jueves, 15 noviembre 2018
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Cabeza fría a la hora de invertir en septiembre

El mercado acumula movimientos en las últimas fechas y por eso desde Allianz GI apuestan por la cautela.

10 de septiembre de 2018. 10:23h Víctor Ranera
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Al igual que las temperaturas, el mercado de acciones estadounidense (S&P 500) volvió a alcanzar un nuevo máximo histórico. Contribuyeron a ello no solo el tono conciliador del presidente de la Reserva Federal, Powell, sino también el mayor optimismo de los inversores respecto de una resolución de los conflictos comerciales internacionales. Ahí está, por ejemplo, el acuerdo preliminar entre EE. UU. y México para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés).

Ahora bien, a pesar de todo este optimismo, las discrepancias comerciales entre EE. UU. y China pueden volver a intensificarse, dado que en septiembre podrían imponerse aranceles del 25 %, unos 200.000 millones de dólares, sobre más mercancías chinas. Desde hace tiempo, China se prepara para enfrentarse a las previsibles consecuencias negativas para su economía con medidas fiscales y monetarias, como podrían ser la liberalización del sector inmobiliario, la bajada de las obligaciones de reservas mínimas de los bancos o medidas para estimular el crédito. No obstante, según apuntan desde Allianz Gi, "deberá intensificar sus esfuerzos para alcanzar los objetivos políticos y económicos fijados para el segundo semestre". Esta opinión es compartida incluso por la Comisión de Desarrollo y Reformas de China.

Un vistazo a los datos económicos globales apunta a una evolución desigual de la economía mundial, en la que el fuerte crecimiento de EE. UU. "compensa los datos menos favorables de Europa, Japón y parte de los mercados emergentes", señalan desde Allianz GI. A pesar de que influyen visiblemente sobre algunos indicadores de confianza macroeconómicos, las consecuencias potencialmente negativas de la guerra comercial iniciada por EE. UU. no se han reflejado (todavía) en los datos económicos más generales.

Por ello, la economía mundial todavía se mantiene, de cara al segundo semestre de 2018, en una senda de crecimiento que discurre moderadamente por encima de su potencial. En cambio, los indicadores de inflación han experimentado una subida global, impulsados en gran medida por el encarecimiento del petróleo y las alzas salariales (en Japón hacía 21 años que no subían tanto los salarios reales), lo cual hace que los grandes bancos centrales sigan adelante con su normalización monetaria.

¿Se avecina un enfriamiento tras los calores veraniegos? En opinión de la gestora, si bien es verdad que los mercados de capitales internacionales parecen haberse adaptado al persistente enfrentamiento comercial entre EE. UU. y el resto del mundo (como indica la caída del índice de volatilidad a su nivel más bajo desde enero), se mantiene la incertidumbre en cuanto a la dirección que tomarán. En todo caso, si se agudizaran las tensiones comerciales, aumentaría la inseguridad (política) y subiría la prima de riesgo.