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¿Cómo descorrelacionar una cartera?

Con el famoso fin de ciclo más cerca y en un entorno en el que las tensiones geopolíticas y comerciales añaden incertidumbre, muchos inversores buscan estrategias descorrelacionadas. La propuesta de conseguir rentabilidad en cualquier entorno y reducir volatilidad a la cartera es tentadora pero, ¿qué opciones reales hay de hacerlo?

11 DE octubre DE 2019. 06:00H Funds & Markets

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Las políticas acomodaticias de los bancos centrales es posible que alarguen la tendencia alcista de los ciclos crediticios y de renta variable, algo que -sin duda- será beneficioso para los gestores direccionales. Sin embargo, Cédric Vuignier, gestor de carteras del fondo Oyster Alternative Uncorrelated de SYZ AM, cree que “persistirá la mayor volatilidad de los últimos doce meses, ya que permanecen activos focos de tensión en todo el mundo, se espera un crecimiento más lento y desciende la liquidez”. De ahí que su estrategia pase por mantener “un sesgo hacia estrategias de Valor Relativo y macro, a las que benefician las distorsiones del mercado.

Estrategias de Valor Relativo

No hay que olvidar que una estrategia de Valor Relativo lo que busca es tratar de obtener beneficios de las ineficiencias de los mercados y de los errores en la valoración de activos. Para el gestor de Oyster, “al resurgir la volatilidad también percibimos una oportunidad en las estrategias de dispersión de la volatilidad”. Esto es, sacar partido de las diferencias de valoración “en las volatilidades implícitas mediante una posición corta en un índice y larga en una cesta de títulos que componen el índice”.

Pese a estas ideas, también asegura que el concepto de “descorrelación” se emplea cada vez más en el mundo de las inversiones alternativas para señalar el elemento de diferenciación de una estrategia de inversión. “El problema es que, si todos estamos descorrelacionados, por definición, nadie lo está realmente. La realidad es que, a pesar del afán por obtener rentabilidades diferenciadas, muchas estrategias se nutren a menudo de fuentes de alfa similares”, constata.

Es decir, que muchas de las “recetas” u operaciones de descorrelación corren el riesgo de estar saturadas. Por esto Cédric Vuignier tiene claro que la auténtica descorrelación implica salirse del rebaño. “Detectamos fuentes de rentabilidad realmente descorrelacionadas visitando a los gestores, no solamente en Estados Unidos y Europa, sino también en Asia, una región que ofrece infinidad de elementos generadores de alfa por descubrir. La diversificación geográfica es clave”, subraya. Por tanto, estrategias de valor relativo en diferentes categorías de activos y de manera global. Pero, ¿qué más de puede hacer?

Alternativas

Desde Neuberger Berman, su responsable para Iberia, Javier Núñez de Villavicencio, reconoce que cada vez “vemos más demanda por parte de los clientes en productos que tienen baja correlación con los mercados y en estrategias menos líquidas como el Private Equity”. Y este tipo de activos los menciona Alberto Roldán, director de GBS Finance, a la hora de “abrir la mente” hacia nuevas estrategias en busca de rentabilidad añadida, incluso para los inversores más conservadores. “Los inversores tienen que ser conscientes de que en su cartera tiene que tener más cabida el producto ilíquido, el producto no convencional. Tienen que empezar a mirar oportunidades no solo en la parte inmobiliaria, que quizás sea la más fácil de identificar, sino a otros activos como Private equity, capital riesgo o fondos de inversión inmobiliaria alternativa”, señala.

Mientras, para la gestora Newton, parte de BNY Mellon Investment Management, que asegura que utiliza las temáticas de inversión para detectar tendencias globales a largo plazo, es una buena idea mirar a activos reales líquidos. “No están exentos de riesgo, pero pueden proporcionar resultados no correlacionados”, aseguran. Y un ejemplo de estos activos serían las renovables, además de las infraestructuras operativas, la financiación de la aviación y las propiedades. “Venimos implementado activos reales líquidos en nuestras estrategias de múltiples activos y rentabilidad absoluta desde hace más de una década”, aseguran.

¿Bitcoin como descorrelacionador?

Siempre se ha hablado del oro como elemento descorrelacionador de una cartera. Parece un activo que en carteras con exposición a renta variable purde cumplir este papel, aunque su rumbo cada vez es más difícil de predecir. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos riesgos, como recuerda Marta Díaz Bajo, de atl Capital. “Es muy osado tener mucho dinero en oro porque tiene mucha volatilidad. Es verdad que tiene descorrelación de los mercados pero también hay que preguntarse cuánto cuesta cubrirse con oro”, dado que -al margen de su reciente comportamiento- “no ha subido en los últimos años y es más volátil que la renta variable”, destaca. Es por ello que insiste en que es clave siempre “tener cada activo en cartera en un porcentaje adecuado”.

Entretanto, Javier Molina, portavoz de eToro en España, tras dejar claro que “no es un activo para todos porque tiene una volatilidad anualizada del 55 por ciento”, sí que cree que un porcentaje en Bitcoin del 2 por ciento del capital en una cartera puede ser adecuado. “Te produce una diversificación y una descorrelación que puede compensar en términos de rentabilidad”, señala.

“Para mi Bitcoin es el oro 2.0”, prosigue. “Es una reserva de valor porque con la volatilidad que registra no se puede intentar que sea una forma de pago. Lo veo como una reserva parecida al oro pero en formato digital”. Molina recuerda que a diferencia de lo ocurrido en el año 2017 cuando el Bitcoin subió más de un 1.500 por cien, “ahora mismo el inversor retail no está en Bitcoin, está más el inversor profesional que está viendo que es un activo que te puede descorrelacionar”, asegura.

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