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¿Es posible un metaverso sostenible?

La realidad virtual exige un gran consumo de energía y un almacenamiento masivo de datos, pero hay algunos requisitos que pueden ayudar a construir un metaverso de bajo impacto ambiental

09 DE mayo DE 2022. 06:10H Bernardo Álvarez-Villar

La emergencia climática ha puesto la sostenibilidad en la jerarquía de prioridades de la estrategia empresarial. Las empresas, y muy especialmente los gigantes tecnológicos, empiezan a darse cuenta de que no se trata solamente de hacer rentable un negocio, sino de conseguir ese beneficio de la forma que suponga un menor impacto para el planeta. Estos modelos de negocio sostenibles están contribuyendo a la innovación y a una mayor eficiencia en la forma de trabajo. 

Las perspectivas que ofrece el metaverso de trasladar el trabajo, la vida cotidiana y los juegos a un mundo virtual es muy atractiva. Pero ese traslado al mundo virtual no implica una alta demanda de recursos materiales. El desarrollo del metaverso implicará necesariamente un gran almacenamiento de datos y un altísimo consumo de energía. ETLA Economic Research ha calculado que el consumo de energía de la industria tecnológica podría aumentar hasta el 14% del consumo mundial anual de energía para 2030.

Ahora que nos encontramos a la puerta de una nueva revolución tecnológica, antes de meternos de lleno en ella convendría empezar a valorar cómo podríamos evitar la inmensa huella ecológica que puede suponer el almacenamiento masivo de datos, y cómo podría ayudarnos el metaverso a alcanzar esa sostenibilidad.

En ese contexto, el metaverso nos proporciona la riqueza de información y conocimientos para poder implementar los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otras metas”, ha escrito recientemente David Pastor Escuredo, doctor por la Universidad Politécnica de Madrid y líder de Investigación e Innovación en UCL, LifeD Lab y Unicef. “La sociedad necesita una nueva fuente de riqueza, sostenibilidad, resiliencia, conocimiento e igualdad y el metaverso es, sin duda, nuestra mejor ruta”, asegura este experto en Inteligencia Artificial. 

Pero no es posible negar los problemas que puede acarrear.. Según las Naciones Unidas, menos de un cuarto de los dispositivos electrónicos que se desechan son reciclados correctamente. La mayoría terminan en vertederos, sin ninguna protección especial, lo que supone un grave riesgo medioambiental. 

Entonces, ¿cómo pueden prepararse las empresas para integrarse en el metaverso sin contribuir al daño medioambiental?  Existen varios factores a ser tenidos en cuenta para ayudar a que la revolución del metaverso sea compatible con la sostenibilidad.

Priorizar objetivos climáticos

Construir una cultura centrada en la confianza y la transparencia nunca había sido tan importante. La inmensa cantidad de datos que hay que almacenar para desarrollar e instalar el metaverso podría comprometer los objetivos de desarrollo sostenible por su elevado consumo de energías no renovables y la emisión de CO2.

Para remediarlo, las empresas podrían alcanzar acuerdos y compromisos que garanticen que están operando de forma responsable. Para ello, las compañías pueden unirse a la Science Based Targets Initiative, una alianza entre la organización sin ánimo de lucro Carbon Disclosure Project; Naciones Unidas, el World Resources Institute y el World Wide Fund for Nature. Las compañías que se adhieran a esta iniciativa se comprometen a combatir el cambio climático recurriendo a la tecnología punta desarrollada en este ámbito y siguiendo las indicaciones y objetivos marcados por el instituto.

Almacenamiento de datos con energías sostenibles

Participar en el metaverso puede suponer generar cantidades masivas de datos, que a su vez plantean la cuestión de dónde almacenar esos datos. En estos casos, optar por el almacenamiento en la nube puede significar reducir el consumo energético que exigen los centros de datos físicos. Además, los servicios de almacenamiento en la nube han invertido grandes cantidades de dinero para funcionar con fuentes de energía sostenible. Un ejemplo de ello es la propia Google, que se ha comprometido a dejar de usar energías contaminantes para sus centros de datos antes de 2030; mientras que Microsoft ha prometido hacerlo antes de 2025.

Una de las alternativas más utilizadas por las compañías tecnológicas es la energía solar. Empresas como Apple y Amazon han invertido grandes cantidades de dinero en dotarse de paneles solares para que, al menos una parte de sus procesos digitales, sean alimentados por esta fuente de energía. 

Una producción responsable

Son muchas las empresas que están implementando procesos de análisis de sus ciclos productivos para comprobar el impacto causado por su actividad. El objetivo de estos sistemas es seguir toda la vida del producto (fabricación, distribución, uso y desecho) y asegurar así la máxima transparencia. La idea es asegurarse de que, cuando el producto sea desechado, cause un impacto mínimo al medio ambiente. 

Esto, sumado al uso de almacenamiento en la nube en lugar de en discos duros físicos, reduce de forma significativa los gastos de energía de los equipos necesarios para acceder al metaverso.

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