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El G7 acuerda atajar el cambio climático: el papel fundamental de los inversores

El bloque decide donar 2.000 millones de dólares para los Fondos de Inversión del Clima y no aportar más ayudas gubernamentales directas a las centrales térmicas

14 DE junio DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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Las últimas decisiones del G7, el top de las economías más desarrolladas del mundo, está dando mucho de qué hablar.

Y es que si el sábado anterior en Londres, los responsables económicos del Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón, llegaron a un acuerdo histórico basado en la reforma fiscal global para hacer tributar a las grandes multinacionales, como son los gigantes tecnológicas, en los territorios donde obtienen sus beneficios u por respaldan con su acuerdo un tipo mínimo mundial del impuesto de sociedades de al menos el 15%, este fin de semana también ha sido relevante. 

Así, y aunque la tributación de las empresas se ha visto de forma despreocupada por el momento por los mercados debido a que deben convencer en todo caso al G20 y la OCDE, la última reunión ha versado sobre cambio climático, infraestructuras y vacunas de forma fundamental. 

El bloque, en lucha contra el cambio climático

Y pese a que ya conocíamos la tendencia de los reguladores más potentes a nivel mundial por reducir la huella de carbono y ponerle solución al calentamiento global y al cambio climático, este sábado los líderes del G7 han acordado no aportar más ayudas gubernamentales directas a las centrales térmicas que no se hayan sumado a la tendencia verde y no hayan adoptado medidas de lucha contra la contaminación, las que según ha informado La Casa Blanca en un comunicado, son la mayor fuente individual de emisiones de gases invernadero en el mundo.

Con el objetivo de acelerar la transición hacia las energías limpias, los grandes beneficiados han sido sin duda los Fondos de Inversión del Clima. 

Y es que el G7 se ha comprometido a proporcionar 2.000 millones de dólares para apoyar a estos fondos, que buscan ayudar a los países en desarrollo en su transición a la energía limpia a través de la concesión de fondos para adquirir tecnología, capacitación e infraestructuras.

Sin embargo, las centrales térmicas y las energías limpias no han sido las únicas protagonistas en el encuentro, pues en lo que respecta al cemento y al acero, el G7 va a lanzar una Agenda Industrial de descarbonización para agilizar la innovación en el sector, así como el uso de tecnologías y la armonización de los estándares para convertirlos en sectores de energía limpia.

Antes de la reunión, Jeremy Lawson, Economista Jefe y Director del Instituto de Investigación de Aberdeen Standard Investments, señalaba que "los miembros del G7 y del G20 deben señalar su voluntad de avanzar en esta dirección y enviar un poderoso mensaje al resto del mundo de que las mayores economías y emisores están dispuestos a actuar para limitar el futuro cambio climático perjudicial”, algo que sin duda han atajado con mano dura. 

“En los cinco años transcurridos desde el Acuerdo de París, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero han seguido aumentando y es posible que no alcancen su punto máximo hasta 2022, lo que exige recortes de emisiones aún más drásticos para poder cumplir con los objetivos de París. A pesar de las ambiciones del Acuerdo de París, las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) para apoyar los objetivos de temperatura se quedaron al menos un 80% cortas. Las promesas actuales dejan al mundo en camino de 2,4 grados de calentamiento - y todo lo que ello implica”, indicaba el entendido también para añadir: "Las reducciones duraderas de las emisiones requieren una amplia aceptación política, respaldada por una legislación clara. Por eso hemos elaborado el Índice de Política Climática de ASI para las principales economías avanzadas. Nuestro trabajo pone de manifiesto que la mayoría de los países desarrollados han avanzado hacia la descarbonización, pero todavía no hay países con estrategias de cero emisiones netas para 2050 totalmente creíbles. Suecia y Dinamarca lideran actualmente la incorporación de iniciativas climáticas en todas las políticas.”

La comunidad inversora: fundamental

Ante este contexto donde desde la gestora estiman que “los objetivos de reducción de emisiones globales son insuficientes y carecen de credibilidad”, la comunidad inversora adquiere una gran importancia. 

“Un objetivo clave del Acuerdo de París era garantizar que los flujos financieros fueran compatibles con los objetivos de temperatura del acuerdo. Posteriormente, se ha producido una carrera para animar a la industria financiera, y a las empresas en las que invierten o prestan, a alinear sus decisiones de asignación de capital con los objetivos de París”, explican. 

De hecho, según Jeremy Lawson, si la política mundial no está alineada con esos objetivos, los flujos de capital dirigidos por el sector financiero tampoco lo estarán. “Esta es una de las razones principales por las que la mayoría de los compromisos de los inversores y las empresas para alcanzar un nivel de cero emisiones netas llevan la advertencia de que están condicionados a que las políticas gubernamentales se alineen con los objetivos del Acuerdo de París”. 

“La AIE ha demostrado que una transición de cero emisiones netas para 2050 podría elevar, no reducir, la actividad económica. Los costes económicos de la inacción, por no hablar de las repercusiones sociales, sanitarias y medioambientales, inclinan la balanza aún más hacia una mayor acción ahora”, expresa Lawson. 

Vacunas para los países en vías de desarrollo

Y aunque el clima haya sido el centro de todas las miradas en esta cumbre del G7, lo cierto es que también es importante señalar que el grupo de las potencias se ha comprometido a la entrega de 1.000 millones de vacunas a los países en vías de desarrollo a lo largo de los próximos 12 meses con vistas a un total de 2.300 millones de vacunas a finales de 2022, tal y como señalan desde Europa Press. 

Lo pretenden hacer, según recoge la agencia, mediante el mecanismo COVAX dependiente de la ONU como "la ruta principal para proporcionar vacunas a los países más pobres", aunque reconocen la "urgente necesidad de acelerar la entrega de esas dosis”.

Mensajes para China y Rusia

Pero además del clima y la prevención en salud global, la reunión de los grandes en Londres también ha contenido mensajes para Rusia y China. 

El G7 busca unas relaciones estables con Rusia y ha indicado: ”Reafirmamos nuestro llamamiento a Rusia para que detenga su comportamiento desestabilizador, incluida la injerencia en los sistemas democráticos de otros países, y cumpla con sus obligaciones y compromisos internacionales en materia de derechos humanos”, y añaden: “En particular, pedimos a Rusia que investigue con urgencia y explique de manera creíble el uso de armas químicas en su suelo, que ponga fin a su represión sistemática contra la sociedad civil y los medios de comunicación independientes, y que identifique y haga rendir cuentas a quienes dentro de sus fronteras realizan ciberataques o usan criptomonedas para delitos cibernéticos”.

También ha habido palabras para el gigante asiático, y el bloque ha comentado que "con respecto a China y la competencia en la economía global, las políticas y prácticas no comerciales que socavan el funcionamiento justo y transparente de la economía global. En el contexto de nuestras respectivas responsabilidades en el sistema multilateral, cooperaremos abordando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad en el contexto de la COP26 y otras discusiones multilaterales. Al mismo tiempo, promoveremos nuestros valores, pidiendo a China que respete los derechos humanos y las libertades fundamentales, especialmente en relación con Xinjiang, y los derechos, libertades y autonomía para Hong Kong consagrados en la declaración conjunta entre China y Reino Unido".

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