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"Hay que favorecer que surjan emprendedores y generen empresas"

"Hay que reinventarse porque estamos siguiendo modelos del siglo XX en todos los ámbitos", recalca en una entrevista con DIRIGENTES el presidente ejecutivo de ISDI y autor de "Por una España digital", Javier Rodríguez

25 DE noviembre DE 2020. 08:43H Alexandra Gheorghiu

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El coronavirus ha hecho aún más visibles las grietas de la sociedad y ha trastocado todos los ámbitos. En este momento, mientras se debate cómo reconstruir cada uno de ellos y en qué medida se destinarán esfuerzos económicos para lograrlo, el economista y presidente de ISDI, Javier Rodríguez, defiende la necesidad de reinventar el país. Una transformación que pasa por lo digital, pero no como un adjetivo asociado a un proceso, sino como una cultura. 

A lo largo de su trayectoria profesional, desempeñando puestos como director general de Google España, Portugal y Oriente Medio o, previamente, varios cargos ejecutivos en Yahoo, se ha convencido del papel de la tecnología y su importancia para que un país pueda ofrecer más oportunidades, crezca y se desarrolle. 

Recientemente, ha publicado el libro Por una España digital, un "grito" para que Estado y empresas puedan dar el salto a la economía digital y se deje atrás el siglo XX. En una entrevista con DIRIGENTES, Javier Rodríguez relata sus propuestas para reinventar el país digitalmente y posicionarlo entre las grandes potencias mundiales.  

¿Por qué la reinvención pasa por lo digital?

Tenemos que reinventarnos porque necesitamos encontrar nuestro futuro modelo de crecimiento y de generación de riqueza. Hemos perdido el tren de las últimas revoluciones industriales y la actual, que se denomina digital, tiene unas características diferentes a las anteriores. 

Es una época en la que se está habilitando que las relaciones humanas, empresariales, los intercambios y las generaciones de eficiencia estén basadas en la tecnología. Eso está cambiando los modelos de negocio y la sociedad no se entera de cómo sacarle partido a estas ventajas. Hay que reinventarse porque estamos siguiendo modelos del siglo XX en todos los ámbitos: educación, emprendimiento o administración, que no valen para esta nueva época.

Con la COVID-19, muchos dirigentes se han dado cuenta de que los deberes que tendrían que haber hecho durante los últimos cinco años, los van a tener que hacer en un año. El coronavirus ha acelerado tanto la comprensión de que la situación está cambiando como la necesidad de invertir en ello. Está levantando conciencia en el mundo empresarial y en la sociedad.

¿Cuáles son los pasos imprescindibles para posicionar el país entre las grandes potencias del mundo?

El primero es apostar por infraestructuras punteras en tecnologías digitales. Hablo de Internet, pero también de inteligencia artificial. 

El segundo es la educación. Cambiar el modelo educativo en este país es absolutamente primordial y que la digitalización forme parte de todo el proceso de aprendizaje. Lo que no tenemos en España es talento, capacitación y el saber hacer para utilizarla adecuadamente. En este mundo digital, lo que predomina es el talento y en un contexto en el que las máquinas nos igualan en tareas, lo que nos hace diferentes es la capacidad del ser humano de ser creativo y de innovar y esto se enseña.  

Es necesario cambiar la cultura de emprendimiento. Hay que favorecer que surjan emprendedores y se generen empresas, que son las que producen riqueza y empleo. Si no hay riqueza, no hay nada, si no hay empresa, tampoco.

Tenemos que cambiar la administración pública. La digitalización permitiría tener una administración más flexible, más eficiente y dinámica que supondría tener un ahorro en costes en tareas que hoy hacen seres humanos y nos permitiría tener más jueces, más profesores, más médicos y personal cualificado. 

Necesitamos tener una legislación que sepa entender, no la situación del presente, sino que sepa anticiparse a la del mañana. Prefiero tener políticos capaces de movernos hacia ese mundo y que el entorno regulatorio sea capaz de auspiciar un crecimiento económico basado en la innovación, en el desarrollo y la digitalización, que legislación del XX para atacar problemas del XXI. 

¿En qué posición está España respecto a otros países y qué justifica la situación actual? En el libro cita el ejemplo de Estonia, de cómo se ha convertido en un país digital en un plazo razonable.

Nos comparamos con Europa y la OCDE, pero para mí no es un marco de referencia, sino que me gustaría hacerlo con China o EE.UU., que son las dos grandes superpotencias que están generando de nuevo riqueza en esta revolución digital, con dos modelos económicos y geopolíticos distintos.  

Cuando nos comparamos con Europa somos autocomplacientes porque la administración digital o las infraestructuras de conectividad están en la parte alta, sin embargo, en talento, capacitación y educación, en relación con Europa, estamos ya en el fondo del precipicio. 

Pongo de ejemplo Estonia. Me gusta plantearme las cosas con una hoja en blanco. Estonia se pudo plantear así porque era un país que se creó desde cero después de salir de la Unión Soviética en los años 90 y su presidente era alguien que había estudiado en el MIT, que entendía el futuro y quiso crear un país que estuviese en su época, en la digital. Lo pongo de ejemplo para que sepamos que se puede tener una administración más liviana o una educación totalmente digitalizada.

"Tenemos que invertir de forma inteligente los fondos europeos"

"Si queremos ser más productivos, necesitamos invertir en I+D y educación. Este es el auténtico talón de Aquiles de nuestra economía". ¿Por qué ocurre esto si hay tanta conciencia de que la solución pasa por destinar esfuerzos económicos a estas dos áreas?

No somos capaces de tener consenso. La universidad está enferma porque tiene estructuras obsoletas y están muy lejos del mundo empresarial. Deberíamos tener una educación pública de primer nivel, como ocurre en Finlandia, pero no la tenemos porque este país invierte poco en este sentido. Ese es el gran drama y el otro es la baja inversión que realizamos en I+D pero, además, cualitativamente no lo hacemos bien porque deberíamos estar destinando dinero a investigación que tenga aplicación práctica en el mundo empresarial para generar valor. 

Indica que está costando que el espíritu emprendedor cale entre la juventud: "Un cambio para el que vamos a necesitar más de una generación, por lo que se ve. Y al ser tan difícil, también necesitamos una voluntad política que hasta el momento no hemos tenido". ¿Qué ocurre y qué convendría hacer?

España no ha sido nunca un país de emprendedores porque ha denostado al empresario. Hay un tema cultural bastante instalado en la idiosincrasia y en el modo de pensar de este país y es que el empresario es una mala figura. Como todo en la vida, hay empresarios buenos y malos. Confío en que cada vez haya más buenos. 

Uno de los principales problemas para la juventud que prefiere ser funcionaria a trabajar durante toda su vida en una empresa es que no hay referentes. Situación contraria a la que hay en EE.UU. y China, lugares trufados de empresarios de éxito, que son modelos y la gente joven quiere y aspira a convertirse en alguien de éxito. Se valora al que tiene éxito y también al que fracasa.

En España no se enseña emprendimiento. Aquí hay emprendedores por necesidad. Ese es uno de los cambios que se tienen que introducir. Cada vez es más difícil entender una economía del Estado del bienestar totalmente subsidiada si no somos capaces de empezar a generar valor para subsidiar lo que tengamos que cubrir. 

¿Cómo se podría ayudar a fortalecer el tejido empresarial, formado en su mayoría por pymes, en este contexto? 

Ha llegado la noticia de que será Pedro Sánchez quien reparta los fondos europeos. Mi grito es que se aproveche esta oportunidad. Es ahora o nunca. Aprovechémoslo para invertir en el tejido productivo de este país. No hagamos transferencias de renta que son pan para hoy y hambre para mañana. Hay sectores que con poco que se les pongan esfuerzos en formación, capacitación o tecnología, como el turismo o el de automoción, resurgen. En este último sí se ha anunciado que se van a invertir 10.000 millones de euros en tecnificarlo. 

Ayudemos a las pymes, pero no se puede ayudar a todas porque nos "comemos la tarta" en tres meses. Tenemos que invertir de forma inteligente los fondos europeos. El talento humano es lo más importante que hay en esta revolución digital y tener a la gente preparada. 

¿Cómo valora que serán los siguientes meses?

En los próximos meses no vamos a notar mucho cambio porque vamos a seguir anestesiados, ya que se están prolongando los ERTEs o los ICO, con lo cual aún no se va a sentir nada. Hay un efecto que sí es relativamente positivo y es que está aumentando el ahorro familiar.

Ahora hay fondos para mantener esta anestesia, pero también hay para invertir en transformar el país. Soy de los que piensa que España va a rebotar si somos listos. Hay que favorecer aquellas actividades que tienen futuro, así como la concentración de pymes y la colaboración entre varias para que se hagan más grandes, que se puedan tecnificar y acceder a conocimiento. 

Si hacemos "sopa boba" para todas estamos repartiendo algo de anestesia y acabaremos siendo lo peor de Europa. Es de lógica, pero parece que algunos no lo entienden. 

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