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Volatilidad e incertidumbre para el último cuatrimestre del año

La guerra comercial, los malos datos económicos mundiales y el Brexit son tres factores que pueden terminar generando una fuerte incertidumbre y volatilidad en el mercado los próximos meses.

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Patricia Malagón

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El último cuatrimestre del año llega cargado de eventos que pueden disparar la volatilidad en el mercado y generar cierta inestabilidad. En cuanto a la volatilidad, si se toman los datos del índice VIX, que mide la volatilidad, se puede observar que en los últimos doce meses ha aumentado un 47,59%. Aunque eso sí, se mantiene bastante alejada de niveles preocupantes.

Los riesgos

Los riesgos que afronta el mercado en los próximos meses son principalmente tres: la guerra comercial, los datos macroeconómicos y el Brexit. La tensión entre China y Estados Unidos se reactivó en mayo y desde entonces no ha conseguido relajarse, aunque nadie descarta un posible acercamiento entre las partes en los próximos meses. Los datos macroeconómicos son los que más preocupan porque no son buenos, de hecho, en el último informe de Barclays se anuncia la posibilidad de que Alemania sufra una recesión más fuerte de lo esperado en el próximo año. A todo esto, se suman la posibilidad de que el Brexit termine siendo una salida brusca por parte del Reino Unido, lo cual terminaría de dinamitar la economía de la Eurozona.

Como temas secundarios, aunque bastante importantes, aparece la crisis de Argentina y la posibilidad de impago de sus deudas y las diferentes crisis políticas que pueden vivir los países de la Unión Europea. Italia ha conseguido evitar ir a elecciones, pero la formación de Gobierno es frágil y preocupante. Además, España se aproxima a una nueva repetición electoral.

Los bancos centrales al rescate

Todo apunta a que los bancos centrales de todo el mundo, encabezados por la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, comenzarán a implementar nuevas medidas de impulso. La Fed tiene el as en la manga de recortar los tipos de interés, mientras que el BCE podría comenzar a comprar bonos soberanos nuevamente. El resto de bancos centrales como el de Nueva Zelanda o el de la India y han recortado los tipos siguiendo la tendencia global. De hecho, Suecia que tiene los tipos negativos desde hace casi cinco años se plantea reducirlos aún más.

Sin embargo, la respuesta de los bancos centrales puede no ser suficiente y puede no ser tan positiva. Aunque, las bolsas responderían con subidas a corto plazo, el resto de la economía no vería con tan buenos ojos estos impulsos. “La respuesta de los bancos centrales a la crisis financiera de hace 10 años pudo haber salvado al mundo de una depresión devastadora, pero también creó una serie de efectos imprevistos, desde más endeudamiento hasta más desigualdad económica.”, comenta Niel Dwane, economista global de Allianz Global Investors.

“Los bajos rendimientos han hecho que sea difícil encontrar retornos seguros; sin embargo, las estrictas pautas de inversión y la aversión al riesgo han dejado a muchos inversores incapaces de escapar de los efectos de la represión financiera. Las reformas fundamentales y estructurales siguen siendo esquivas para muchas economías, como lo ha demostrado Japón en los últimos 30 años.”, cita como ejemplos Dwane.

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