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Empleo del futuro: el reto de la actualización continua

Los expertos de distintas organizaciones debaten sobre la necesidad de facilitar un aprendizaje más práctico

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Mario

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Los próximos años plantean una revolución para los métodos de trabajo y, en consecuencia, para los trabajadores. Quienes acaban de salir de la universidad cuentan con unos conocimientos y unas habilidades que les capacitan mejor para tareas relacionadas con las nuevas herramientas digitales, aunque carezcan de la experiencia y las capacidades que sí tienen los profesionales senior.

Este es uno de los razonamientos que se han desarrollado durante el foro Ageingnomics, organizado por Mapfre y Deusto Business School. “¿Qué pasa con el mercado de trabajo que expulsa a los trabajadores senior?”, se pregunta Emilio José González, profesor de ICADE. Habla de “talento desaprovechado”, por el hecho de que los profesionales más mayores sean los primeros en salir de las empresas.

En su opinión, son trabajadores que “afrontan mejor los problemas”. Ante esto, la alternativa pasa por la “recualificación”. Se trata de un fenómeno que viene mostrando un mayor nivel de “disrupción y cambio” en los últimos cinco años, explica Natalia Grijalba, directora de formación de EY España.

Su punto de vista es que se necesita “cambiar la forma de enseñar”, y modificarla hacia programas de prácticas. Junto a eso, explica que las empresas tienen que aportar herramientas flexibles de aprendizaje para que sus empleados no tengan unas capacidades desfasadas. En ese sentido, cree que se debe transitar a un modelo de formación en el que haya “más facilitadores de aprendizaje que formadores”.

Con ese panorama, Santiago García, secretario general de la Confederación Española de Centros de Enseñanza, avanza que las empresas demandarán empleados con cualificaciones medias, cuando a día de hoy el 32% de los trabajadores tienen baja cualificación. En su opinión, el mercado de trabajo sufre un importante “desajuste” entre oferta y demanda.

Coincide en la necesidad de fomentar un aprendizaje más práctico, con iniciativas como la FP Dual, que califica como “el futuro”, y también con una enseñanza orientada a las capacidades. “La inteligencia emocional no la enseña un robot”, explica García, e insiste en que los trabajadores, sobre todo los más experimentados, pueden aportar “capacidades diferenciadoras” a las empresas.

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