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La irrupción de los vehículos eléctricos tiene consecuencias para el mercado

La clara apuesta de las políticas contra el cambio climático y las ayudas a los coches eléctricos hacen que haya empresas, materias primas e inversiones más favorecidas por la nueva corriente.

15 DE marzo DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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En un mundo donde cada vez son más los que se interesan por la inversión sostenible o ESG, no es de extrañar que el interés por los coches eléctricos esté cada vez más al alza. 

De hecho, si hasta hace unos años era algo reducido o encorsetado para unos pocos, en la actualidad muchas de las compañías automovilísticas se han subido al carro de los vehículos limpios, una prueba más de que las cosas están cambiando. 

Y es si que si bien el mundo parece orientarse hacia las cero emisiones de carbono, como hemos visto con los compromisos de China y el acuerdo de París al que Biden parece querer volver, desde Capital Group aseguran que hay plenos indicios de que los coches eléctricos ha llegado antes de lo previsto. 

Para la gestora, hay un consenso claro de que este conjunto de políticas públicas de descabornización e innovación están cambiando la percepción del público, desplegando los vehículos eléctricos y haciendo que los motores de gasolina estén destinados a desaparecer. 

China y Europa ya se han posicionado a favor de los vehículos que no dependan de los combustibles fósiles, y en consecuencia, han sido regiones pioneras en la producción de vehículos eléctricos. 

Fuente: Capital Group

De hecho para Capital Group, los vehículos eléctricos “se aproximan a un punto de inflexión en el cual llegarán a ser más baratos que los coches tradicionales, incluso sin subvenciones públicas” y por su parte, Wenjie Ge, analista de inversión en renta variable especializado en fabricantes de automóviles asiáticos afirma: “Es innegable que los vehículos eléctricos se están volviendo más asequibles y populares. Además, la tendencia se debe principalmente al rápido descenso de los costes de las baterías».

2020, el año del interés por los vehículos eléctricos

Según aseguran Kaitlyn Murphy (analista), Wenjie Ge (analista) y Chris Buchbinder (gestor) de la gestora, después de que “Volkswagen, el mayor fabricante de automóviles de Europa, revelara su plan de invertir 86.000 millones de dólares para desarrollar vehículos eléctricos, fábricas digitales y coches autónomos durante los próximos cinco años”, “General Motors anunció en enero que dejaría de fabricar coches de combustión mediante gasolina y diésel hacia 2035”, precisan. 

Además, los expertos señalan que este 2020 pandémico ha sido el año donde los inversores se han visto especialmente interesados por los vehículos eléctricos y hemos podido ver cómo el valor de Tesla en bolsa se disparaba, subiendo de los 100.000 millones de dólares a los 800.000 millones. “Como consecuencia, pasó a valer más que los nueve mayores fabricantes de automóviles tradicionales juntos. Tesla, que vendió algo menos de 500.000 coches el año pasado, prevé registrar un crecimiento de las ventas del 50% anual”, indican desde Capital Group. 

En 2020, el líder indiscutible fue Tesla, una entidad pionera en tecnología para baterías e iniciativas de software aplicado a vehículos. “Compañías destacadas como Volkswagen, que ha invertido cuantiosos recursos en producción de vehículos eléctricos, y la china BYD le pisan los talones. En el futuro, las compañías que se apresuren a acoger el cambio estructural y se adapten con rapidez tendrán mayores posibilidades de triunfar a largo plazo, tanto si son gigantes de la industria de la automoción como compañías emergentes”, aclaran desde Capital Group.

Fuente: Investing

Por su parte la Agencia Internacional de la Energía augura que las ventas mundiales en los coches eléctricos van a aumentar un 28% anual en la próxima década. Sin embargo, para Kaitlyn Murphy, analista de inversión en renta variable de Capital Group estas estimaciones podrían ser conservadoras, debido al endurecimiento de las normativas sobre emisiones a escala mundial y el abaratamiento de los vehículos eléctricos, que los hace más atractivos para los consumidores. 

Fuente: Capital Group

“Los nuevos adelantos en los VE podrían hacerlos competitivos, no solo en lo que se refiere a los coches de gasolina sino también respecto del parque automovilístico total en circulación. Esto incluye también los coches de ocasión", afirma el entendido.

De hecho, para Murphy, la irrupción de los coches eléctricos está alterando las variables económicas de la industria de la automoción en todo el mundo. Y es que tal y como señalan desde Capital Group, cuando la empresas aumentan su flota de eléctricos, también crean una base de posibles ingresos por servicios, ya sea por gestionar las baterías o por ofrecer actualizaciones de software capaces de mejorar la experiencia de los consumidores y la seguridad del vehículo. “Con independencia de si son fabricantes de coches tradicionales o compañías emergentes, las compañías que puedan acogerse al cambio estructural e introducir estos avances con rapidez tendrán más opciones de ganar a largo plazo”, matiza el entendido. 


El negocio de las baterías, una apuesta de futuro

Y es justamente en ese punto, en el de las baterías, donde muchos de los inversores han posado sus ojos, pues las mejoras en ellas y su abaratamiento sin duda aceleran el proceso de los vehículos eléctricos en el mundo, y con él, una mayor facilidad de llegar a las esperadas emisiones de carbón para las siguientes décadas.

Así, a día de hoy sabemos que los vehículos eléctricos suelen funcionar con un pack de baterías de ones de litio de entre 40 y 60 kilovatios, algo que representa casi un tercio del coste del vehículo en sí. “Los coches eléctricos serán más baratos que los tradicionales cuando el coste de la batería caiga por debajo de 100 dólares por kilovatio hora (kW h). Durante la pasada década, el precio medio bajó de 917 dólares por kW h a unos 137 dólares, según el análisis de Bloomberg”, indican desde el informe de Capital Group. 

En China, que ya encabeza la producción de baterías, el precio de las mismas para algunos vehículos ya ha alcanzado el límite de 100 dólares, varios años antes de lo previsto; y se prevé que disminuya por debajo de 60 dólares hacia 2030», indica el analista Wenjie Ge. 

Por ello, los fabricantes están introduciendo modelos con precios más bajos y mejores rendimiento y autonomía. Normalmente, las baterías de los VE tienen una autonomía de entre 321 y 643 kilómetros antes de precisar una recarga. Entre las compañías que abanderan la creación de baterías más baratas y mejores destacan CATL en China, LG Chem y Samsung SDI en Corea, y Tesla en Estados Unidos”, indican desde la gestora. 

Fuente: Capital Group

Sin embargo, esta irrupción de las baterías no un negocio aislado, puesto que hay varias materias primas que van a tener un claro protagonismo en la producción de los vehículos eléctricos. Por ejemplo, se prevé que el uso del cobre en la fabricación de vehículos eléctricos de pasajeros aumente desde un poco menos del medio millón de toneladas de 2020, a más de 2.5 Mt para 2035. Este tipo de perspectivas son las que están favoreciendo el mercado. 

“Asimismo, se espera que la necesidad de desarrollar vehículos más livianos requiera de mayores cantidades de metales como el aluminio. De manera similar, es probable que se utilicen mayores cargas de níquel en las baterías para energizar estos vehículos. Se espera que las baterías representen el 30% de la demanda de níquel para 2040, lo que sería un 5% más de lo que es actualmente. La reciente fortaleza de estos metales parece ser un indicio del creciente interés global que se constata en los vehículos eléctricos”, asegura Mobeen Tahir, director asociado de WisdomTree.


El software, otra innovación importante para el sector 

Desde Capital Group insisten también en que las actualizaciones graduales de software, “no solo alterará los costes, sino que transformará la experiencia total de los consumidores es la introducción de vehículos eléctricos” para añadir: “El software puede recibir actualizaciones inalámbricas para mejorar la funcionalidad y seguridad del vehículo al tiempo que ofrece contenido de entretenimiento”. 

Uno de los más importantes y más comentadas es sin duda la conducción autónoma. “Durante los próximos años llegarán a más mercados, y los inversores comenzarán a entender que se trata de un verdadero negocio, no de un mero proyecto científico”, afirma el gestor de renta variable Chris Buchbinder y adjunta: “Creo que para 2030 se habrá desplegado un amplio parque de vehículos eléctricos autónomos en la mayoría de las principales ciudades y en muchas de las secundarias de todo el mundo. Aunque muchas personas seguirán conduciendo sus vehículos, igual que ahora montamos en bicicleta o a caballo por placer, poseer un vehículo personal pasará de ser una necesidad a ser un lujo».


Otras implicaciones económicas para el mercado, de la mano de los vehículos eléctricos 

Y es que además de los software y las baterías desde la gestora reconocen que “la transformación de la industria mundial de la automoción tendrá consecuencias arrolladoras para otros sectores, como los de la energía, los suministros, las manufacturas, la minería y los seguros, por citar algunos”.

Para Ge, “con la adopción generalizada de los vehículos eléctricos, podríamos ver que el consumo de petróleo toca techo en unos años», agrega, aunque es importante matizar que buena parte de la electricidad del mundo sigue procediendo de la combustión de petróleo, carbón y gas natural.

“En Alemania, por ejemplo, la mitad de la electricidad de la red eléctrica procede de fuentes renovables, mientras que en otros países las renovables solo representan el 20% del total”, añade el entendido. 

Además de eso y como ya se ha comentado, también podríamos asistir a un fuerte aumento de la demanda de materias primas que se utilizan en las baterías, como el níquel, el cobalto y el litio, algo que para Ge podría tener “podría tener consecuencias geopolíticas, ya que los Gobiernos y las compañías podrían competir para obtener acceso a estos materiales”. 

Los fabricantes de vehículos eléctricos no solo están creando infraestructura para aumentar los kilómetros que pueden recorrer sus coches, sino que también tratan reducir los gastos derivados de las aseguradoras, eléctricas, los medios de comunicación y otros sectores”, concluye Murphy.

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