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Escenarios inversores ante el euro digital, una posibilidad cada vez más cercana

En octubre, el BCE pondrá en marcha la fase de estudio para analizar la posible introducción del token digital en la economía del bloque

09 DE septiembre DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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Después de un amplio estudio, parece que el Banco Central Europeo (BCE) está dispuesto a adentrarse de lleno en el terreno de los tokens digitales. Tanto es así que el pasado mes de julio, su Consejo de Gobierno decidió iniciar la fase de investigación de un proyecto de euro digital.

La fecha de salida es el próximo mes de octubre, momento en el que el banco central pondrá en marcha una fase de estudio de dos años para analizar la posible concepción de un euro digital y qué repercusiones tendría la introducción de una moneda digital europea. 

Tras ello, la autoridad monetaria del viejo continente, que ya puntualizó que complementará el dinero físico y no lo sustituiría, tendrá que decidir si finalmente emite el euro digital. 

Sea como sea, y debido fundamentalmente a toda la regulación que tendrá, las criptomonedas de los bancos centrales parece que van a tener un funcionamiento muy diferente a las de las criptodivisas más sonadas tales como bitcoin. 

Escenarios a los que pueden enfrentarse los inversores

Thomas Mayer, estratega de mercados de Flossbach von Storch, ha señalado cuáles pueden ser los escenarios que con el euro digital encima de la mesa, pueden enfrentarse los inversores. 

Así, y señalando que las criptomonedas privadas amenazan el monopolio estatal del dinero y que las criptomonedas propias son útiles para los bancos centrales, el experto considera que “el euro digital no supondrá un gran cambio para los consumidores”. 

Por lo que se sabe hasta ahora, la diferencia respecto a los billetes de euro no debería ser muy grande. Ahora, los consumidores sacan dinero de su cuenta corriente en los cajeros automáticos; en el futuro, podrán cargar un importe limitado de la CBDC del BCE desde su teléfono móvil o con una tarjeta. Todavía no está claro cuál será el volumen de pagos digitales ni cómo funcionarán exactamente. No obstante, es probable que el euro digital se convierta en un equivalente del billete con una utilidad limitada”, explica. 

Además, el entendido considera que este euro digital podría aumentar la estabilidad en la eurozona. “El euro digital tendría una ventaja decisiva para los consumidores: a diferencia, por ejemplo, de los saldos acreedores en cuentas corrientes, el dinero de un banco central en forma de crédito contra este no tiene ningún riesgo. Los saldos en cuenta son simples títulos de deuda privada bancaria, derechos de crédito que el cliente tiene frente a los bancos, que en la zona euro, por lo general, solo están cubiertos hasta 100.000 euros por el fondo de garantía de depósitos. Por lo tanto, si el dinero digital del banco central”, expresa. 

Pero no son los únicos escenarios que el experto augura. Mayer indica que “llevándolo a un extremo aún más radical, el euro digital podría incluso ofrecer a los Estados la oportunidad de salir un poco del atolladero de la deuda”. 

Y es que tal y como menciona el entendido, en el actual sistema de dinero crediticio, el dinero escritural está cubierto por una cartera rotativa de préstamos bancarios, dinero que se crea cuando se concede un préstamo y desaparece cuando el préstamo se devuelve. 

“En cambio, el euro digital podría diseñarse para que sea dinero del banco central respaldado por una reserva fija de bonos soberanos en el balance del BCE. El BCE podría crear ese fondo de garantía comprando bonos del Estado hasta el volumen deseado de euros digitales. Con sus programas de compra de deuda pública, el BCE ya ha recorrido parte de este camino. Una vez alcanzada la cuantía deseada, podría seguir comprando bonos en la medida necesaria para que creciera la masa monetaria de euros digitales. En ese caso, el banco central no compraría bonos del Estado en función de las necesidades de los países, sino que solo adquiriría la cantidad de bonos necesaria para satisfacer la demanda de dinero de la economía”, expresa y añade: “Los nuevos euros digitales creados de esta manera no podrían pagarse a los países del euro, sino que se asignarían directamente a los ciudadanos como dividendo monetario. Como el BCE necesita los bonos como fondo fijo de garantía, los valores saldrían del mercado y podrían quedar libres de intereses y amortizaciones”. 

De esta manera, indica que en consecuencia de este panorama, “disminuiría la deuda pública en circulación en el mercado”.

“Suponiendo que el euro digital reemplazara unos 6 billones de euros en depósitos bancarios a la vista, la deuda pública circulante en el mercado se reduciría de unos 11 a 5 billones, lo que supondría un enorme recorte, aunque tendría que ser puntual para mantener la confianza en el euro. Sin embargo, los críticos argumentan que, entonces, el banco central también sería responsable de la concesión de créditos, lo cual es un sinsentido: los préstamos seguirían estando en manos de los bancos, con la única diferencia de que tendrían que acumular ahorros para poder prestar dinero —como dicen los manuales de economía— en vez de crear el dinero concediendo préstamos (lo que todavía hoy les resulta extraño a muchos autores de libros académicos). Hace tiempo que se debate la posibilidad de reducir la deuda nacional convirtiendo el dinero crediticio en «dinero total», pero nunca se ha llevado a cabo. Se necesitaría valor y visión de futuro, dos cosas de las que parecen carecer los responsables. Así pues, seguramente seguiremos tirando… hasta que se produzca un trágico desenlace”, considera. 


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