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El coronavirus 2020: ¿es el SARS una guía útil?

En un momento en el que la extensión del coronavirus chino por Europa ha hecho saltar las alarmas de los inversores y ha desatado las ventas irracionales, conviene mirarse en el espejo chino desde hace un mes. ¿Cuál fue la reacción real de la Bolsa china?¿La experiencia del SARS es una guía útil?

27 DE febrero DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Echar mano de las referencias del pasado parece prudente en un momento en el que la irracionalidad ha tomado las riendas. En Allianz GI lo han hecho y han extraído conclusiones clarificadoras. Para empezar, hasta el momento, la reacción del mercado de valores de China ha sido similar a la provocada por el SARS en 2003. En los dos casos, hubo un antes y un después en el desempeño de la renta variable cuando el número de casos diarios confirmados alcanzó su punto máximo, explican Shannon Zheng, especialista Senior de Producto de la gestora y William Russell, Jefe Global de Producto y especialista en renta variable. 

Los dos expertos aseguran que es muy probable que la historia se repita por lo que hay que estar vigilantes en algunos temas. Por ejemplo, durante la crisis provocada por el SARS se observó un alto nivel de volatilidad en todo el mercado pero también entre distintos sectores, es decir, no fue raro que “el sector líder un mes se convirtiese en el actor de menor rendimiento el próximo”, recuerdan. Ahora, pese a que en los últimos 17 años ha cambiado la estructura del mercado chino de acciones clase A, los minoristas siguen siendo dominantes, por lo que la evolución podría ser similar.

Factores diferentes en 2020

Existen paralelismos evidentes entre las dos crisis sanitarias, pero también diferencias claras que recalcan desde la gestora Allianz GI. “Desde una perspectiva global, China ha pasado de ser un actor marginal en 2003 a un motor clave del crecimiento. Ahora que China representa en torno a un 19% del PIB mundial y la desaceleración del impulso del crecimiento económico inevitablemente tendrá un impacto global más significativo”, apuntan. Por tanto, creen que es posible que este cambio en la escala económica del gigante asiático y en su estructura haga que “las palancas políticas probablemente tengan menos impacto en comparación con el episodio de SARS”. Además, constatan que “los responsables políticos también hasta ahora parecen comprometidos con una política prudente”. Es decir, se ha visto un moderado alivio monetario y fiscal, “pero nada como los paquetes de estímulo anteriores, que condujeron a un crédito excesivo creación y un rápido aumento en los niveles de deuda”. En definitiva, desde la gestora señalan que las medidas de incentivos, estabilizadoras de empleo o de apoyo al consumo interno “deberían amortiguar algo la desventaja económica en lugar de conducir a una economía aceleración como vimos después del SARS”.

Otra de las diferencias fundamentales entre las dos crisis sanitarias es la actitud del gobierno. En 2003, hubo un claro caso de negación de la realidad y un retraso en la respuesta a la lucha contra el virus, mientras que ahora en 8 horas se puso en cuarentena Wuhan y sus alrededores, con una población de 56 millones de personas.

Enfoque en las empresas más pequeñas

Los expertos de Allianz GI destacan que las medidas de contención para evitar la propagación del coronavirus impactarán particularmente a las pequeñas empresas con problemas de liquidez. Se trata de compañías que se enfrentarán a desafíos como el colapso de la demanda, cuellos de botella de oferta o escasez de mano de obra. De ahí que desde la gestora esperen que “la tendencia de consolidación de la industria continúe” y que “los líderes de la industria probablemente ganen cuota de mercado”. Además, creen que “en general, las empresas que cotizan en bolsa deberían ser más resistentes que el universo no listado”.

Desde esta firma, que sí considera que el número de casos reportados fuera de Hubei/Wuhan sea preciso, ven cruciales los próximos días y semanas para determinar el impacto en términos económicos del coronavirus. En todo caso, esperan que la “recesión económica sea fuerte pero relativamente de corta duración en China” y que, en general, la valoración de las empresas en las que invierten no se vea afectada. Por tanto, entienden que cualquier debilidad específica de las acciones probablemente sea una buena oportunidad de compra a largo plazo.


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