domingo, 19 mayo 2019
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Economía

El poder económico del veganismo arrastra al sector de la comida rápida

No comer productos de origen animal es una tendencia global que lideran los jóvenes. Burger King y McDonald’s han entendido que es un gran negocio.

07 de mayo de 2019. 00:00h Stefanie Claudia Müller
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La agricultura quizás sea la industria que experimente más cambios en los próximos años, con el riesgo latente de las pérdidas de empleos. El cambio climático y las nuevas tendencias de alimentación confluyen en el horizonte de estos cambios del sector primario. Según las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la agricultura representa el 13% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, de las cuales dos tercios provienen del ganado. En 2050 seguramente veamos pocos animales en el campo, aunque cada vez más y más robots trabajando en la recogida de fresas y espárragos. Y cada vez vamos a ver más empresas Foodtech que fabrican carne sin matar animales, como la americana Beyond Meat, que acaba de salir a bolsa con mucho éxito.

La tendencia de comer menos carne procedente de animales y consumir en su lugar carne fabricada sin que haya que criar y matar vacas o cerdos ha ganado terreno. Cada vez hay más blogs y expertos que cuentan y escriben sobre estas tendencias, publican recetas, nuevos productos y elaboran estudios del mundo vegano, como Vegconomist. En pocos años ha nacido una industria totalmente nueva vinculada con partidos verdes, o movimientos de movilidad limpia y que está representado también por cabezas visibles, como la estudiante y activista sueca Greta Thunberg, que es vegana. La chica de 16 años que ha iniciado una campaña impresionante de concienciación sobre el cambio climático explica por qué lo hace:“La crianza de animales para alimentos produce más emisiones de gases de efecto invernadero que todos los automóviles, aviones y otras formas de transporte combinadas”.

Alemania es pionera en este movimiento

Algo que empezó en países como Alemania - donde cunde el activismo por el derecho de los animales - recorre ya el mundo entero. En el mercado germánico hay más de 8 millones personas que no comen carne ni pescado y otros 1,5 millones que viven como veganos, es decir que tampoco toman ni leche ni miel.

Son sobre todo los jóvenes quienes adoptan este estilo de vida, que supone también un menor consumo en general. Esta generación está por lo general muy informada sobre el origen de lo que consume y, para muchos de sus padres es una situación complicada, porque tienen que dar completamente la vuelta a la alimentación familiar y a veces incluso su propio estilo de vida. Pero normalmente después de un tiempo se dan cuenta de que todos se sienten mejor si se hace bien. Sin embargo, los gastos de una alimentación vegana y no dañina para el medio ambiente son habitualmente mayores.

El gran negocio de la alimentación vegana

Como los márgenes son interesantes, todo el sector alimentario ve grandes oportunidades de negocio, pero hay que tener en cuenta que, para la mayoría de los veganos, el aspecto de la salud no es tan importante en su decisión de cambiar de alimentación. Tampoco para Álvaro Bernat, un estudiante de Ingeniería Forestal de 20 años: “Para mí ser vegano es una cuestión de ética y de coherencia. Hoy en día no es necesario matar animales para sobrevivir, tenemos mucha variedad de comida”. Bernat cree que con la información y riqueza que existen hoy en día, todos deberíamos ser veganos, también por un pretendido avance ético.

La primera vez que Bernat tuvo contacto con el mundo vegano fue cuando se quedó a los 16 años un año escolar en EEUU. Su novia americana tenía 18 años y ya era vegana, una chica que vivía en un entorno de alto consumo de carne donde hasta ahora se negaba el cambio climático en algunas partes de la sociedad: “Sus argumentos me parecían interesantes, pero me ha costado un año más para cambiar mi propia vida según estos estándares”, dice Bernat. Ahora intenta a convencer a otros, su hermana ya es vegana, aunque también quiere que sus abuelos y padres sigan su estilo de vida, lo cual es más complicado. Sin embargo la abuela admite: “Cada vez comemos menos carne en casa”.

Ser vegano no es una extravagancia o una moda

Bernat no es un friki, cada vez más españoles piensan como él. El veganismo es un movimiento global que ha llegado para quedarse y moverá en los próximos años muchos millones de euros, también en España. Después de que los supermercados de alemanes Lidl y Aldi se hayan convertido en España en líderes del mundo ecológico, cada vez hay más oferta para los denominados 'veggies'. También las grandes cadenas de alimentación rápida McDonald’s y Burger King se han dado cuenta de que van a morir si no empiezan a ser más “verdes”. Porque son sobre todo los niños, cada vez más conscientes e inspirados por personas como Greta, los que piden a sus padres ir a restaurantes donde hay menú vegetariano.

Cuando McDonald's anunció en 2017 que lanzaba su primera hamburguesa vegana, fue una señal inequívoca de que algo estaba cambiando en el mundo de la comida rápida. Además, McDonald’s asegura en una reciente encuesta que un tercio de sus clientes había expresado que quería más comida sin carne para sus hijos. Así, hay ahora también McNuggets veganos hechos con una base de puré de patata que se mezcla con garbanzos, cebollas, zanahorias y maíz. Su competidor americano Burger King siguió la tendencia con la oferta de una whopper vegetariana. Impossible Foods, una startup puntera en la elaboración de carne a través de vegetales es su proveedor. También en el mundo de los Food Festivales y los Foodtrucks hay cada vez más oferta para veganos. “Hay una creciente demanda de comida vegetariana en todas partes”, señala Lynne Elliot, directora ejecutiva de la Vegetarian Society: “Es importante que los jóvenes tengan cada vez más oferta de una alimentación saludable y económica”.

Se crea una nueva industria: Foodtech

Aunque quizás a costa de la agricultura tradicional, el Foodtech está en auge. En todos los países están investigando alternativas a la carne de animales, incluida España. Future Meat Technologies, con sede en Jerusalén, está por ejemplo trabajando en carne criada artificialmente para garantizar la nutrición mundial cuando las presiones medioambientales se disparen. Pero hasta que esta carne tenga un precio razonable pasará mucho tiempo: Memphis Meats, con sede en EEUU, presentó su carne picada alternativa por un precio de 2.100 euros la libra (454 gramos).

Así que antes de que este tipo de carne llene los estantes de los supermercados, tiene que ser mucho más barata. Parece claro que empresas como Mercadona van a invertir mucho en esto, acelerando el proceso. Ya lo han hecho grandes inversores como Bill Gates y Jeff Bezos, que ven en ello también un enorme negocio, y la exitosa salida a bolsa de Beyond Meat ha demostrado que su instinto ha sido correcto y que vamos a ver todavía más operaciones de este tipo en los próximos meses, porque sobre todo los que producen carne a partir de células animales necesitan todavía mucho dinero para la investigación.

El impacto del veganismo, en cuestión

No todo es brillante en el mundo vegano y no todos son tan responsables con su alimentación como Álvaro Bernat, que no come productos veganos sino simplemente fruta, pan, arroz, verdura, pasta y frutos secos. Debido a la creciente oferta de productos veganos procesados, la cocinera alemana Sarah Wiener duda de que sea saludable y realmente ecológico ser totalmente vegano: “Vivir vegano no siempre promueve la demanda de productos de una ganadería decente, ni los alimentos naturales y ecológicos de la propia región. Por el contrario, los productos industriales veganos también erosionan los suelos, arruinan el clima y envenenan el agua”. Por supuesto, hay personas entre los veganos como el propio Bernat que no comen alimentos procesados salvo quizás leche de soja. El rotativo británico The Sun asegura además que el 'happy meal' vegetariano de McDonald’s tiene más calorías que muchos otros productos en la carta.

Aunque existen dudas, está claro que la tendencia está ahí y se avecinan grandes cambios para la industria de los alimentos procesados actuales, al igual que para la agricultura intensiva. Según Dairy Farmers of America (DFA), las ventas de leche disminuyeron en EEUU en 2018 alrededor de un 1.100 millones de dólares en comparación con 2017. Quizás la industria de productos lácteos será la que más sufra en los próximos años, también por los crecientes estudios que vinculan la leche de vaca con problemas de digestión, de piel, infertilidad e intolerancias.