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Los activos de renta fija siguen siendo escasos en los fondos de pensiones de empleo

El equipo de inversiones de Mercer recomienda actuar durante el próximo trimestre para capturar las rentabilidades que ofrecen los activos de renta fija investment grade y high yield.

06 DE abril DE 2020. 21:55H Funds&Markets

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Desde Mercer consideran que ahora es el momento de que las Comisiones de Control revisen sus carteras de inversión, sin precipitarse, pero con premura, para comenzar a construir carteras más robustas que incorporen activos de renta fija de crecimiento, investment grade y high yield. La ventana de oportunidad puede ser breve por lo que el segundo trimestre se presenta como el momento más adecuado para adoptar una decisión e implementar los reajustes que permitan capturar los rendimientos.

Esta fue una de las conclusiones del desayuno de trabajo virtual en el que los expertos de Mercer Investments compartieron su visión del estado actual de los mercados. El evento reunió a algunos de los principales fondos de pensiones de empleo para compartir con ellos la visión de Mercer en la gestión de la creciente complejidad y volatilidad que está provocando esta crisis sanitaria.

Los mercados financieros están experimentando correcciones importantes y las medidas de mitigación llevadas a cabo por Bancos Centrales y Gobiernos no han conseguido estabilizarlos hasta la fecha. En este contexto se hace más necesario que nunca diseñar una cartera bien diversificada que incluya activos refugio y sobre-pondere activos de mayor riesgo, a través de la renta fija en lugar de la renta variable, para poder aprovechar la ventana de oportunidad ahora que ofrecen unos tipos de interés más atractivos.

En su revisión anual a finales del año pasado, Mercer Investments ya advirtió la necesidad de adoptar un planteamiento defensivo para un entorno de fin de ciclo. Ahora los especialistas ven una oportunidad para aumentar, con precaución, las asignaciones a algunos activos de mayor riesgo. La actual relación entre riesgo y rentabilidad en la renta fija de crédito, tanto investment grade como high yield es mejor que en la renta variable y, por lo tanto, Mercer recomienda un reajuste de cartera con sobre-ponderación de estos activos. El motivo de esta recomendación es que los diferenciales de crédito de grado de inversión se han ampliado desde los 90 puntos básicos a principios de año hasta los 330 puntos básicos de ahora; lo mismo ha sucedido con los diferenciales de global high yield que han subido de 400 a más de 1.000 puntos básicos.

“Si bien existe el riesgo de una mayor volatilidad y posibles nuevas caídas en el corto plazo, creemos que, en ese horizonte temporal, presentan una oportunidad para asegurar rendimientos atractivos”, argumenta Xavier Bellavista, Director en Mercer Investments.

El principal riesgo de los activos investment grade y high yield es la probabilidad de quiebra de las empresas. Sin duda se van a producir impagos y pueden alcanzar niveles máximos como en 2008 y 2009, aseguran desde la compañía. Cabe tener en cuenta que actualmente el 50% del mercado de renta fija de crédito tiene la mínima calificación de riesgo, BBB, cuando en la crisis de 2008 esté porcentaje era del 26%. Sin embargo, las inéditas medidas adoptadas por los bancos centrales y los gobiernos dotarán de mayor liquidez a las empresas y actuarán de soporte al tipo de activo. 

Sobre-ponderar estos activos de renta fija de crecimiento, no implica renunciar a mantener activos de defensivos. Para poder atajar la inminente recesión, es necesario echar la mirada atrás para entender el comportamiento de los activos defensivos en situaciones similares como la crisis financiera de 2008 o la burbuja tecnológica del 2000. Durante estos períodos, los activos de renta fija, como los bonos de deuda EE.UU. y bonos de deuda alemana, materias primas como el oro y las divisas del dólar y el yen, sirvieron amortiguar las caídas en bolsa y evitar mayores pérdidas. A pesar de sus costes implícitos (carry negativo), Mercer recomienda incorporarlos a las carteras de inversión en una proporción adecuada a los costes que las gestoras estén dispuestas a asumir según sus expectativas de mercado.

“Los activos refugio no son una alternativa a los derivados de cobertura, sino que ambos deben estar presentes en una cartera de inversión bien diversificada para poder hacer frente a la volatilidad que genere esta crisis sanitaria en los mercados”, afirma Jorge Bernaldo de Quirós, Director de Inversiones en Mercados Cotizados.

Mientras las caídas de la renta variable ya alcanzan en Europa un 30% de media, los activos de riesgo de renta fija se presentan con mayor atractivo a largo plazo. Según un estudio de Oliver Wyman, aquellas empresas que intentaron transformar sus negocios de una forma más agresiva durante la recesión del 2007 a 2009 consiguieron un crecimiento de sus ganancias del 4%, mayor que el de otras empresas que adoptaron un enfoque más pasivo. 

“Los tipos de interés de la zona euro son la gran incógnita en esta crisis”, concluye Aleix Olegario, Director en Mercer Investments. “A día de hoy construyendo una cartera diversificada de renta fija defensiva (deuda) y activos de crédito se puede mejorar la rentabilidad esperada a medio plazo de las carteras, sin incrementar el nivel de riesgo)”

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