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La administración pública, un lastre para la competitividad española

La competitividad española se resiente y retrocede hasta el puesto 39 de un total de 64 países

02 DE julio DE 2021. 08:10H Mario Talavera

Existen un buen número de condiciones que determinan la competitividad de una economía. La dimensión política, social y cultural también afectan, y son precisamente factores que favorecen o no que la economía sea competitiva, si bien las infraestructuras, las instituciones y las políticas públicas juegan también un papel determinante.

El informe World Competitiveness Yearbook recoge todos esos factores y evalúa en qué grado es competitiva una economía, basándose en esos aspectos tan diversos. Según este análisis que realiza IMD World Competitiveness Center, España se encuentra en el puesto 39 de 64, tras retroceder tres posiciones con respecto al análisis del año anterior.

De este modo, las economías más competitivas son Suiza, Suecia y Dinamarca, seguidas de Países Bajos, Singapur, Noruega, Hong Kong, Taiwán, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, que conforman las diez primeras posiciones de la clasificación.

Dicho informe, en el que colabora CEOE, recalca que todas las grandes economías europeas avanzan posiciones, excepto España. En particular, las economías nórdicas consiguen situarse entre las diez primeras, como se explica en el párrafo precedente, pero además Alemania se encuentra en la posición 15, Reino Unido en la 18 y Francia en la 29, mientras que Italia ocupa el puesto número 41, tras mejorar tres posiciones.

Para realizar esta clasificación, el estudio tiene en cuenta cuatro variables: resultados económicos, eficiencia del sector público, eficiencia empresarial e infraestructuras. Tal y como recoge CEOE al reseñar el informe, España ocupa la peor posición en eficiencia del sector público, donde tan solo 15 países tienen notas peores.

En el último estudio han pesado varios factores que han empeorado notablemente durante el último año. Así, el déficit público, la deuda pública o la burocracia han contribuido a empeorar las notas generales de España. Por otro lado, el informe destaca, además de las finanzas públicas, la regulación del mercado laboral, su flexibilidad, la elevada contribución a la Seguridad Social de las empresas o la adaptabilidad de las políticas gubernamentales. Sin embargo, mejoran aspectos como la evasión fiscal y la corrupción.

Por el contrario, mejora la eficiencia empresarial, que de hecho adelanta tres posiciones, hasta situarse en el 39ª lugar. Según subraya CEOE en su Panorama Económico de junio, el sector financiero, la productividad y las grandes empresas han mejorado los resultados obtenidos. En ese sentido, se observa que la eficiencia empresarial "se ve lastrada por la necesidad de reformas económicas y sociales".

Con todo, el informe deja claro que uno de los retos de las empresas es efectuar su transformación digital. Las fortalezas con las que cuenta la economía española se centran en el área de infraestructuras, en el que España escala hasta la posición 26, su mejor resultado en este estudio.

Sin embargo, aunque la cobertura de educación secundaria y universitaria es aceptable, se hace notar que existen "determinados aspectos" que "continúan siendo un lastre" para la competitividad española, como el conocimiento de idiomas, los requerimientos del sistema productivo, las exportaciones de alta tecnología o la legislación sobre investigación científica.

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