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Deutsche Bank sigue en aguas turbias

Las malas noticias relacionadas con Deutsche Bank no paran. Ahora las operaciones de la entidad en China provocan más polémica.

21 DE octubre DE 2019. 16:41H Stefanie Claudia Müller

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Como parte de su reorganización, también a nivel de su contabilidad, Deutsche Bank acaba de declarar el año financiero 2018 como un año de pérdidas (52 millones de euros) por cuarto año consecutivo. Originalmente, Deutsche Bank había reportado un beneficio neto de 267 millones de euros. Para muchos expertos en banca la evolución de la entidad es ya muy inquietante. Hace unas décadas Deutsche Bank era el instituto de crédito más grande del mundo, hoy solamente es una sombra de sí mismo. El inversor americano Warren Buffet lo ha resumido una vez lo que pasa a marcas como Deutsche Bank: "Se necesitan 20 años para crear una reputación buena y en solamente 5 minutos puedes destrozarla”. El banco ya no representa en absoluto las virtudes alemanas que son: eficiencia, sinceridad, honestidad, transparencia y seriedad. 

Deutsche Bank intenta cambiar el rumbo pero ya es muy difícil. Desde hace algún tiempo está vendiendo parte de su negocio de derivados como son los certificados y warrants. “Pero con la mera venta de activos y reducción de empleo no se cambia un modelo de negocio. Los bancos alemanes deberían concentrarse en lo que mejor saben hacer y donde ganan dinero”, alerta Felix Hufeld, jefe del supervisor alemán Bafin en una entrevista con la revista alemana Wirtschaftswoche. Parece que el competidor BNP Paribas podría comprar esta parte en venta de Deutsche Bank. 

El banco parisino se tragó también ya hace unas semanas el negocio de los fondos de cobertura del banco alemán. Pero mientras sigan las malas noticias manchando la imagen de la entidad, parece muy poco probable que con esto se arregle la situación difícil de la entidad en bolsa que en cuatro años ha perdido el 70% de su valor. 


Es muy difícil recuperar una confianza perdida 

Dar regalos para tener licencias o ganar cuota de mercado es en muchos países asiáticos, en Europa del Este y también en África algo habitual, pero para los alemanes la corrupción sigue siendo un pecado grave, sobre todo si se trata de una entidad financiera como Deutsche Bank. Ahora el banco está bajo sospecha de haber comprado el acceso a políticos y dirigentes importantes en China y de haber empleado 100 hijos de futuros aliados de negocio a cambio de favores, algo que la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC) ya había detectado este verano. Además, sigue el banco conectado constantemente con sospechas de facilitar el lavado de dinero a algunos de sus clientes. En varias ocasiones ya la policía ha entrado en algunas sucursales del banco. Para evitar más problemas Deutsche Bank ha decidido de dejar ya sus negocios en Malta, igual que en Estonia, Letonia, Lituania y Chipre, según informan algunos medios alemanes. 

En esta situación tan delicada se teme un salto hostil de otro competidor o un control no deseado dentro del banco por parte de los qatarís. Desde agosto de 2015 el emir qatarí tiene a través de varios vehículos de inversión menos del 10% en la entidad y podría comprar todavía más acciones según algunas fuentes alemanes. A pesar de que en estos cuatro años su inversión de 2.800 millones de euros se ha reducido a unos 0.800 millones de euros. Parece que los qataris querían con Jürg Zeltner meter un aliado en el órgano de supervisión del banco. El suizo de 52 años fue jefe de UBS Alemania de 2005 a 2008, pero en mayo de 2019 se convirtió en Director Ejecutivo de KBL, que es propiedad de la familia del emirato. El supervisor alemán Bafin cree que esto provoca un conflicto de intereses, lo que pone la entidad otra vez en el foco de los medios de comunicación. 

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