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La deuda: una trampa para la economía si no se controla la pandemia

El FMI recomienda reorientar la fuerza laboral hacia sectores de crecimiento como el comercio electrónico y abandonar los viajes

15 DE octubre DE 2020. 08:41H Mario Talavera

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Más de un millón de personas han muerto en el mundo a causa del coronavirus. El balance de la crisis sanitaria deja un reguero de familias que se han roto y de muchas otras que se van a romper, por los sacrificios que se han tenido que hacer para detener la pandemia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que 90 millones de personas caerán este año en situación de extrema pobreza, lo que evidencia la grave crisis económica que vive el mundo. Desde el organismo internacional no dudan en comparar esta situación con la Gran Depresión, aunque en esta ocasión todos los países sufren sus consecuencias.

Se prevé que la caída de la economía durante este año sea del 4,4% y que las economías avanzadas comanden la recesión, con más del 5,8%. De entre todos los países avanzados, España será el que más sufrirá la crisis, con una recesión que alcanzará un 12,8% según el FMI, por encima del 11,2% que prevé el Gobierno. A cambio, la economía española gozará de una recuperación más intensa en 2021, con un repunte del 7,2%, el más elevado de entre las economías avanzadas.

Tanto el FMI como el Gobierno coinciden en sus perspectivas para el año que viene, pero la diferencia está en que el Ejecutivo español contempla que la ejecución de sus Presupuestos y la aplicación de las ayudas europeas elevará el crecimiento en 2021 hasta el 9,8%. El FMI por su parte, no contempla previsiones para el escenario que se propone desde España.

A pesar de la percepción de que lo peor ya ha pasado, desde el FMI advierten de que "esta crisis está lejos de haber terminado". En palabras de su consejera económica, Gita Gopinath, "es probable que esta crisis genere daños permanentes a mediano plazo". En particular, dichos daños se producirán en el empleo. En España ni siquiera se moverá la tasa de paro (16,8 para 2020 y 2021), pero es que en países como Francia o Italia incluso crecerá (del 8,9% hasta el 10,2% en Francia; y del 11% en Italia hasta el 11,8%).

De hecho, se hace la recomendación de reorientar la política económica para abandonar sectores vulnerables. Entre ellos, se explica que el sector relacionado con el turismo y los viajes tienen probabiliad de contraerse a largo plazo. En lugar de apostar por ese sector, se invita a formar a los trabajadores para sectores de crecimiento como el comercio electrónico.

La cara B de la deuda

El problema de fondo es que el virus puede resurgir y la incertidumbre no desaparecerá hasta que se encuentren mecanismos eficaces para controlar la pandemia. "Si esta situación empeora y las perspectivas de tratamientos y vacunas se deterioran, el daño a la actividad económica sería grave y se vería amplificado por intensas turbulencias en los mercados financieros", afirma Gopinath. A ello se suman la incertidumbre geopolítica y las restricciones al comercio. Con todo, también existe la posibilidad de que se disponga de tratamientos más pronto y que la economía vuelva a echar a andar.

De eso depende que los estímulos que se han puesto en marcha sean efectivos. En otro análisis, el consejero fianciero del FMI, Tobias Adrian, incide en la efectividad de las "extraordinarias medidas" que se han introducido en los mercados. En particular, señala las medidas fiscales de los gobiernos, así como la inyección de liquidez por parte de los bancos centrales.

Estas ayudas están diseñadas como impulsos a corto plazo para evitar que la economía colapse. Tanto las familias como las empresas han recurrido al crédito y a los préstamos para sobrevivir. Esto ha ayudado a que las condiciones financieras sean favorables para los préstamos, y también ha repercutido en que los mercados financieros coticen al alza.

Lo que teme el analista del FMI es que la perturbación se extienda más tiempo de lo esperado. En ese caso, la economía real no recortaría la brecha que existe con los mercados financieros, lo que provocaría que las bolsas acaben cayendo o, según lo define Adrian, un "ajuste brusco en los precios de los activos".

Según explicó el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la presentación de estas perspectivas, se debe procurar que "la crisis actual no dé lugar a un endurecimiento generalizado de las condiciones financieras" y no cause daño al sistema financiero. En caso de que la recuperación no se produzca en las condiciones idóneas, podrían materializarse riesgos para el sistema financiero, una vez que los agentes económicos se han endeudado. Ante eso, Adrian cree que "algunos sistemas bancarios podrían sufrir importantes insuficiencias de capital debido al elevado número de empresas y hogares que no podrán reembolsar sus créditos".

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