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BCE: aciertos y decepciones en la prueba de fuego de Lagarde

El mensaje de que el BCE no está en la primera línea de defensa de la actual crisis decepcionó a los mercados. También la torpeza de su presidenta al hablar de los diferenciales de la deuda soberana. Más allá de ello, ¿las medidas adoptadas son las acertadas? Esto opinan los expertos.

13 DE marzo DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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La primera gran prueba de fuego de Christine Lagarde en el BCE ha dejado patente que no sólo importa el qué, sino el cómo se dicen las cosas. La expectativa de los mercados es insaciable y no ha quedado cubierta con la batería de medidas anunciada por el organismo, como reconoce Javier Molina, de eToro. "El BCE necesitaba dar una señal de tranquilidad y no lo ha hecho; ha mantenido los tipos en el 0% y en el -0,5% los tipos de facilidad de depósito” pese a que una rebaja en este último punto estaba ya descontada.

La presidenta señaló que el apoyo a las decisiones ha sido unánime, de lo que se deduce que no lo había para recortar tipos. Pero ha sido importante también el hecho de que, en determinados momentos, la rueda de prensa haya sido un poco decepcionante. Como apunta Andreas Billmeier, analista de Western Asset (Legg Mason), pareció indecisa en algunas ocasiones. “Afirmó que la reducción de los diferenciales no es tarea del BCE, lo que técnicamente es cierto, pero, en nuestra opinión, si hubiera tenido más experiencia con los mercados financieros, habría evitado realizar tal afirmación en vista de la situación actual”.

Este punto, el relativo a los diferenciales suscita consenso entre los expertos como uno de los puntos flojos en la esperada comparecencia de Lagarde. Para Ranko Berich, director de análisis de Monex Europe, "Christine Lagarde ha optado por un bisturí en lugar de una bazuca. Aunque el enfoque de préstamo específico del BCE tiene mérito, es probable que pase a la historia por los comentarios fatídicos y posiblemente catastróficos de Lagarde sobre los diferenciales soberanos".

“A pesar de cierta torpeza por parte de Christine Lagarde en su comunicación, en particular cuando menciona que el BCE no está allí para hacer frente a los diferenciales, cabe señalar que las medidas anunciadas son convincentes ", considera Frank Dixmier, director global de renta fija de Allianz Global Investors.

¿Medidas convincentes?

“El mercado está decepcionado porque espera un recorte de tipos, pero Lagarde ha tocado todas las teclas correctas, incluyendo más expansión cuantitativa y creando una estructura doble de tipos para las TLTROs”, considera David Lafferty, estratega jefe de Natixis IM. Decisiones que, a su juicio, crean “el entorno favorable para que los bancos presten y las empresas se endeuden, sin castigar a los ahorradores”. Además, considera importante que el BCE se haya mantenido firme contra la “noción equivocada de que unos tipos más bajos pueden resolver todos los problemas económicos”. “La estrategia aquí es apoyar a la economía mundial, no limitarse simplemente a dar apoyo a las Bolsas”, subraya.

Por su parte, Anna Stupnytska, Responsible Global de Macro de Fidelity International, habla de un movimiento inteligente, por ahora del BCE, al enfocarse en las áreas donde se necesitará ayuda y no reducir los tipos. “La combinación de un impulso al programa de QE centrado en los activos privados, junto con unos términos muy atractivos del TLTRO -mediante los cuales a los bancos se les pagará efectivamente para pedir prestado al BCE y prestar al sector privado-, es sin duda un paso en la dirección correcta”, señala. 

Coincide en este visto bueno Rosa Duce, economista jefa de Deutsche Bank España.  Las medidas “son positivas porque intentan atajar los problemas más inmediatos de carácter financiero: para las grandes empresas, incrementa el volumen de compra en el mercado secundario de deuda corporativa, y para las medianas y pequeñas, con menos capacidad de salir a financiarse al mercado, con inyecciones de liquidez al sector bancario para que faciliten el crédito”. 

¿Qué más hace falta?

Lagarde ha dejado claro que ve la crisis primero como un shock de oferta y luego un shock de demanda, acompañado de inestabilidad financiera. Por eso insiste en que la respuesta debe ser, por lo tanto, ante todo fiscal.

Desde Fidelity aseguran que “todavía tenemos que ver un impulso más agresivo hacia la flexibilización fiscal por parte de todos los estados miembros. Si ahora no es el momento de romper las reglas fiscales y abrir los grifos, ¿cuándo lo será? Después de todo, el futuro de la zona euro puede, una vez más, estar en juego”, reflexiona Stupnytska.

Para Billmeier, “la inyección de liquidez es descomunal, y si puede complementarse con planes de préstamos bancarios con garantía, tal y como ha solicitado Lagarde, los bancos deberían estar dispuestos a conceder créditos. La pelota del estímulo presupuestario queda en el tejado de los responsables políticos de cara a la semana que viene”, destaca.

En todo caso, a juicio de Oliver Blackbourn, gestor del equipo de Multiactivo de Janus Henderson, ”existen pocos indicios de que se haya adoptado un enfoque coordinado entre el BCE y los principales Gobiernos de la zona del euro”. Por tanto, subraya que “los mercados parecen dispuestos a ejercer presión para obtener una respuesta mientras continúan cayendo”. Para Blackbourn, “las indicaciones de que Alemania podría renegar de su posición a favor del equilibrio presupuestario no son suficientes, los mercados quieren ver medidas decisivas sin dilaciones”. 

Para Didier Saint-Georges, miembro del Comité Estratégico de Inversión de Carmignac, “la tan manida declaración de que lo realmente necesario es una respuesta de política presupuestaria ambiciosa, coordinada e inmediata constituye un doble reconocimiento de que la política monetaria ha alcanzado sus límites y que, a día de hoy, la adopción de un enfoque coordinado en los planos monetario y presupuestario no está sobre la mesa”. Por eso la idea de Frank Häusler, estratega jefe de Vontobel Asset Management, de que “la impresión general de las medidas del BCE y de la posterior rueda de prensa de Lagarde es la de un consejo de gobierno dividido y desprovisto de compromiso en medio de una grave recesión económica”.

“El mercado está caro, descuenta expectativas de una recuperación demasiado optimista”