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Vacunas Covid-19: cuando el bien común está por encima de la rentabilidad

Aunque el mundo entero esté llevando a cabo un desembolso importante para inmunizar a su población, las grandes farmacéuticas implicadas han priorizado la salud del globo por encima de la obtención de beneficios. Los números hablan por sí solos, una colaboración ejemplar entre gobiernos y empresas

28 DE abril DE 2021. 08:30H Alejandra Gómez

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Pese a que las vacunas han sido fundamentales para nuestra vida y la medicina desde que se inventaron, en esta pandemia por Covid-19 y su crisis, hemos visto aún más su carácter indispensable. 

Y es que todas las esperanzas de la salud del mundo y, en consecuencia las de la economía, se han puestos estos meses en las campañas de vacunación, que poco a poco han ido demostrando que era el camino seguro para vencer al virus. 

Los resultados del primer trimestre de 2021 hablan por sí solos y son solo parte de los indicadores que corroboran que la recuperación financiera está cada vez más cerca. 

Ante este contexto, los estados están haciendo un desembolso importante para conseguir la vacunación de su población, y con ella, la salida definitiva de esta crisis que abandone por fin los confinamientos y las medidas de distanciamiento. 

“La distribución de las vacunas contra el Covid-19 se está acelerando en todo el mundo. El presidente de EE.UU., Joe Biden, fijó el mes pasado un nuevo objetivo de 200 millones de dosis de vacunas que se distribuirán en sus primeros 100 días de mandato. El objetivo original de 100 millones se alcanzó antes de su sexagésimo día de mandato”, explica John Bowler, gestor de fondos especializado en el sector salud de Schroders. 

Para la gestora, la buena colaboración de gobiernos y empresas farmacéuticas y de innovación al que hemos asistido, es lo que ha permitido que a día de hoy contemos con vacunas exitosas y en poco tiempo. 

El éxito de las vacunas, diferente al del precio de las acciones farmacéuticas

El entendido indica que aunque las vacunas estén siendo un éxito, esto no se está reflejando necesariamente en el precio de las acciones.

Y es que tal y como señala, “para los inversores, una cuestión clave es si las vacunas harán ganar dinero a las empresas que las desarrollaron y a sus accionistas”, pues “el éxito estelar de las vacunas desde el punto de vista de la salud pública no se ha reflejado en la evolución de las cotizaciones de las empresas implicadas”. 

Las compañías que más han dado de qué hablar en lo que respecta a la vacuna y en el mundo en general han sido Pfizer, Moderna, BioNTech y AstraZeneca, por lo que se ha analizado cuál ha sido su nivel de cotización en los mercados y los índices bursátiles pertinentes. 

Fuente: Schroders

Tal y como vemos en el gráfico de Schroders, y siempre teniendo muy presente el gran desembolso que han hecho las compañías para desarrollar los fármacos, destaca cómo Moderna es la empresa que más ha destacado en su cotización, pues tuvo además un repunte en tras el éxito de su anuncio en el mes de noviembre del 2020, justo después de que Pfizer diera la nueva, y también en el mes de febrero. 

“BioNTech experimentó un impulso similar, aunque las acciones de su socio en el desarrollo de la vacuna contra el Covid, Pfizer, registraron menores beneficios. Por su parte, las acciones de AstraZeneca han perdido valor en los últimos seis meses”, explica Bowler. 

La baja cotización de estas empresas en su conjunto, que como ya vemos no se corresponde con el éxito que están teniendo sus productos, puede explicarse fundamentalmente por los problemas de suministro, así como la preocupación por la formación de posibles coágulos sanguíneos que hemos escuchado en los últimos meses como efecto secundario, que pese a que ya se ha dicho que es algo muy extraño y aislado, ha preocupado a muchos. 

Si nos centramos más en las diferencias entre dichas empresas, la gestora apunta a que pueden deberse a la tecnología de las vacunas. “BioNTech y Moderna son empresas especializadas en biotecnología. El éxito de sus vacunas justifica la inversión que estas empresas han realizado en la novedosa tecnología de ARNm. El valor de esta tecnología queda demostrado por la rapidez con la que se produjeron las posibles vacunas contra el Covid, simplemente utilizando el código genético del virus. Esta tecnología de ARNm tendrá muchas otras aplicaciones”, explica el entendido y añade: “Una interpretación es que los beneficios de las acciones de Moderna y BioNTech reflejan el potencial futuro de la tecnología de ARNm, más que el descubrimiento de las vacunas contra el Covid específicamente”. 

¿Hacia la búsqueda del bien común o de los beneficios?

Otro de los puntos a tener en cuenta es que estas empresas han actuado de buena fe, y han priorizado el bien común antes que los beneficios en los mercados. 

“Como inversores, debemos distinguir entre las empresas que han desarrollado las vacunas y las que forman parte de la cadena de producción de las mismas”, aclara John Bowler para añadir: “Los desarrolladores -como Pfizer, Moderna y AstraZeneca- han considerado en gran medida esta primera fase de la campaña de vacunación como un acto de servicio público. Forma parte del contrato social que tienen estas empresas: quieren manifestar el valor que una industria biotecnológica innovadora aporta a la sociedad y demostrar cómo pueden utilizar su experiencia para hacer frente a una emergencia de salud pública como ésta”. 

Es el caso de AstraZeneca por ejemplo, que ha producido la vacuna en colaboración con la Universidad de Oxford y sin ánimo de lucro. Pero, tal y como señala el gestor, tampoco el resto están cobrando precios comerciales reales por sus fármacos “milagro”, por lo que no obtienen beneficios reseñables, o al menos en esta primera etapa. 

Sin embargo, las empresas que participan en el proceso de producción y que no son las creadoras de la vacuna como tal, sí que tienen una clara visión más comercial y fijan sus precios en consecuencia, “por lo tanto, obtendrán un mayor beneficio financiero de esta fase de "emergencia" de distribución de la vacuna”, indica el entendido.

“Pfizer y BioNTech están cobrando unos 39 dólares por su vacuna de dos dosis en Estados Unidos. AstraZeneca cobra entre 4,30 y 10 dólares por su vacuna de dos dosis. Los desarrolladores de vacunas también han acordado proporcionar dosis a COVAX (una iniciativa mundial para garantizar que los países de ingresos bajos tengan acceso a las vacunas contra el Covid-19) a un precio sin ánimo de lucro”, expresa para añadir: “Pfizer y BioNTech, por ejemplo, han acordado proporcionar 40 millones de dosis este año a COVAX, mientras que AstraZeneca está proporcionando al menos 170 millones”. 

Unas perspectivas más alentadoras para los beneficios en el futuro 

Y aunque esta primera etapa esté caracterizada por el bien común, las perspectivas de futuro podrían ser más rentables para las empresas implicadas en este proceso. 

Desgraciadamente, y tal y como indican desde la gestora, es poco probable que la actual generación de vacunas disponibles sea la última, pues han aparecido variantes nuevas de Covid-19 en las que hay que estudiar si funcionan los fármacos que ahora tenemos sobre la mesa. 

“Es posible que en el futuro surjan más variantes a medida que se vacune una mayor proporción de la población mundial, lo que obligará al virus a mutar si quiere seguir propagándose. Esto podría llevar a una nueva fase en la producción y distribución de vacunas. Ya se están iniciando los ensayos clínicos de la nueva generación de vacunas para hacer frente a las nuevas variantes”, dice Bowler. 

“En última instancia, podríamos ver cómo las vacunas contra el Covid pasan a formar parte del actual programa de vacunación de la temporada de invierno. Es muy posible que se disponga de una vacuna combinada contra la gripe y el Covid de una sola vez; las empresas ya están trabajando en ello”, añade por lo que considera que en esta próxima fase, y una vez que hayamos salido de esta emergencia mundial, será cuando empresas como Pfizer/BioNTech y AstraZeneca, “empezarán a pensar en estas vacunas en términos más comerciales, al igual que los productores de vacunas contra la gripe. Esto proporcionará un valor más duradero y a largo plazo a estas empresas. Y las compañías de la cadena de suministro seguirán beneficiándose también, junto con los desarrolladores”. 

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