lunes, 16 julio 2018
ZONA PREMIUM
Economía

Gasolina, fruta y luz empujan el IPC al 2,3%

No alcanzaba esta cifra desde marzo de 2017

13 de julio de 2018. 09:39h Carmen Muñoz
  • Shutterstock

El Índice de Precios del Consumo (IPC) ha experimentado un incremento del 0,3% durante el mes de junio, lo que sitúa la tasa interanual en el 2,3%, dos décimas por encima de la registrada en el mes anterior, cuando fue sel 2,1%, según los datos oficiales ofrecidos este viernes por el Instituto Nacional del Estadística (INE).

El aumento del precio de los carburantes, así como de la fruta, electricidad y gasóleo para calefacción son los factores que achaca el organismo estadístico a dicho repunte. Se trata de la tasa más alta que ha registrado la inflación en 14 meses e indica que los precios son un 2,3% superiores a hace un año.

Sin embargo, este escenario cambia en tasa mensual, ya que el ligero ascenso del 0,3% durante el sexto mes del año viene dado, principalmente, por los paquetes turísticos (5,3%), los combustibles líquidos (4%), los servicios de alojamiento (2,2%) y la electricidad (1,5%).

En cambio, en el mes de junio descienden el grupo de las legumbres y hortalizas (-1,3%), las prendas de vestir (-1,5%), así como juegos, juguetes y aficiones (-1,8%).

La última vez que la inflación alcanzó el 2,3% fue en marzo de 2017, seguido de una subida del 2,6% en abril de ese mismo año. Desde entonces y hasta el pasado mes de mayo, el índice se había mantenido en niveles inferiores al 2%.

Por regiones, tasa anual del IPC se incrementa en todas las comunidades autónomas en junio con respecto al mes de mayo. Región de Murcia (2,1%), Cantabria (2,5%) y Comunidad Foral de Navarra (2,5%) es donde más crece con cinco décimas la primera y cuatro las dos últimas. Aunque es Castilla-La Mancha la que encabeza la lista con un 2,6%.

En cambio solo se eleva una décima en Islas Baleares (2,2%), Islas Canarias (1,8%), Cataluña (2,4%) y Comunidad de Madrid (2,1%).

De manera paralela, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), que no tiene en cuenta el impacto de los alimentos no elaborados ni los productos energéticos, baja una décima hasta el 1% y se sitúa así un punto por debajo de la del IPC general.