las tecnológicas, de las FANG (Facebook, Apple, Amazon.com, Netflix y Alphabet), pero el mejor comportamiento de la bolsa americana frente a la europea en los últimos años tiene que ver, sobre todo, con la banca. ¿Por qué esa importante brecha entre el sector financiero USA y el europeo? Una de las respuestas está en el euro.

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Rocío Arviza

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En los últimos once años, un inversor en banca americana ha obtenido una rentabilidad positiva del 70%, mientras que un inversor en banca de la Eurozona ha registrado una rentabilidad negativa del 60%. Es la conclusión a la que ha llegado Ofelia Marín Lozano, consejera delegada de 1962 Capital Sicav. “Si tomamos como base 100 las cotizaciones bancarias a inicios de 2008 observamos que la evolución del valor total, es decir, cotización más dividendos percibidos, es muy dispar en los índices bancarios de la Eurozona frente a los de EE.UU”, señala.

Esto es, alguien que hubiera desembolsado 100 dólares en enero de 2008 para replicar el índice bancario estadounidense y hubiese reinvertido los dividendos, tendría acciones por valor de unos 170 dólares en enero de este año. De lo contrario, el inversor que hubiese hecho lo mismo en el índice Eurostoxx Banks “vería cómo su inversión inicial de 100 euros se habría convertido, once años más tarde, en una cartera de unos 40 euros”. ¿Por qué un comportamiento tan dispar?

Comportamiento muy dispar

La crisis financiera global afectaba en un principio más o menos por igual a los bancos europeos y norteamericanos. Correcciones de magnitudes similares en los dos años que siguieron a la quiebra de Lehman Brothers, pero a partir de 2011 la evolución del sector a ambos lados del Atlántico comienza su comportamiento dispar. Y la clave, según la consejera delegada de 1962 Capital Sicav, está en el euro. “En EE.UU tienen una moneda creíble y en Europa, el euro ha vivido en los últimos años ciertos problemas de credibilidad”. No hay que olvidar las dudas sobre la propia viabilidad de del euro en los peores momentos de la crisis griega. Conviene no pasar por alto la instauración de un gobierno tecnócrata en Italia impuesto por Bruselas (liderado por Mario Monti) o las alertas surgidas en nuestro país con las cuentas públicas. Y el primer receptor de toda esa incertidumbre ha sido el sector bancario.

A finales de julio de 2012 el deterioro en la banca europea toca fondo y, a raíz de la famosa frase del presidente del BCE (“haremos lo que sea necesario...”), se detiene esa caída hasta el verano de 2015. Pero la banca estadounidense ya había emprendido una clara tendencia al alza. De hecho, “a mediados de 2014 recupera todo lo perdido desde enero de 2008, a pesar de operar en un entorno de tipos de interés muy bajos como consecuencia de las políticas de la Reserva Federal”.

Papel de los bancos centrales

Entre los años 2016 a 2018 la recuperación bursátil de los bancos estadounidenses prosigue, pero a sus comparables de la Eurozona les sigue afectando la percepción del riesgo político, léase el referéndum del Brexit o el resultado de las elecciones italianas. Y no ayuda en ello el retraso que lleva el BCE en su implementación de políticas expansivas. Este sería el segundo gran factor que explica la brecha. “La política monetaria de la FED va casi cuatro años por delante y los bancos también, en su camino de conseguir una rentabilidad normal en su margen de intermediación”, subraya Ofelia Marín. En definitiva, aquí en Europa, los tipos negativos del BCE siguen pesando sobre la cuenta de resultados de la banca.

Múltiplos de la banca europea

Con los datos sobre la mesa, la banca europea cotiza a múltiplos excesivamente bajos, a un PER de entre 6 y 8 veces, sobre beneficios excesivamente bajos. “Los múltiplos de valoración de la banca estadounidense son el doble que los de los europeos. Es decir, por el mismo beneficio, en EE.UU se paga dos veces más que en Europa. Es la gran discrepancia”, asegura Josep Prats, de Abante Asesores. Claro que, en EE.UU ya tienen tipos normalizados y, por tanto, las entidades “se ganan la vida de una manera normal y en Europa todavía no”.

De ahí que, desde 1962 Capital Sicav recuerden que “si la banca europea multiplica por dos su precio actual en un plazo de dos o tres años no haría más que volver a los niveles previos a la crisis de 2008”. Algo que los bancos americanos ya han conseguido hace tres años.

Y es precisamente esta brecha entre la evolución del sector financiero a uno y otro lado del Atlántico el gran argumento de quienes defienden que la banca europea es un sector para estar ya. Uno de ellos es José Ramón Iturriaga, el gestor del Okavango Delta, el Kalahari y el Spanish Opportunities. Apuesta de forma clara por la banca nacional. Cree que, sin dudas sobre la situación de sus balances y con la certeza de que antes o después el BCE terminará regresando a la normalidad monetaria “a las valoraciones actuales, los bancos son probablemente el sector de la bolsa española con mayor valor”.

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