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Fidelity prevé que se recupere la estabilidad en menos de un año

El sondeo elaborado por la gestora señala que la estabilidad podría llegar en 10 meses.

29 DE junio DE 2020. 14:05H Funds&Markets

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La edición de junio del sondeo a 149 analistas de Fidelity revela que la actividad en la mayoría de sectores y regiones se prevé que recupere la estabilidad en menos de un año y, a partir de ahí, crezca hasta superar los niveles anteriores a la pandemia a finales de 2021.

El sondeo muestra un creciente optimismo sobre la trayectoria del brote de COVID-19: se prevé que las alteraciones que sufren las empresas terminen en un plazo de 10 meses, según el total de las respuestas en todo el mundo.

China encabeza la recuperación, con una espera prevista de tan solo seis meses para que las empresas alcancen la estabilidad. La economía del país "ha cobrado impulso definitivamente", según un analista del sector de los materiales, que indica que el consumo de mineral de hierro se encuentra en máximos históricos.

Algunos analistas están hablando ya del fin de las perturbaciones por la COVID-19. Hay empresas chinas del sector industrial, especialmente las que están expuestas principalmente al mercado interno, que "han rebotado hasta niveles similares a los anteriores a la pandemia o incluso ligeramente superiores", apunta un analista de renta variable.

Las empresas de energía y servicios financieros tienen ante sí el camino más largo hacia la estabilidad, alrededor de 14 meses, mientras que, por regiones, Europa oriental, Oriente Medio y África junto con Latinoamérica tardarán 14 meses y medio aproximadamente en recuperarla debido a los sucesivos brotes de COVID-19. La región está tratando de contener el virus y los efectos podrían ser duraderos. Un analista del sector financiero de Latinoamérica señala que la "crisis del coronavirus podría dejar profundas heridas económicas y sociales en la región".

Entretanto, los analistas del sector financiero esperan que el regreso a la estabilidad en su sector se demore más de doce meses, debido en parte a que las entidades de crédito tendrán que reestructurar sus préstamos improductivos cuando los programas de ayudas de los gobiernos terminen a finales de año. Así lo expresa un analista del sector financiero norteamericano: "La continuidad de estos programas de estímulos durante más o menos tiempo será el factor más determinante para los niveles de actividad y, en última instancia, para la evolución de los créditos a medida que vayamos saliendo de esta situación".

El escenario de optimismo general queda confirmado por un notable aumento de la proporción de analistas que aprecia indicadores adelantados positivos en sus sectores.

El sector energético ha registrado la mayor mejoría en su evolución, impulsado por la estabilización del precio del petróleo, y el 73% de los analistas respondió que los indicadores adelantados son positivos, frente a tan solo el 8% hace dos meses.

Abril marcó el nivel más bajo por la intensa guerra de precios con trasfondo geopolítico, el breve periodo de precios negativos y la inquietud por el aumento de las reservas. Sin embargo, desde entonces los recortes de la producción se han llevado a cabo más rápido de lo esperado, lo que ha devuelto el precio del petróleo en el mercado de contado a dos dígitos positivos, elevando las perspectivas de las empresas energéticas para los próximos doce meses. 

¿Cómo será la estabilidad?

Cuando la crisis de la COVID-19 pase y la actividad empresarial se estabilice de forma efectiva, lo hará a niveles inferiores a los de 2019. La media de las respuestas de los analistas en todo el mundo muestra que la actividad será un 2,9% más baja que antes del coronavirus, con un descenso del 2% en China y del 4,4% en Europa.

Las perspectivas del sector del consumo básico son buenas y se prevé que la actividad se estabilice un 4% por encima de 2019 dentro de diez meses. Únicamente el sector sanitario supera estas cifras gracias a una lectura del 6,6%.

Entretanto, la actividad en el sector del consumo discrecional se prevé que se estabilice un 8,7% por debajo del nivel de 2019.

Aunque el sentimiento ha mejorado debido a las aperturas de las tiendas y las señales de "demanda contenida", como indican los analistas de consumo discrecional de Norteamérica, la dependencia que tiene el sector del comercio físico lastra las perspectivas, ya que las medidas de distanciamiento social reducen el tráfico en las tiendas. A eso hay que sumarle las dudas sobre si la magnitud de las ayudas públicas en el futuro será similar a la que se ha observado a comienzos de año y si estas serán suficientes para mantener el consumo a flote a pesar del aumento del paro.

En el sector del ocio y los viajes no se prevé que los beneficios recuperen la normalidad hasta que se encuentre una vacuna. "Las personas necesitan sentirse seguras", señala un analista de consumo discrecional de Europa.

Sin embargo, se prevé que a finales de 2021 todos los sectores se encuentren en niveles similares o superiores a los que se observaban antes de la pandemia y que tanto TI como atención sanitaria se sitúen un 10% por encima, con lo que duplicarían la media mundial de alrededor del 5%.

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