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¿China y el dimensionamiento adecuado?

17 DE julio DE 2018. 18:13H Víctor Ranera

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En señal de reconocimiento de la mejora de la accesibilidad global a los mercados chinos de renta variable de la China continental, desde el 1 de junio, el índice MSCI ha incluido acciones chinas de clase A (A-Shares) en su índice de mercados emergentes. En base a estimaciones del MSCI, han empezado a compararse con este índice unos 1,6 billones de activos en inversiones activas y pasivas. La inclusión de dichos activos en el índice implica la compra de acciones de clase A por parte de inversores pasivos. Además, incitará a los inversores activos sin exposición a acciones de clase A a incluirlas en sus carteras.

Rozando un 30,5% del peso de toda la capitalización bursátil del índice, China ya representaba el mayor porcentaje del índice previo a su inclusión en el mismo. A consecuencia de ello, la inclusión de las acciones de clase A chinas favorece la presencia de China en el índice, pasando así de una mera representación a un verdadero mamut en el índice.

El impacto directo de la inclusión de las acciones de clase A chinas no debería revestir mayores implicaciones. La inclusión ha supuesto un aumento del peso de China en el índice ascendiendo a 0,8%. Las incorporaciones podrían aumentar de forma considerable a futuro, si el MSCI decidiera incorporar el 100% de la capitalización ajustada por el capital flotante de ciertos títulos (frente al 5% actual), u optara por ampliar la cobertura por debajo de la escala de la capitalización bursátil, o bien ambas medidas. Si bien es cierto que no podemos vaticinar el ritmo al que se producirán las inclusiones, ya que esto depende en gran medida de las consultas que está realizando actualmente el MSCI con la comunidad inversora, los cambios podrían conducir a un aumento del peso de China en el índice por encima incluso del 40% (Véase Documento Exhibit 1).

El dilema entre capitalización y peso

En nuestra opinión, el cambio reviste principalmente dos riesgos: concentración excesiva en un país y los efectos de la capitalización bursátil. La concentración en un país no es un fenómeno nuevo en el índice MSCI de mercados emergentes. Corea del Sur, por ejemplo, llegó a rozar el 22% del índice en 2002. A pesar de la magnitud potencial de la concentración de China y la ausencia de rivales aparentes que puedan contrarrestar su dominación hay que estar cautelosos. China ha tenido un efecto desproporcionado sobre la volatilidad del índice a medida que ha ido aumentando su peso en el mismo (véase Documento Exhibit 2). Si en 2001, China representaba un 6% del índice, siendo responsable únicamente del 7% de la volatilidad del mismo, en 2017, el peso medio de China ha aumentado hasta rozar 28% y, sin embargo, es responsable del 35% de la volatilidad del mismo. Los porcentajes de 2017 nos recuerdan dos picos de volatilidad previos: el primero, registrado durante la crisis financiera internacional de 2007-2008 y el rally de ventas masivas en los mercados chinos; y, el segundo durante la devaluación de yuan acaecida en 2015.

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