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Las claves para entender la crisis energética en Europa: escasez y precios altos

La dependencia del gas natural, que ha aumentado en los últimos años, puede desencadenar una crisis de suministro si nos enfrentamos a un invierno frío en el viejo continente

24 DE septiembre DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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A nadie se le escapa a día de hoy que España, y en general Europa, está sumida en una crisis energética. Quizás la noticia más señalada haya sido el aumento en la factura de la luz, que ha llenado portadas de diversos medios, pero lo cierto es que debemos entender cuál es el fondo de la problemática. 

Uno de los últimos informes de Bank of America (BofA) hace hincapié en que el histórico repunte del complejo energético de la UE ha hecho subir el gas natural, el carbón y el carbono, lo que ha alimentado la subida de los precios de la electricidad.

Y es que la subida de los precios de energía vine motivada por la escasez de gas natural en el viejo continente. Además, recurrir a las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos/Australia/Qatar es también es difícil, debido a las interrupciones del suministro y a la fuerte demanda de Asia. 

Así lo indica en su análisis Nitesh Shah, director de análisis en WisdomTree, que apunta además que las empresas energéticas están sintiendo una gran presión debido a que muchas tienen contratos de precios fijos a largo plazo con los clientes, pero no tienen suficientes coberturas, y además el precio de las coberturas en el mercado financiero está subiendo. 

"Estamos asistiendo a otro estudio de caso sobre las perturbaciones de la oferta que impulsan la inflación. Los bancos centrales no pueden hacer nada para aliviar el problema. De hecho, subir los tipos de interés o reducir los programas de flexibilización cuantitativa no hará sino aumentar las dificultades económicas de los hogares y las empresas”, resalta el entendido para hacer hincapié en que se teme que a una escasez de suministro en verano le siga una crisis energética en invierno si tenemos una estación muy fría.

La dependencia del gas natural ha aumentado en los últimos años 

La dependencia del gas natural como combustible de transición, que se posiciona como una opción con menos emisiones de carbono que el carbón o el petróleo, ha aumentado en los últimos años. “Cuando la producción de energía eólica y solar, menos fiable, se queda corta, aumenta la dependencia del gas natural”, explica Shah. 

“Predecir el tiempo y el viento a largo plazo es difícil. Así que es demasiado pronto para decir que tendremos un problema en invierno. Pero lo que sí sabemos es que las existencias de gas natural en Estados Unidos y Europa son escasas, por lo que el colchón es muy fino”, insiste. 

Cabe destacar que las compañías energéticas utilizan otras materias primas para la producción de electricidad, como el carbón y petróleo, que durante este periodo de escasez también se enfrentan a costes más elevados, ya que tienen que pagar suficientes derechos de emisión. “Esto podría hacer resurgir algunos de los conflictos políticos entre el cumplimiento de los objetivos climáticos y las obligaciones sociales de los gobiernos”, resalta el entendido. 

El caso de los precios de la luz en Europa: alto, pero diferenciado por países

Y en lo que respecta a la elevada factura de la luz, que se ha disparado de forma general en Europa, cabe recordar que existen claras diferencias entre países. 

De hecho, según el informe del equipo de research de BofA, gran parte de la explicación de este aumento de los precios es la menor diversidad de suministro y la gran dependencia del gas natural y las energías renovables. “El Reino Unido y España tienen una generación de carbón limitada y dependen en gran medida de las energías renovables y el gas natural, y no se benefician del mismo nivel de redes interconectadas del que disfrutan los países de Europa central”, explican desde BofA. 

A este respecto, la presión sobre el ejecutivo de nuestro país aumenta, donde asociaciones, colectivos y oposición presionan a los mandatarios para que tomen las medidas necesarias. 

Según Bank of America, en España, los impuestos suponen el 22% de la factura eléctrica de un cliente residencial. En consecuencia, los políticos españoles redujeron el impuesto sobre el valor añadido de las facturas de electricidad de los hogares del 21% al 10%, además de anular un impuesto del 7% sobre la generación de energía, con la esperanza de frenar el rápido aumento de los precios. 

Por otra parte destacan que “el gobierno ha acelerado las subastas de renovables con la esperanza de poner en marcha más capacidad para bajar los precios”. 

Ayer conocimos también que por su parte, Mario Draghi, actual presidente de Italia, señaló que, sin la intervención del Gobierno, el precio de la electricidad podría subir nada menos que un 40% en el próximo trimestre. Además, adjuntó que los del gas podrían escalar hasta un 30% también. 


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