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¿Se podría repetir el desastroso septiembre de 2018?

Hace un año estaba a punto de comenzar una racha bajista que borró 5.000 millones de dólares en acciones solo en Estados Unidos.

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Patricia Malagón

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Hace doce meses comenzó un cuatrimestre lleno de dudas y de caídas bursátiles. Tanto que en esos cuatro meses se perdieron 5.000 millones de dólares de capitalización bursátil en el conjunto de empresas en Estados Unidos. Lo más preocupante es que el escenario actual es muy similar al de hace un año y las posibilidades de una repetición son altas.

Entonces, como ahora, la guerra comercial preocupaba, las ganancias de las empresas se ponían en duda y los datos macroeconómicos seguían perdiendo fuerza. Eso sí, por aquel entonces el S&P 500 coqueteaba con sus máximos históricos al superar los 2.900 puntos. Las diferencias también hay que tenerlas muy en cuenta. El escenario de hace un año dejaba una imagen de los bancos centrales subiendo tipos de interés y con perspectivas de hacerlo más aún. De hecho, la Reserva Federal no tuvo en cuenta el batacazo bursátil y siguió aplicando las subidas pronosticadas.

Sin embargo, el telón de fondo actual deja un panorama con los bancos centrales mucho más proclives a poner incentivos sobre la mesa. Hasta la fecha, se han concretado 32 recortes de tipos de interés en todo el mundo y podrían dispararse en los siguientes meses.

“El S&P 500 no ha entrado aún en niveles de sobrecompra, lo que indica la inexistencia de divergencias que puedan alterar, en el muy corto plazo, el actual movimiento desde ese punto de vista. No obstante, sí vemos cierto cansancio a nivel de momentum justo en la zona comentada de los 2980. Si los precios saltan, directos a los 3020. Por encima, subida libre. Por abajo son ahora los 2950 primero y los 2825 después, los soportes a vigilar.”, comenta Javier Molina, portavoz de eToro en España.

Otro riesgo que podría golpear al mercado son los estímulos de los bancos centrales, sobre todo porque su impacto se prevé menos notable de lo que fue en anteriores ocasiones. “En el corto plazo, las expectativas de una flexibilidad monetaria más agresiva podrían limitar la caída del mercado de renta variable en este contexto incierto. Los bancos centrales podrían ayudar a extender el ciclo, pero el impacto de estas nuevas medidas será menor que en el pasado si no están acompañadas de un apoyo fiscal consistente. Es una potencial buena noticia que Alemania podría estimular la economía para evitar una recesión”, señala Amundi en su Global Investment Views.

¿Qué calma al mercado?

Lo cierto es que también hay razones para el optimismo. El Brexit duro parece que no será una realidad, al menos no se producirá el 31 de octubre; Italia ha tranquilizado a Europa con su nuevo ministro de finanzas; la guerra comercial está suavizándose y se producirán varias reuniones en las próximas fechas. Pero, sobre todo, lo que más calmaría al mercado sería la publicación de resultados macroeconómicos sólidos que superasen las expectativas de mercado y que invitasen al optimismo.

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