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Ataques aéreos: los peligros y oportunidades de los drones

El negocio de los drones llega ya a otro nivel: crece el número de empresas que ayuda a defenderse contra los ataques de los robots volando

16 DE septiembre DE 2019. 08:48H Stefanie Claudia Müller

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Lo que empezó como un juguete en el mercado se ha convertido en un mega negocio y ya es un peligro para aeropuertos, para empresas y también para particulares: el dron que puede llevar paquetes también espía, vulnera el espacio aéreo o roba.

Y como muestra, el reciente ataque en Arabia Saudí que mantiene en vilo al mundo. Diez drones atacaron uno de los yacimientos petrolíferos más grandes de Arabia Saudita en Hijra Khurais y la planta de procesamiento de crudo más grande del mundo en Abqaiq el sábado, causando una pérdida de 5,7 millones de barriles de producción de crudo al día.

El auge de los drones solo comenzó hace cinco años, cuando las nuevas baterías comenzaron a permitir que volaran por más tiempo, allanando el camino para muchos tipos nuevos de operaciones. Cada vez son más fáciles de usar incluso para los inexpertos. Hoy, en la mayoría de los casos, los drones todavía están controlados por un piloto con un control remoto a varios cientos de metros de distancia. Pero es posible programar drones para volar de forma autónoma o controlarlos a través de Internet a miles de kilómetros de distancia. En manos de delincuentes son la herramienta ideal, como muestran los incidentes cada vez mayores. En particular, el cierre de varios días relacionado con drones del aeropuerto de Gatwick el diciembre pasado ha sido noticia en todo el mundo.

Ataques aéreos: los peligros y oportunidades de los drones

Los chinos dominan el mercado

Por el momento son los chinos, los franceses, americanos y suizos los que dominan el mercado. Muchas de las empresas europeas empezaron como spin offs de universidades como por ejemplo es el caso en Suiza, donde destacan los centros tecnológicos de Zurich y Lausanne. Una de estas empresas es Gamaya que está especializada en el sector agrícola, dónde también el uso de drones es cada vez más habitual. Pero muy importante en el posicionamiento en el mercado de drones son también los actores públicos como es el caso del “National Centre of Competence in Research” en Suiza, uno de los lugares donde se captan también muchos de los expertos en drones y su software.

Pero China está como en casi todos los mercados adelantando. Se estima que más del 70% de todos los drones vendidos en el mundo provienen del fabricante DJI. Fundada en 2006 por Frank Wang la cuota de mercado de la empresa se estima hoy en un 70 por ciento. Emplea a 7,000 personas en todo el mundo. La mayoría de ellos trabajan en Shenzhen, donde se diseñan y fabrican sus drones.

EEUU es el mercado más grande de seguridad

Pero EEUU es el mercado más grande a nivel de seguridad contra drones. Muchas empresas de este segmento están situadas en San Francisco, dónde no solamente hay mucho dinero de inversión para crecer sino también proyectos y talentos para expandir. Para dar una idea: El ministerio americano de defensa había previsto en el presupuesto de 2019 la compra de 3000 drones. Comparándolo con los 870 en 2018 se puede pronosticar la importancia solamente a nivel público. Por ello, Dedrone fundada en 2014 en Alemania, tiene también su sede ahí. “A principios de 2016, nos trasladamos a San Francisco, pero el desarrollo, la producción, el marketing y las ventas para Europa todavía están en Alemania. Estamos aquí en EEUU porque nuestros servicios de protección contra drones malvados están muy demandados, también a nivel gubernamental”, dice el CEO y co-fundador Jörg Lamprecht en una entrevista con Dirigentes.

Actualmente, Dedrone tiene alrededor de 80 empleados y protege 12 aeropuertos en Europa. Como cliente tienen también la Policía suiza de Graubünden, responsable de seguridad para el Foro Económico Mundial, igual como Deutsche Telekom y la familia real de Qatar. “En 2015, se encontró un dron con material radiactivo en el techo de la sede del gobierno japonés”, cuenta Lamprecht para ilustrar porque su software es necesario. Y el año pasado, una banda de criminales fue arrestada en el Reino Unido por transportar drogas a las cárceles. Pero drones malvados también llegan al mundo del deporte: “El club de la Bundesliga Hoffenheim intentó espiar con un avión no tripulado el entrenamiento del club de futbol de Werder Bremen”, relata Lamprecht.

Ataques aéreos: los peligros y oportunidades de los drones

Robots volando que también sirven al crimen organizado

Como los drones son robots con una capacidad visual muy avanzada, se encuentran en este negocio también empresas como Nvidia cuyo negocio principal era hasta ahora el segmento de los videojuegos. Las acciones de la empresa americana se han revalorizado en los últimos cinco años más de un 1000%, también gracias a la enorme demanda de drones. Pero el segundo fabricante de drones más grande del mundo después de del chino DJI está ubicado en Francia. Parrot ya ha comprado muchas Start ups internacionales para crecer y ampliar sus tecnologías. Sin embargo, su historia también muestra que no todos ganan en el sector. La empresa ha experimentado una caída de su facturación y está entre las empresas que más ha sufrido en bolsa en este segmento.

Los fabricantes se aprovechan de los incrementos de gastos militares de algunos países. Los europeos como Parrot tienen que competir con la enorme rapidez, el conocimiento acumulado y la tecnología “low cost” de los chinos, pero también con los americanos. Uno de los líderes en este continente es Northrop Grumman, cuyas acciones se recomiendan por su alto potencial de crecimiento. En los últimos 12 meses su valor en bolsa se ha incrementado un 23%. Actualmente es sobre todo el mundo aéreo el que está interesado en servicios de protección como los de Dedrone. “Tenemos que controlar el tráfico de aviones no tripulados. Por lo tanto, estamos trabajando con varios socios para desarrollar una infraestructura inteligente de drones circulando a bajo nivel del espacio aéreo”, dice Lamprecht.

España no pinta mucho en el mundo de los drones

España lanzó en 2018, todavía bajo el mando de Mariano Rajoy, un plan estratégico para drones, pero todavía las empresas españolas juegan un papel marginal en este segmento. El entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, calculó que la industria tendrá en 2035 51.400 aeronaves, generará 1.200 millones de euros al año y creará 11.000 puestos de trabajo en España. Por el momento, el uso se restringe sobre todo al sector público. La investigación sobre esta tecnología tiene más bien lugar en otros sitios como EEUU, Suiza, Alemania, Francia o China. La empresa más importante en el sector en España es Indra, ya líder internacional en algunos temas de control del espacio aéreo donde los drones malvados van a jugar un cada vez más importante papel según Lamprecht.

También cada vez más empresas experimentan problemas con aviones no tripulados que vuelan ilegalmente sobre sus instalaciones y toman fotos y vídeos que luego aparecen en Internet. “Algunos drones también llevan micrófonos para escuchar conversaciones”, advierte Lamprecht: “Los drones pueden mover objetos hacia o desde el área protegida. Pueden dañar las partes críticas, como los sistemas de ventilación o refrigeración, espiar las infraestructuras inalámbricas y los dispositivos móviles, interferir con las redes incluso inalámbricas, dejar caer explosivos u otras sustancias nocivas, o "simplemente" estrellarlos, causando daños significativos, por ejemplo, en una refinería o parque químico”. También el IS y otros grupos terroristas han estado usando drones durante mucho tiempo para lanzar explosivos. Sin duda, el miedo y las teorías de la conspiración son la gasolina de un sector, que nos va a entretener en los próximos años en la bolsa y también a nivel empresarial.

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