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Juan Molas (Mesa del Turismo): “Se avecina un verano incierto”

DIRIGENTES entrevista al presidente de la Mesa del Turismo, Juan Molas acerca de las perspectivas del sector en tiempos de coronavirus.

02 DE junio DE 2020. 08:30H Carmen Muñoz

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Atrás ha quedado la posibilidad de que los turistas no pisarán las playas españolas. Tras el anuncio de la apertura de fronteras, prevista para el próximo mes de julio, la industria turística encara la temporada alta con un halo de optimismo, pero con mucha incertidumbre. Lejos de superar los registros de visitantes extranjeros de años anteriores, se conforman con poder mantenerse a flote. DIRIGENTES entrevista a Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo, organización que aglutina a empresarios y profesionales del sector en España y cuya misión pasa por reconocer el papel de este mercado en el ámbito socioeconómico. 

Accedió a la presidencia de la Mesa del Turismo el pasado mes de enero con unos retos totalmente diferentes a los de ahora. ¿Cómo han sido estos cinco meses?

Desde luego, debo reconocer que nos vino de golpe la noticia de la COVID-19 y nos trastocó absolutamente los planes. Durante este periodo de confinamiento hemos seguido trabajando vía telemática, ya que el objetivo esencial de la Mesa es la divulgación de las acciones del turismo en la economía y atender a todas las derivadas que se han producido en la nueva y lamentable situación que nos encontramos. Va a ser una crisis muy dura. El sector lleva perdidos hasta la fecha 40.000 millones de euros, que irá en aumento hasta que no tengamos abiertas las fronteras y las aerolíneas funcionen con normalidad. Se avecina un verano incierto.

Sin embargo, ya vemos la luz al final del túnel, no solo por parte de los clientes, sino también en otros países europeos. Hay viajeros potenciales deseando regresar a España. Muchos de ellos son clientes repetidores y, aunque no tendremos la temporada turística de otros años, esperamos poder recuperar una parte mínima de ese volumen de turistas, para al menos si no salvar, perder el menor dinero posible y que las cuentas de explotación de las empresas no lleguen a un nivel de desastre importante. Pero también por el bien de los trabajadores y el conjunto de la economía española. 

Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo

Entre marzo y mayo se han perdido 40.000 millones. En términos monetarios, ¿en cuánto se va a poder mitigar el impacto durante los meses de julio y agosto?

La apertura no es suficiente. Tienen que recuperarse los mercados. Estamos observando que los visitantes extranjeros no solo visitan España en búsqueda de ‘sol y playa’. Si bien es cierto que la gran mayoría vienen alentados por el clima, hay un turismo interior muy importante. Existe un amplio abanico de experiencias con muchas alternativas como las compras, así como actividades culturales o deportivas que, en conjunto, suman mucho. En este sentido, estamos viendo que hay ciudades en las que la apertura se hará de manera muy limitada. Me refiero a Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla y muchas otras ciudades que solamente abrirán entre el 10-12% de sus plazas hoteleras, como mucho un 15-20%. Tampoco lo harán los establecimientos porque no existe suficiente atracción de clientela porque en esas zonas se busca el tipo de turismo anteriormente citado y porque la actividad económica va a tardar mucho en recuperarse. Lo mismo ocurre con los congresos y convenciones, que no se pondrán en marcha hasta bien entrado 2021.


"Un gran porcentaje de españoles no va a viajar por varias razones, entre ellas, motivos económicos o prevención de riesgos sanitarios"

Desde la Mesa del Turismo calculamos que sin movimiento durante el mes de junio, las pérdidas acumuladas pueden llegar a alcanzar los 50.000 millones. Aún es pronto y tenemos esperanza porque los principales operadores turísticos europeos van a empezar a programar vuelos hacia España, pero hemos tenido muy malas experiencias con el Gobierno por anunciar esta novela por entregas y no ofrecer una fecha determinada, que es absolutamente fundamental. 

Pedíamos la apertura para el 15 de junio porque todos los países competidores ya habían dado a conocer la puesta en marcha de la actividad turística como Italia, Grecia y Croacia. Hay que establecer una hoja de ruta y saber gestionar las situaciones con un equilibrio entre economía y sanidad. Nos ha preocupado mucho esta falta de coordinación y gestión. Si a eso le añadimos los problemas derivados de la inestabilidad política y social que estamos viviendo con el lamentable e inadmisible espectáculo que está ofreciendo la clase política, pues todavía nos crea más desánimo. Prevemos que en julio irá arrancando poco a poco y agosto será el mejor mes. Un periodo estival que será corto, aunque igual se puede alargar si el clima lo respeta hasta entrado octubre. Pero no auguramos un verano nada bueno. Con que podamos equilibrar y perder menos, ya será un hecho. 

Dentro del paquete de estímulos puesto en marcha por Italia destaca el 'bono turístico' de 500 euros destinado a familias con bajos ingresos para gastar en hoteles y albergues. ¿Sería acertado aprobar esta medida en España? 

Sería conveniente esta y muchas otras, pero estamos llegando tarde a todo. Desde la Mesa del Turismo hemos propuesto una bonificación o deducción en la declaración de la renta del próximo año a todos los españoles que pasen sus vacaciones aquí, entre otras. Asimismo, también es necesaria una gran campaña de comunicación de que todo el mundo es bienvenido. 

De manera paralela, consideramos oportuna la reducción del IVA hasta el 7% para todo el sector turístico. También se podrían crear deducciones fiscales para fomentar el mantenimiento del empleo anterior a la crisis, extender los ERTEs hasta finales de año por razones de productividad y establecer dos años de periodo de carencia para la amortización de los préstamos ICO. Hay que ayudar al sector turístico de manera decidida. Pese a ello, es imprescindible seguir manteniendo la seguridad sanitaria por encima de todo. Se ha reducido el número de contagios pero tendremos que convivir con el virus hasta que se encuentre la vacuna. 

Por otro lado, las declaraciones del Ministro de Consumo, Alberto Garzón, nos dejaron perplejos además de molestos. Manifestó que es un sector de poco valor añadido y de poca contribución a la economía, cuando representa el 12% del PIB y concentra al 14% de la población activa con más de 2,7 millones de puestos de trabajo. Somos la segunda industria que más empleo genera por detrás del comercio y tres veces más que la automoción.  

Todo apunta a que este verano los viajes serán muy cortos y preferiblemente en ambientes rurales o en autocaravana. ¿Es el momento de consolidar este tipo de turismo?

Lo que hay que hacer es regularlos, sobre todo, en el caso de las autocaravanas. No vale con aparcar en cualquier sitio. En este caso, la única solución es definir el concepto de acampada. En términos generales, el turismo nacional será un importante factor a tener en cuenta, pero también hay que ser conscientes de que un gran porcentaje de españoles no va a viajar por varias razones, entre ellas, motivos económicos o prevención de riesgos sanitarios. Hay que tener en cuenta que los que han mantenido el empleo tendrán que trabajar durante el mes de agosto porque van a estar durante cuatro meses de vacaciones forzosas. Si se suman todas estas variables, la cantidad de personas susceptibles de viajar disminuye. Por ello, son necesarios los visitantes foráneos. Aunque el turismo nacional tenga un volumen determinado y esperemos que sea el máximo posible, no cuenta con la capacidad suficiente para atender la oferta generalizada de este país. 

En algunas zonas de España se ha pasado de la turismofobia a todo lo contrario. ¿Puede servir el coronavirus de lección?

En los doce años que he sido presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) siempre he dicho que ojalá no ocurriera un contratiempo para que la gente perciba la importancia de este sector, con independencia de que habría que buscar soluciones y alternativas tecnológicas con las que potenciar la industria. Con lo cual, estoy de acuerdo. Ha tenido que llegar una triste y lamentable situación para que se perciba la importancia del mercado turístico. Eso no quita que no tengamos que regular o ser capaces de encontrar soluciones para una convivencia mixta entre la población local y los turistas. Pero sin lugar a duda es una actividad fundamental y esperemos que no se repitan escenas como las que en su día vivimos en algunas partes del país. 

Antes de la irrupción de esta crisis sanitaria el turismo sostenible figuraba entre las asignaturas pendientes en la agenda del sector. ¿Es momento de ponerse al día con ello?

Como presidente también del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), esta organización lleva tiempo trabajando en ámbitos como la sostenibilidad, la eficiencia energética, los destinos turísticos inteligentes o las nuevas tecnologías y es absolutamente necesario continuar en esa línea. Para eso se requiere de fondos y que el Gobierno de España ponga la atención en este tipo de iniciativas privadas. Colaboramos con lo público a través de Segitur y la propia Secretaría de Estado de Turismo en el desarrollo de estas tecnologías para desarrollar un turismo más sostenible que respete el entorno y el medio ambiente, con todo lo que conlleva. Seguro que existe una conciencia cada vez más generalizada en este sentido que se sabrá aprovechar de las experiencias que hemos vivido. No tengo ninguna duda. 

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