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“Las fluctuaciones del metal son a corto plazo muy bajas, pero su precio a medio y largo siempre ha ido al alza”

En Dirigentes entrevistamos a Raquel Herrero,  analista de operaciones con metales en Coininvest

13 DE octubre DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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En un momento de alta inflación como el actual, muchos inversores han posado sus ojos en los metales preciosos, fundamentalmente por su carácter de activo refugio. Hemos hablado con Raquel Herrero,  analista de operaciones con metales en Coininvest, que nos cuenta cómo está la inversión en el sector y la importancia de la sostenibilidad en este ecosistema. 


¿Qué relación guarda la inversión en metales preciosos con la sostenibilidad? 

Los metales preciosos, como cualquier otra materia prima, son también actores dentro de la gran obra de construir un futuro medioambiental de calidad para nuestro planeta. Por ello, no solo desde el momento de su extracción se trabaja para que las minas produzcan menos residuos contaminantes, sino que hay una gran voluntad y se está haciendo un gran trabajo a la hora de potenciar su reciclaje. 

Bastantes minas, por ejemplo, están incorporando o ya han incorporado el uso de energía eléctrica en sus procesos con la intención de reducir su huella de carbono a lo mínimo posible. También lo están haciendo las grandes mints que manufacturan el metal, abandonando el uso de combustibles fósiles en sus procesos de producción. 

Por otra parte, el reciclaje de metales preciosos utilizados en los más diversos aparatos tecnológicos es imprescindible; primero, porque las reservas de mineral no son infinitas, segundo, porque no deja de ser un lujo desechar el increíble volumen de metal que se encuentra en, como ejemplo, los millones de unidades de teléfonos móviles y placas de ordenadores obsoletos de acaban en la basura. 

Les doy un dato curioso: para la fabricación de las cerca de 5000 medallas olímpicas que se realizaron para los Juegos Olímpicos de Tokio celebrados este pasado verano, se utilizaron los metales preciosos extraídos de cerca de 80 toneladas de aparatos electrónicos en gran parte donados por los propios japoneses con motivo de la ocasión. 

Y para los amantes de la moda, la casa Gucci ha establecido una serie de protocolos con la finalidad de llegar a 2025 usando la mayor cantidad posible de metales preciosos reciclados para sus accesorios metálicos y de joyería. 

Puede que esto les resulte una anécdota, pero el hecho es que se puede reciclar, se debe reciclar y hay que dar pasos. Pasos de bebé, ahora, que nos permitan correr con energía después, pero cuanto antes. 


¿Las medidas ESG de la inversión puede suponer algún cambio en el mercado de los metales preciosos? 

Como mencioné antes, ya desde las minas se está favoreciendo e incorporando el uso de energía eléctrica y renovable en los procesos de extracción y procesado. Esto es importante también porque la llegada de energía limpia a esos lugares hace que muchas comunidades locales puedan acceder a ella, lo que de otro modo sería impensable. El acceso a una energía limpia accesible potencialmente puede provocar un desarrollo importante y su impacto desde la conservación de comida y la mejora de la atención sanitaria, hasta la aparición de un mayor espectro de posibilidades de negocio.  

Ahí tenemos un ejemplo básico de los dos primeros factores; el factor ambiental (E), y el factor social (S). El factor de gobierno (G) sería el control de la transparencia y el rendimiento de cuentas de los ingresos de todo el proceso de producción. 

El hecho es que las medidas ESG ya han supuesto un cambio y existen numerosos productos de inversión, como el denominado Oro Verde (que producen muchas casas en diversas formas), que cumplen las condiciones de producción y trazabilidad en todos los estados de su producción. Se sabe cómo y en qué condiciones se extrae el metal, cómo y en qué condiciones se fabrican las monedas o lingotes, cómo se distribuye y cómo se declaran los beneficios de las empresas. Es decir, nos aseguramos de no seguirle el juego en modo alguno a empresas que expolian y destrozan el medioambiente, que explotan seres humanos, que pueden ayudar a financiar el terrorismo internacional o que evaden impuestos. 


¿Afecta de alguna manera a su rentabilidad? 

Hay muchos elementos positivos que influyen en la cotización y futura rentabilidad de los metales preciosos, entre ellos la adopción de nuevas tecnologías de extracción y producción respetuosas con el medioambiente, la publicación de legislación nacional o internacional al respecto y los tratados comerciales sobre intercambios de las reservas de mineral, entre otros. 

También hay muchos aspectos negativos que lo hacen: tensiones internacionales, conflictos armados, desastres naturales, recesiones económicas, elevadas tasas de inflación, incluso pandemias globales, como se vio a lo largo de 2020. Lamentablemente la influencia de estos otros factores tiene un mayor impacto en la variación del precio y la rentabilidad de los metales preciosos, precisamente porque son un valor refugio. 

El primer grupo de medidas, con todos los controles de producción y gestión que implican, puede que encarezca algo el precio las piezas finales que se ponen a disposición del inversor, se estima cerca de un 0.3%. A cambio, obtenemos piezas de inversión producidas por una economía lo más circular posible. A medio y largo plazo, esa diferencia de precio es absolutamente despreciable.  


¿Supone ahora mismo el mercado del oro y la plata, por ejemplo, un refugio contra la inflación? 

Los metales preciosos han sido tradicionalmente un buen refugio contra la inflación. El precio del metal se mueve al ritmo de la inflación a diferencia del dinero “de papel”, que se devalúa. 

La capacidad de los metales preciosos de mantener su valor en circunstancias adversas para el resto de activos, es lo que los hace tremendamente atractivos a la hora de proteger el capital y asegurar la capacidad adquisitiva de quien los posea. 

Las fluctuaciones del precio del metal son, a corto plazo, muy bajas, pero su precio a medio y largo plazo, hasta el momento, siempre ha ido al alza. Nada hacer pensar que el camino se empiece a recorrer ahora en sentido inverso y el hecho de que su utilización en tecnología sea cada vez más extenso también puede ser una pista del futuro que se avecina. 


Perspectivas para el mercado de los metales preciosos  

El comportamiento de los metales preciosos, fundamentalmente el oro y la plata, ha sido, históricamente, siempre bueno. Ligados a la idea de un cierto estatus social de riqueza y poder, su valor no solo económico, sino emocional y cultural ha hecho, y hace, que muy diversos grupos de personas compren en inviertan en metales preciosos por muy diversas razones. 

Ha de saberse que la mayor parte de metal precioso que se extrae no se destina a fabricación de bullion de inversión para bancos e inversores, se destina a diversos tipos de industria; tecnológica (de manera exponencial), del automóvil, química en sus muy diversas variantes y, en un muy gran volumen, a joyería. Es esta variedad de la demanda la que también influye en el hecho de que los metales preciosos sean un activo de inversión muy valorado de cara al futuro. 

Los procesos puramente económicos, como una inflación prolongada (a la que aún no se ha llegado, pero de la que se habla bastante) y el aumento del déficit público por parte de algunos países, con Estados Unidos Unidos a la cabeza, para relanzar la economía post-Covid, hacen pensar a muchos analistas que el precio de los metales preciosos, con el oro y la plata de líderes, subirá de nuevo. 


Algún consejo para los inversores 

Hay muy diversos tipos de inversor, incluso dentro del mercado de los metales preciosos, pero en líneas generales el primero sería que fuesen siempre conscientes de que la compra de bullion físico de oro, plata o cualquiera de los metales del grupo del platino (platino, paladio y rodio fundamentalmente), es una inversión a medio o largo plazo. 

El segundo que se apliquen ese refrán que dice que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta, es decir, que no inviertan todo su capital en el mismo producto. Por nuestra experiencia en Coininvest, la media de nuestros clientes españoles suele diversificar su cartera entre un 70% en oro y un 30% en plata, lo que es una buena opción. 

También hay que tener cuidado de no confundir el valor emocional, dirigido en general hacia piezas de perfil coleccionable, con el valor de mercado, ya que estaríamos condicionando la inversión en sí y su futura liquidez. 


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