economia

Empresarios ante el COVID-19, tras la persiana de las tiendas de ropa

El sector del comercio textil proporciona al mercado laboral español 200.000 empleos, ahora en riesgo por el cierre de las tiendas de ropa

01 DE abril DE 2020. 06:20H Mario Talavera

8bdddffe46c592a0bb4fa6fdd5cb9828.jpg

“Ahora mismo nuestra situación es pagar para no vender nada, 0”. La situación a la que se están enfrentando los pequeños comercios y los establecimientos abiertos al público se resume en la frase de Manuel Herreros, diseñador y propietario de una tienda de moda. “Si estuviéramos parados y no tuviéramos gastos, no sería del todo malo porque no generamos pero tampoco perdemos. Así sigues pagando y sin vender, eso es lo que a los pequeños negocios nos va a hacer más daño”, dice Herreros.

El problema es grave para los pequeños negocios, pero también afecta a las grandes cadenas. Para el presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), Eduardo Zamácola, las empresas del sector, independientemente del tamaño, se enfrentan a “un sufrimiento impresionante”. “Una empresa grande que no gana dinero y que de repente se encuentra en esta situación tiene un problema mucho mayor que una pequeña”, reflexiona Zamácola.

Da fe de ello Herreros, quien dice que la crisis “ha impactado muchísimo” en su negocio, que está paralizado, tanto en la producción como en la venta, con la persiana de la tienda tocando el suelo y el comercio electrónico a la espera de que se retiren las restricciones. “Anunciamos que íbamos a seguir con las ventas online, pero después pensamos que el sector de los envíos y la paquetería estaba expuesto y que nuestros productos no son de primera necesidad”, explica Herreros: “A los pocos días tomamos la determinación de que el producto se enviará cuando pase esta situación”. El sector, en términos globales, cifra en un 82% la caída de las ventas online.

Se hace a la idea de que “mientras la gente no pueda salir nuestro negocio no va a funcionar”, y va más allá al pensar que “probablemente seamos los últimos que recuperemos la normalidad”. En la misma línea se pronuncia Zamácola, que espera que las tiendas vuelvan a abrir “como pronto” a finales de mayo o principios de junio. “El problema no es la guerra que estamos viviendo, sino la posguerra”, dice el presidente de Acotex. En ese sentido, cree que “en cuanto esto vuelva a la normalidad va a haber una crisis de consumo, de desconfianza, mucha gente en paro...”.

Herreros, como Zamácola, “tenía claro que esto nos iba a hacer daño desde el primer día”. Desde la Asociación, se pidió al Gobierno que se cerraran los comercios desde que se anunció el cierre de los centros educativos en Madrid. “No tenía ningún sentido que tuviéramos las puertas de nuestros negocios abiertas y que se prohibiera ir al colegio”, comenta el presidente de Acotex.

Medidas de apoyo al sector

Herreros se lamenta de que desde algunos sectores se criticaran las medidas que se tomaron, sobre todo al principio. “Hay quien primero pensaba en el negocio que en las personas. Las medidas que se están tomando son por obligación”, concluye. No obstante, sí reclama que podría apoyarse de una manera más decidida a los pequeños negocios, como aplazar impuestos y dar la posibilidad de pagar a plazos los impuestos, de manera que el impacto se note de manera paulatina.

Zamácola es más crítico con las medidas económicas del Gobierno, aunque reconoce que el primer objetivo es resolver la crisis sanitaria. “Hasta ahora las medidas que nos está trasladando el Gobierno no se concretan en absolutamente nada”, opina Zamácola. Así, avisa de que “es una locura” que el Gobierno esté dictando si se puede o no despedir. El sector pide además que se condonen los impuestos, no que se aplacen: “Si por ejemplo se abre en junio y en ese mes tengo que pagar los impuestos de marzo, abril y mayo, me matas exactamente igual”.

Por otro lado, desde Acotex se solicita una ayuda para aquellos negocios que tengan que pagar un alquiler. Además, censuran que “el Gobierno no se ha enterado de que es fundamental que sobrevivan las empresas para que se mantenga el empleo”.

De lo que ambos se muestran convencidos es que las empresas tienen un importante papel que jugar durante y después de la crisis. Herreros ha puesto su saber hacer para fabricar unas 300 mascarillas hasta la fecha. Zamácola, por su parte, recuerda que "hay que ayudar a la empresa porque somos los motores de la economía. O se empieza por ahí, o mal vamos".

Iturralde: “La bolsa es un juego de pícaros”