bolsas y mercados

¿Qué le espera al sector bancario en 2019?

Sam Theodore, director general de instituciones financieras de Scope, enumera los diez puntos clave que afectarán a los bancos europeos en este año

28 DE enero DE 2019. 14:12H Irene del Campo

shutterstock-262316411_41-121430_20190128141355.jpg

Los bancos europeos tendrán un 2019 tranquilo, mostrando características prudenciales, financieras y comerciales tranquilizadoras, persiguiendo estrategias de riesgo moderado a bajo. Pero las incertidumbres de fondo continuarán irrumpiendo en el mercado. Es la principal idea que Sam Theodore, director general de instituciones financieras de Scope, enumera en un exhaustivo análisis.

Las calificaciones de Scope en los grandes bancos europeos, la mayoría en el rango A / bajo AA, ya reflejan esta evaluación, por lo que la expectativa para 2019 es de estabilidad de los ratings. Pero la presión en el sector está aumentando, principalmente debido a preocupantes acontecimientos sociales y políticos en Europa y en todo el mundo. En este contexto, Sam Theodore identifica 10 temas clave para los inversores institucionales.

El primero de ellos tiene que ver con la fortaleza prudencial y financiera, pero no totalmente tranquilizadora. Desde la agencia de calificación aseguran que el sector bancario europeo continúa mostrando sólidos indicadores prudenciales en torno al capital y la liquidez, y el sector no está insuficientemente capitalizado estructuralmente en comparación con los grandes bancos estadounidenses. Todos los grandes bancos de la UE superaron sus procesos de revisión y evaluación supervisora (PRES) de 2018.

Los problemas de calidad de los activos del sector son, en su mayoría, un legado del pasado, a pesar de las preocupaciones continuas del mercado y el supervisor. Más importante aún es que no hay signos visibles de deterioro material en la calidad de las carteras de préstamos creadas desde la crisis financiera mundial. Esto refleja estándares de suscripción más estrictos y el hecho de que los préstamos recientes se han extendido en un contexto de tipos de interés históricamente bajos. Si bien esto sugiere que las subidas futuras de tipos pueden afectar la capacidad de pago de los prestatarios más apalancados, las normas de provisión de la NIIF 9 deberían atenuar significativamente el efecto negativo del deterioro de la calidad del préstamo al exigir provisiones contra pérdidas esperadas, en lugar de incurridas.

En segundo lugar, explican en Scope Ratings que la rentabilidad puede mantenerse moderada y que los márgenes netos de intereses continúen en niveles bajos.

“Los volúmenes de nuevos préstamos seguirán aumentando con cautela, pero es probable que los bancos sufran una reducción en el crecimiento de las tasas y que la disminución de los costes materiales sea difícil. Sin embargo, las características de bajo riesgo del sector mitigan este punto y deberían brindar tranquilidad a los inversores de crédito con respecto a que los bancos aumenten sus resultados al asumir un mayor riesgo” explica Theodore.

El tercer punto que señala el experto tiene que ver con la dificultad a la hora de reducir costes. La mayoría de los bancos europeos han podido reducir los costes en los años posteriores a la crisis gracias a una combinación de estrategias centradas en la reducción de peso, reducción de riesgos y desapalancamiento, así como la incorporación de nuevas tecnologías más eficientes. Sin embargo, “a falta de movimientos de reestructuración más drásticos, tanto a nivel bancario como sistémico, es probable que este proceso sea más difícil. Esto no será una buena noticia para la industria”, añade el director general de instituciones financieras de Scope.

En cuarto lugar, aparecen los riesgos políticos. Desde Scope afirman que el Brexit puede crear un “efecto mariposa” que afecte a la capacidad crediticia de los bancos. Por otro lado, la política estadounidense y el auge de los nacionalismos y populismos en Europa también son factores de riesgo que no se pueden olvidar.

En el número cinco, Scope señala al desafío creciente de la evolución digital y los cambios relacionados con el comportamiento del cliente. “En los próximos años, es posible que comencemos a ver el modelo de negocios integrado de la mayoría de los bancos: los circuitos de la mayor cantidad posible de productos para sus negocios y clientes individuales son más intermedios. Es probable que esto sea verdaderamente transformador para Europa, donde el sistema financiero y los circuitos son más intermedios para los bancos que en los Estados Unidos.”, explican.

Derivado de esa digitalización, los ataques cibernéticos aparecen en el sexto lugar, ya que se presentan como todo un desafío.

En la séptima posición aparecen las preocupaciones de los inversores se están enfocando cada vez más en el riesgo de mala conducta bancaria. Las reglas con acrónimos como KYC (conozca a su cliente), AML (lucha contra el blanqueo de dinero) y CTF (lucha contra la financiación del terrorismo) definen la clave de las regulaciones de riesgo de mala conducta, con claras consecuencias legales, financieras y penales, por infracción. En la década transcurrida desde la crisis, se han producido numerosos actos de mala conducta, relacionados con el blanqueo de dinero, el fraude o la evasión fiscal, y el abuso de mercado. Los bancos europeos han pagado miles de millones en multas legales y regulatorias (especialmente relacionadas con sus operaciones en Estados Unidos).

En el número 8 aparecen un punto que está cobrando cada vez más importancia entre los inversores. Se trata de los criterios ESG. Los inversores institucionales se centran cada vez más en los factores medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en todo el universo de inversión. El sector bancario es una parte muy importante de este enfoque. Por ello, en este 2019 los bancos seguirán profundizando sobre ello.

Scope no espera ni ve mucho valor en la consolidación de grandes bancos en Europa, incluso a pesar de que los supervisores lo alienten. Los bancos pueden ampliar su potencial a través de la inversión en capacidad digital, aprovechando las plataformas abiertas y las API, en lugar de fusionarse con los "bancos heredados" y asumir costos innecesarios, así como los posibles problemas desconocidos tecnológicos o de conducta indebida.

Por últimos, desde la agencia concluyen que: “es muy probable que 2019 sea un año activo para las emisiones bancarias, con la mayor parte de las operaciones en un formato senior no preferente elegible para MREL (Requisito mínimo de pasivos elegibles). Hay, por fin, más claridad normativa en la UE con respecto al MREL, y los bancos ahora necesitarán construir los amortiguadores necesarios de la deuda con capacidad de garantía.”

“En BME Growth se puede ganar mucho más del 100% con una empresa, pero también perder todo en otra"