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El descalabro de la industria turística

El sector podría perder más de 33.000 millones si la situación derivada del coronavirus se llegara a alargar cuatro meses

17 DE marzo DE 2020. 07:23H Carmen Muñoz

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Cuando el enemigo del turismo español parecía el Brexit o la apertura de otros países del Mediterráneo Oriental, ha tenido lugar un hecho insólito como es el brote del coronavirus. A pocas semanas del comienzo de la temporada alta, la pandemia y, con ella, la abrupta paralización de la actividad económica se han llevado por delante todo pronóstico en la industria de los viajes.

En medio de esta vorágine, que ha obligado a cancelar las Fallas y la Semana Santa en muchos destinos clave, los expertos ya hablan de una caída de las ventas y reservas "hasta niveles nunca vistos". Ni tan siquiera en episodios anteriores como el 11-S, la quiebra de Lehman Brothers o la gripe aviar. "La alarma social generada por la extensión del Covid-19 ha colocado al sector turístico español en una situación de emergencia y de una intensidad sin precedentes", aseguran desde Exceltur.

La rápida propagación del virus ha puesto en jaque a la principal locomotora de este país. Desde el inicio de su propagación hasta el pasado 11 de marzo, las ventas de las empresas turísticas a nivel nacional han contabilizado un descenso del 46%, porcentaje que puede ser aún mayor después de incluir el impacto del estado de alarma. Este declive se ha producido en apenas diez días, con un ritmo de caída exponencial que comenzó en el 4,4% el 1 de marzo y se situó en el 27,1% el pasado día 10 de marzo.

De mantenerse esta velocidad de desplome y, según los escenarios de duración del virus, esta industria podría perder a lo largo del ejercicio entre 18.825 millones de euros, si se prolonga dos meses, y 33.668 millones si la situación llega a alargarse hasta el comienzo del verano. En ambos supuestos se incluye tanto la actividad directa como la indirecta.

Tras la llegada récord de visitantes extranjeros en 2019, las previsiones para este año se verán empañadas en un ejercicio que los agentes del sector dan casi por perdido. El turismo nacional era la última carta que guardaban en la recámara, como un balón de oxígeno para estos meses. Sin embargo, la recomendación de no viajar en primera instancia, y el posterior decreto del estado de alarma, han modificado por completo la hoja de ruta de este sector que contabiliza más de 450.000 empresas y contribuye al PIB en 157.000 millones de euros (alrededor del 12%), según datos del INE. "Ante esta catastrófica caída en las ventas y asumiendo que se trata de una situación coyuntural que durará, como mucho, unos meses, las empresas turísticas necesitan instrumentos de flexibilización y ajuste proporcional de sus costes de mayor envergadura", subrayan desde el lobby turístico.

En este contexto, una de las medidas más reclamadas al Gobierno de cara al Consejo de Ministros de este martes, es agilizar la tramitación de los Expedientes de Regulación Temporales de Empleo (ERTEs), que les permita hacer ajustes coyunturales en las plantillas, así como ampliar la dotación de las líneas ICO de los 400 millones actuales a los 5.000 millones. "Todo ello en el ámbito de las acciones de la Unión Europea y la sensibilidad mostrada en el día de hoy por las medidas anunciadas por el Banco Central Europeo (BCE), de forma que permitan salvaguardar el tejido empresarial y el empleo turístico en España - el primer sector afectado-, así como el de otros sectores de la economía nacional igualmente involucrados", concluyen. Podría ser el primer verano en décadas en el que no haya turistas en las playas españolas.

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