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¿Remontará el petróleo tras el histórico recorte de producción?

Estados Unidos, Arabia Saudí y Rusia acuerdan el mayor recorte de la producción de la historia. Pero podría no ser suficiente.

14 DE abril DE 2020. 08:00H Patricia Malagón

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La guerra de precios del petróleo que comenzó a principios del mes de marzo parece que llega a su fin. Sin embargo, no se espera un fuerte repunte del precio del barril debido a la fuerte caída de la demanda. Aun así, el hecho de que Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudí hayan secundado un acuerdo para sostener los precios y no dejar que caigan todavía más es destacable. De hecho, estas tres potencias petroleras han logrado un acuerdo para recortar la producción en un 10% de forma diaria, algo histórico.

Cabe recordar que el Brent y el WTI estaban en mínimos de 2002 y 2003, y no parece que se vaya a vivir un fuerte rally en el corto plazo. "Los precios del petróleo siguen siendo volátiles, el potencial de subida podría ser limitado debido al colapso tanto del crecimiento y como de la demanda mundiales", comenta Esty Dwek, Head of Global Market Strategies de Natixis IM Solutions (Natixis IM).

A esto se suma, el hecho de que la OCDE ha revisado un 30,6% a la baja su pronóstico de la demanda mundial de petróleo en 2020, hasta 825.000 barriles diarios, su peor dato desde 2011. Lo peor de todo es que incluso podía ser inferior al pronostico porque la última revisión es de febrero, antes del confinamiento de Europa y Estados Unidos.

¿Fin a las tensiones?

Desde el 8 de marzo, Arabia Saudí lanzó una ofensiva al mercado aumentando su nivel de producción debido a que Rusia se negó a secundar un recorte. El país árabe decidió presionar para hacer que el precio del crudo cayera bruscamente. “Arabia Saudita trata su petróleo como una gran, pero finita, reserva y busca maximizar su valor a largo plazo. Por lo tanto, quiere que los precios del petróleo no sean tan altos como para que la economía mundial se resienta y las empresas se vean obligadas a cambiar a fuentes de energía alternativas, pero tampoco demasiado bajos, ya que Oriente Medio depende en gran medida del crudo. Así pues, los saudíes están dispuestos a sacrificar sus ingresos a corto plazo (disminuyendo su producción) para aumentar el valor de sus yacimientos de petróleo a largo plazo (manteniendo el equilibrio entre la oferta y la demanda)”, comenta Alfredo Álvarez-Pickman, gestor del fondo Key Capital OCHO.

Por su parte, el problema es que Rusia “no puede permitirse pensar a muy largo plazo y, a diferencia de los saudíes, los rusos no pueden permitirse el lujo de reducir la producción”, comenta Álvarez-Pickman. El presupuesto de Rusia está equilibrado (en teoría) a 50 dólares de petróleo junto a niveles de producción actuales. Un menor volumen traería consigo un aumento de los precios a largo plazo, pero también un descenso de los ingresos a corto plazo.

A todo ello, se suma el hecho de que Estados Unidos se acercaba al riesgo de que muchas pequeñas petroleras quebrasen. Según apuntan los informes oficiales de Estados Unidos, con el petróleo a 30 dólares ninguna plataforma de fracking gana dinero. Por ello, las más pequeñas corren el riesgo de quiebra, algo que no le interesa a Donald Trump en año electoral.

¿Qué piensan los analistas?

El sentimiento general es de dudas y de que el recorte no será suficiente debido a que se ha aprobado un recorte de 9,7 millones de barriles al día basándose en una caída de la demanda global de entre 15 y 20 millones de barriles diarios. Sin embargo, todo apunta a que la demanda descenderá entre 20 y 35 millones de barriles al día. Por ello, consideran que es muy probable que el precio del crudo no empiece a remontar hasta que no lo haga la demanda y, para ello, será necesario el levantamiento de las medidas de confinamiento.

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