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Euro, inflación y cambios de la FED, los ejes de la reunión del BCE

La fortaleza de la moneda única, la evidencia de una inflación en territorio negativo y el cambio de métricas anunciado por la Reserva Federal en Jackson Hole centrarán el encuentro de este jueves del BCE.

10 DE septiembre DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Tras acaparar la Reserva Federal todos los flashes en las últimas semanas y a la espera de su propio encuentro de septiembre de la próxima semana, la reunión del BCE de este jueves se convierte en el foco de los mercados. Un encuentro del que no se esperan cambios relevantes: se espera que reitere su mensaje de apoyo constante a la política monetaria, su sesgo acomodaticio y que enfatice su capacidad para intervenir en cualquier momento. “En esta reunión la autoridad monetaria europea actualizará las previsiones económicas de los próximos años, donde probablemente revise a la baja las estimaciones de inflación, sobre todo tras los últimos indicadores de precios conocidos”, asegura Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G Banca Privada. Este experto se mantendrá atento por ver cómo afectan tanto el Fondo de Recuperación europeo acordado en julio como la fortaleza de la divisa comunitaria, a esas nuevas estimaciones de crecimiento.

Fortaleza del euro

Olivia Álvarez, analista de MONEX EUROPE,considera que el BCE se mantendrá en suspenso mientras aborda las preocupaciones recientes sobre la fortaleza de la moneda única. En efecto, se ha apreciado casi un 12% desde principios de mayo frente al dólar hasta máximos de dos años ante el sentimiento positivo por las medidas de estímulo en la UE y por la debilidad del dólar. La situación preocupa porque “un euro más fuerte podría frenar potencialmente la eficacia de las políticas monetarias ultraflexibles mediante un traspaso contraproducente a la inflación y unas condiciones financieras más estrictas a través del mercado de valores”, pero la situación podría no ser suficiente como para impulsar ya una acción política por parte del BCE. “Cuando se ajusta a las diferentes tasas de inflación, el tipo de cambio real efectivo sigue siendo comparable a los niveles observados a menudo en la última década”, explica Álvarez.

“La reciente fortaleza del euro ha presionado a las empresas, en particular a los exportadores, y como tal muchos buscarán alguna acción por parte del BCE o al menos alguna indicación de que podría venir una mayor relajación de la política monetaria”, apunta Adam Vettese, de eToro. Además, cree que “el cambio de la Reserva Federal a un objetivo de inflación promedio también presiona a otros bancos centrales para que reaccionen de manera más expansiva si no quieren una mayor apreciación de la moneda”. 

A juicio de Gilles Moëc, Chief Economist de AXA IM, "Christine Lagarde reconocerá como viento en contra la apreciación del euro, pero no tomará medidas inmediatas". Además, estima que la “opción nuclear” sería jugar con la idea de "volver a bajar los tipos aplicados a los depósitos", una alternativa que tacha de "tentadora" para luchar contra la apreciación de la divisa pero que cree que "no es una opción fácil dados los desafíos que enfrenta el sector bancario en los próximos meses".

Para Konstantin Veit, portfolio manager de PIMCO, “es probable que (Lagarde) repita que el BCE no tiene como objetivo el tipo de cambio, reconociendo al mismo tiempo que la moneda tiene un impacto en la inflación” y no cree que “muestre fuertes inquietudes por la cotización de la divisa común en esta etapa”.

Baja inflación

Desde Ebury tienen claro que “el punto central del debate en la reunión del BCE será probablemente la importante disminución de la inflación en la zona euro”. Y es que los datos publicados la semana pasada muestran que el incremento de los precios al consumidor en el bloque ha caído en territorio negativo hasta agosto (por primera vez desde 2016): -0,2% frente al 0,2% esperado. 

Pese a los datos, Annalisa Piazza, analista de renta fija de MFS Investment Management, espera una postura prudente del organismo presidido por Lagarde. “Esperamos que el BCE explique que las presiones deflacionistas serán temporales pues se deben a factores aislados (la reducción del IVA en Alemania y algunas distorsiones relacionadas con el coronavirus) y que —técnicamente— para poder hablar de deflación se necesitan varios meses seguidos de inflación negativa”.

En definitiva, desde esta gestora creen que “los datos de un solo mes no son suficientes para mostrar reacciones de «pánico»” pero tienen claro que esta realidad “hará que resulte probablemente más complicado un final prematuro del actual programa de compras de emergencia contra la pandemia (PEPP), como algunos miembros del Consejo habían empezado a proponer en julio”.

En todo caso, la discusión en torno a la inflación será sin duda un aspecto clave de la reunión, más si cabe después del cambio de objetivo en cuanto a precios implementado por la Reserva Federal. Para Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía, una de las preguntas es si habrá respuesta a ello por parte de la máxima autoridad bancaria europea. Y Olivia Álvarez insiste en este punto. “ Si bien Lagarde podría mantener el guión y evitar adelantarse a posibles cambios en una revisión de la estrategia que está programada para finalizar para fines de 2021, el tema urgente podría merecer algunos comentarios”. 

De hecho, se da por sentado que en un futuro cercado el BCE reformule de forma modesta su objetivo de inflación dejando de lado la formulación "por debajo pero cerca del 2%" y apuntando sólo a una inflación del 2%, asegura Paul Diggle, Senior Economist de Aberdeen Standard Investments. “Eso sería útil, al igual que los cambios que hizo la Fed, pero bastante marginal en el gran esquema de las cosas. Un objetivo de nivel de precios o un compromiso mucho más explícito para compensar la inflación pasada sería una opción más audaz"

¿Futuras acciones?

Franck Dixmier, director de Inversiones Global de Renta Fija de Allianz Global Investors, asegura que dada la respuesta del BCE al Covid-19 hasta ahora es poco probable que se tomen medidas adicionales por el momento. Eso sí, cree que sí intensificará sus acciones en los próximos meses, dado que “el crecimiento en la zona euro está perdiendo impulso a medida que se desvanece el efecto de la recuperación que siguió a la relajación de las medidas de confinamiento antes del verano”.

Así, considera que “cualquier nueva medida podría incluir una extensión de los importes del Programa de Compras de Emergencia para Casos de Pandemia (PEPP), que el BCE considera su herramienta más efectiva, o un cambio en sus parámetros, que se pueden ajustar en cualquier momento. También parecen posibles unas condiciones más favorables para las T-LTRO (operaciones de refinanciación a largo plazo específicas)”. 

Desde AXA IM también se muestran convencidos de que “para finales de año el BCE extenderá el tamaño y duración del PEPP", al igual que Konstantin Veit, de PIMCO, quien considera razonable que en diciembre se anuncie un nuevo incremento en este programa, con unas “compras adicionales de 600.000 millones de euros”, de forma que alcance “cerca de 2 billones de euros, el 17% del PIB de la zona euro, y se extiendan las compras hasta finales de 2021”.

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