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Las claves para entender el superciclo de las materias primas

Las commodities se han ganado el favor de los inversores debido a su precio, su rentabilidad, el temor a la inflación y la demanda que juegan en materia de innovación y nuevas tecnologías sostenibles.

16 DE marzo DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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No hay ninguna duda que las materias primas se han ganado el favor reciente de los inversores. Y es que ahora que está experimentado una más que buena racha, donde incluso han superado las rentabilidades de los índices de renta variable por primera vez en años, muchos hablan ya de un ciclo super alcista de los commodities

Un nuevo ciclo superalcista

James Luck, gestor de fondos de la gestora Schroders indica: “vemos varias similitudes estructurales entre los principios de la década de 2020 y los principios de la de 2000, la última vez que las materias primas comenzaron un largo y poderoso ascenso a precios récord”. 

“Ahora, como entonces, hemos visto una importante reducción de la inversión en el suministro de materias primas con el capex en las empresas de petróleo y gas y minería cayendo alrededor del 40% desde 2011. A principios de la década del 2000, China representaba una fuente importante de demanda de materias primas. Hoy, podemos estar a punto de entrar en un período sin precedentes de inversión de capital global coordinada para facilitar la transición energética. El cambio a fuentes de energía limpia y vehículos eléctricos puede provocar una aceleración de la demanda de materias primas”, señala Luck. 

Sin embargo, el experto apuntala también algunas diferencias clave con la último ciclo superalcista. Entre ellas, Luck insiste en que a día de hoy “es probable que el enfoque en el cambio climático limite la inversión en combustibles fósiles incluso cuando los precios suban, lo que podría crear un impacto histórico en la oferta”. 

“Además, el aumento de las tensiones geopolíticas está marcando el comienzo de un período en el que la resistencia de las cadenas de suministro y el almacenamiento estratégico podrían reforzar la demanda de materias primas, desde agrícolas hasta metales”, aclara. 

Y es que desde Schroders han señalado que son cinco las principales razones que respaldan este nuevo ciclo superalcista de las materias primas, donde James Luck explica por qué las materias primas están destinadas subir y por qué los inversores deben tenerlas en cuenta. 

Están a bajo precio

Las valoraciones de las materias primas son baratas. No sólo en relación con otros activos, como la renta variable, como muestra el gráfico siguiente, sino también en comparación con la historia”, explica el gestor. 

Además, desde la gestora recalcan que cuando los commodities presentan mayores rentabilidades, lo suelen hacer con un amplio margen. “Los anteriores periodos de bonanza se han visto favorecidos cuando se dan determinadas condiciones. Por ejemplo, a principios de la década de 2000 se produjo el auge de China tras un periodo de escasa inversión debido al mercado bajista de la década de 1990. Creemos que estas condiciones favorables se están dando de nuevo”, explica Luck y añade: A medida que nos adentramos en un mundo post-Covid, los gobiernos de todo el mundo están promulgando una combinación de políticas fiscales y monetarias que serán mucho más positivas para las materias primas”. 

La llegada de la inflación

A diferencia que lo que ocurrió en el 2008, donde las políticas de la austeridad demostraron tener sus inconvenientes, ahora en esta crisis Covid-19 las políticas de gobiernos y bancos centrales no han sido nada convencionales y han sido laxas.

“La velocidad y el tamaño de estos paquetes no han tenido precedentes. A diferencia de 2008, se ha llevado a cabo una expansión fiscal de varios billones de dólares, incluyendo “dinero helicóptero” directo a los hogares y las empresas”, explica Luck y adjunto: Algunos países están registrando déficits fiscales que superan el 15% del PIB, algo que no se veía desde la época de la guerra. Teniendo en cuenta el endeudamiento existente, esto hace que la política inflacionista sea más atractiva. Creemos que la combinación coordinada de una política fiscal y monetaria agresiva significa que la inflación está en camino. Y esto es beneficioso para los precios de las materias primas”. 

Una demanda de materias primas que se va a acelerar

Desde Schroders señalan que la transición energética que ya se está llevando a cabo hace que la demanda de metales se acelere de cara a los próximos años, fundamentalmente cuando la llegada de los vehículos eléctricos y las fuertes de energía renovable comiencen a extenderse y normalizarse. 

Para ejemplo el aumento previsto de la demanda de cobre para su uso en las baterías de los vehículos eléctricos y las infraestructuras para su carga que se necesitarán como parte del cambio.

Otras materias primas también experimentarán un rápido crecimiento en los próximos años. También es probable que aumente la demanda de productos agrícolas, como el maíz, la soja y la carne de cerdo, impulsada en gran medida por China. Las interrupciones de la cadena de suministro debidas a las restricciones a la exportación durante la crisis del Covid-19 también han llevado a varios países a poner en marcha planes a largo plazo para crear reservas estratégicas de alimentos, en particular de trigo, con el fin de reducir su dependencia de las importaciones”, explica el gestor. 

La falta de inversión

Y es que desde la gestora indican que “la falta de inversión siempre precede al siguiente ciclo de las materias primas”. 

“Las inversiones de capital en la industria del cobre, por su parte, se redujeron un 44% entre 2012 y 2020. Lo único que puede estimular la inversión en estos sectores es un aumento del precio. Si se produce incluso la mitad de la demanda prevista, la oferta resultará insuficiente, lo que hará subir los precios y estimulará la inversión”, considera.

Se espera que el dólar se deprecie en los próximos años

La intervención de la Fed durante la Covid-19 para apuntalar las finanzas de empresas y consumidores ha limitado la apreciación del dólar. “Ante el suministro ilimitado de dólares por parte de la Fed en cualquier crisis, los inversores han buscado opciones de refugio más atractivas, como el euro”, insisten desde Schroders. 

Otro de los factores que han contribuido a la caída del valor del dólar es la inquietud por el doble déficit de Estados Unidos, tanto el financiero como el de la cuente corriente. 

“Además, la preeminencia del dólar como moneda de "reserva" podría empezar a desvanecerse a medida que el euro vaya ganando fuerza y protagonismo conforme los líderes europeos adopten un enfoque más proactivo para estimular la actividad económica”, explica la gestora y añade: Y un dólar más débil es positivo para las materias primas. Aunque la mayoría de las materias primas se producen en los mercados emergentes, su precio suele expresarse en dólares. Cuando el dólar se debilita, el precio de estas materias primas en términos de dólares aumenta”.

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