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Así nos afectará la subida de tipos de interés del BCE

Las empresas tendrán que apretarse el cinturón ante un dinero más caro, una situación que podría reflejarse en el futuro de las contrataciones

21 DE junio DE 2022. 06:31H Natalia Obregón

Todo apunta a que el Banco Central Europeo más pronto que tarde subirá los tipos de interés en la eurozona. Y se espera que ese incremento sea moderado y progresivo para combatir la inflación en un equilibrio para conseguir que no afecte sobremanera al crecimiento. Pero ese cambio drástico frente a lo que hemos vivido en los países de la moneda única hasta ahora, traerá consecuencias. Estos son los factores que pueden variar para las familias y las empresas.

Aunque mucho más tarde que los bancos centrales de Estados Unidos y del Reino Unido, la FED y el BoE, el Banco Central Europeo va a comenzar a subir lo que se conoce popularmente como “el precio del dinero”, es decir, los tipos de interés en la eurozona. Y ese hecho traerá consigo, en primer término, un cambio de sesgo frente a lo que había imperado en los últimos años: tipos de interés en negativo, algo no inusual, pero que se ha mantenido en los malos tiempos económicos que hemos vivido por las circunstancias financieras.

Ahora, sobre todo por el efecto pernicioso que la inflación está marcando en nuestra economía, comenzarán a subir en la eurozona para contrarrestar esos más que elevados precios que no habíamos visto en unos 40 años. Ese hecho, tiene consecuencias negativas, aunque también alguna positiva para los hogares y las compañías.

Efecto valorables en la subida de tipo

Vamos primero con el vaso medio lleno porque no todo va a ser negativo, como esperamos. La subida de los tipos de interés potenciará, en un efecto contrario a lo que estamos viendo en el dólar, la fortaleza del euro. Nada está escrito en piedra, con lo que el incremento de las tasas, a uno y otro lado del Atlántico, puede equilibrar ambas divisas, pero lo normal es que el euro se beneficie, desde los bajos niveles en los que se encuentra. Ese hecho tendrá una doble vía. La positiva es que, con un euro fuerte, lo que compramos del exterior, especialmente en dólares, nos saldrá más barato.

Seguro que ya han caído en que la energía, gas y petróleo, que se “come” buena parte de nuestras compras al exterior se paga en dólares, con lo que, en teoría, deberíamos pagar menos por ellos en los mercados internacionales. También cualquier producto o servicio que no venga de la eurozona.

Y por supuesto, eso también reza para los turistas que viajen más allá de las fronteras de la eurozona. El euro vale más y al cambio en otro tipo de monedas, siempre que la nuestra se revalúe frente a ellas, nos otorgará mayor poder adquisitivo.

Otro factor por considerar en positivo pasa por el beneficio para el ahorrador, al que ahora mismo los depósitos incluso le pueden salir caros. Al encarecerse los tipos, se elevan las rentabilidades de los productos de ahorro, por lo que, por depositar nuestro dinero, deben pagarnos o pagarnos más, tras borrarse la etapa de los tipos en negativo.

Además, beneficia a la renta fija: las rentabilidades en este tipo de inversión, en la compra de bonos tanto públicos como privados para familias y empresas que compren estos activos, serán más elevadas.

Impacto negativo de la subida de tipos

Pero hasta ahí llega lo bueno. Lo malo, en nuestros bolsillos, en nuestro día a día, pasa por una noticia claramente negativa para aquellos que están más endeudados. Sus deudas actuales serán más caras, salvo en el caso de que estén referenciadas a tipos fijos. Es el caso del incremento que se ha producido en este tipo de hipotecas, porque quien tenga ya un préstamo para la compra de vivienda a tipo variable, pagará más.

Y por supuesto lo hará, en mayor medida, con tipos más altos de partida, toda aquella familia o empresa que tenga que contratar un crédito por la razón que sea. El dinero es más caro para los bancos y lo será para nosotros. Eso revertirá en el caso de las compañías, en menor inversión prevista, debido a los costes más elevados y a un menor crecimiento económico esperado. Además, a emisión de deuda privada encarecerá su pago a las empresas, que deberán pagar mayores rentabilidades a quienes compren sus bonos.

Así que lo bueno para el ahorro, es lo malo para los endeudados. Y no solo será más caro endeudarse, también será más difícil. Porque al haber más riesgo de impago, las condiciones para acceder a la financiación serán más duras para evitar contratiempos y morosidad en el futuro.

También, si el euro se aprecia, será más difícil colocar nuestros productos más allá de la eurozona, porque serán más caros. Una nueva piedra en el camino para las empresas. Vender al exterior será más complicado, con exportaciones encarecidas por el peso de una moneda menos competitiva.

Los turistas que vengan a España, con un euro más caro, padecerán precios más altos, incluso en la compra de paquetes vacacionales en nuestra divisa y tendrán menor poder adquisitivo.

Mientras, se espera que, con menor actividad de las empresas, se produzca una menor inversión también en capital humano. De momento, las cifras del paro no se han resentido de consideración, pero si las empresas deben apretarse el cinturón ante un dinero más caro se reflejará a futuro en las contrataciones.

En resumen, tiempos para ahorradores y no para quien esté endeudado o tenga que contratar créditos, que serán más caros y costosos de conseguir, así como para la renta variable, teóricamente más penalizada, por lo que su - pone la subida de tipos para las empresas. Todo sea por conseguir que, finalmente, la inflación vuelva a niveles cuanto menos, más tolerables que nos haga la vida menos complicada.

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