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Empresarios ante el COVID-19, batir récord de ventas en medio de la crisis

La startup We Are Knitters firmó en marzo su mejor mes en ventas desde que nació en 2011

12 DE agosto DE 2020. 08:23H Mario Talavera

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Con buena parte de España cerrada, y la otra parte pendiente de si se queda o no en paro, existen sectores que continúan en funcionamiento y consiguen convertirse en una luz rodeada de nubes negras. Ante una oferta de ocio limitada y sin otra posibilidad que quedarse en casa, tejer se ha convertido para muchos en la alternativa a ir de viaje, al teatro o a comer en un restaurante.

Pepita Marín, CEO y cofundadora de We Are Knitters junto a Alberto Bravo, matiza que su competencia no es el comercio de ropa, sino que su producto -lana para tejer- se sitúa en el segmento del ocio. “En épocas de bonanza la gente sale de viaje, teatros y restaurantes; y nuestro negocio baja. Sin embargo, en época de crisis la gente está más en casa”, comenta Marín a DIRIGENTES.

El mes de marzo su empresa registró un récord de ventas. “Va en ciclos contrarios a las crisis”, explica Marín. Sin embargo, reconoce que en este éxito contracíclico también ha intervenido la suerte: “Hemos tenido muchísima suerte porque hemos llegado a este punto después de unos meses bastante malos en ventas y teníamos el almacén a tope”. Estas circunstancias les han permitido poder atender a todos los pedidos que han recibido, tanto en España, cuya facturación representa un porcentaje reducido, como en Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia.

De hecho, la diversificación geográfica constituye otra de las bases de su éxito aunque, en este caso, tiene poco que ver con la suerte. Por otro lado, las últimas restricciones anunciadas por el Gobierno, que limitaban la actividad a aquellos sectores esenciales, mantuvieron en vilo la buena marcha de este comercio online de lana para tejer. Una vez más, Marín y su negocio se vieron favorecidos por la consideración de actividad esencial de la distribución y preparación de envíos para el comercio electrónico o por catálogo. “Eso ha beneficiado a todos los ecommerces”, dice Marín.

En su opinión, este hecho tiene que ver con la necesidad de la población de contar con alternativas de ocio. “No pueden tener a la gente encerrada y encima sin que compre artículos de ocio por internet”, razona esta dirigente. En esa línea, afirma que es un buen momento para productos de entretenimiento, mientras que el consumidor prefiere reducir o retrasar otros gastos.

El día después

En cuanto a la salida de esta situación, Marín espera un cambio de patrón de consumo. “Para empezar, la vuelta va a ser escalonada, pero también está habiendo una reflexión por parte del consumidor”, analiza, “va a haber cierta cautela a la hora de consumir ocio fuera”. En cualquier caso, cree que los beneficios de esta actividad pueden ayudar a crear un hábito, ya que, según Marín, tejer ayuda a relajarse, y también se ve favorecido por la creciente importancia de la sostenibilidad: “Si se te rompe un jersey que has tardado en hacerlo dos meses, tratas de arreglarlo. No tiene nada que ver si te compras un jersey en una tienda, que cuesta más arreglarlo que comprarte otro”.

La nota negativa es que vaticina unas consecuencias económicas graves. Acusa a los dirigentes políticos de no medir el impacto de las distintas restricciones que se han impuestos: “No se están dando cuenta de lo que está generando esto a posteriori ni de la crisis que vamos a tener después. Y estamos hablando de paro de larga duración”.

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