economia

La industria del aceite de palma, un problema de ricos y pobres

Por un lado, se encuentra la implementación de este producto en el sistema alimentario. Por otro, está el uso que se le da por parte de la industria energética

28 DE enero DE 2019. 13:58H Manuel Gutiérrez

Este lunes ha fallecido Eka Tjipta Widjaja, el que fuera, hasta el momento, el cuarto indonesio más rico del país asiático. ¿Cómo consiguió su fortuna? Gracias al mercado del aceite de palma. Aunque más tarde fundó un imperio enfocado a negocios como el financiero. Su compañía Golden-Agri Resources (GAR) es una de mayores empresas dedicada a plantaciones a este producto, con más de medio millón de hectáreas.

Cuando Widjaja tenía 15 años, este sector era un negocio infinitamente rentable. Hoy día también lo es, pero engloba un problema que afecta a gran parte del planeta. El magnate indonesio ha llegado a acumular un patrimonio neto de 8.100 millones de euros, que ahora irán a parar a manos de sus hijos. No es de extrañar que consiguiera esta fortuna, ya que el aceite de palma mueve millones en el país asiático.

Cuando hablamos de cifras con muchos ceros, no sólo nos referimos a dinero, también a puestos de trabajo. Y es que más de cuatro millones de empleos dependen de este sector, siendo clave para el desarrollo económico y social del país. Indonesia, junto a Malasia, acaparan más del 83% de la producción mundial de aceite de palma.

Pero, como suele ocurrir en infinidad de casos, las variables económicas y ecológicas chocan. Y, en esta ocasión, la disyuntiva es mayor de lo habitual. Asociaciones ambientales, como Ecologistas en Acción, denuncian que este “cultivo está deforestando las selvas de muchos países y acabando con el hábitat de un gran número de especies en peligro de extinción, como el orangután de Borneo y el elefante de Sumatra, además del enorme impacto climático y sobre las comunidades locales”.

La estimación de producción mundial de aceite de palma para la campaña 2017/2018 se sitúa en los 69,3 millones de toneladas, lo que representa el 35,2%, en volumen de la producción global de aceites. Todo ello se convierte en un problema con diferentes aristas, en el que intervienen agentes a nivel mundial. Tanto a países ricos como pobres. Por un lado, se encuentra la implementación de este producto en el sistema alimentario. Por otro, está el uso que se le da por parte de la industria energética, siendo éste uno de los mayores retos en el marco de un futuro ecológico.

No se puede negar que existen multitud de intereses para que no se lleve a cabo una transformación real. Pero todavía existe una variable más: la desinformación. Ocho de cada diez europeos desconocen que el diésel comercializado en su país contiene aceite de palma, según un informe realizado por la consultora Ipsos. En cuanto a nuestro país, la incertidumbre llega al 88% de españoles.

Esta desinformación llega al punto de que el aceite de palma recibe una subvención por parte de la Unión Europea para la producción de diésel 'verde', a pesar de que sus emisiones de gases de efecto invernadero son tres veces mayores que las producidas por la quema de combustibles fósiles.

CAMBIO DE RUMBO A NIVEL EUROPEO

La Unión Europea es el segundo mayor importador del mundo. Como respuesta, la Comisión Europea podría suspender los subsidios para el biodiesel de palma a partir de 2023. La Comisión Europea puede detener esta situación antes del 1 de febrero a través de un acto delegado, después de que el Parlamente Europeo votara para dejar de promover el este producto como un 'combustible verde'.

Esto responde también a la opinión de la ciudadanía en Europa. En una campaña organizada por diferentes organizaciones de todo el continente, organizaciones de países como Portugal, Francia, España o Bélgica han obtenido, a través de una encuesta, la afirmación positiva del casi el 70% de los ciudadanos de estar dispuesto a rechazar estos usos.

Respecto a nuestro país, el 90% del biodiesel que se produce en nuestro país es de palma, según explican desde Ecologistas en Acción. En 2017, los camiones y vehículos diésel quemaron más de la mitad del aceite de palma que se usó en nuestro continente, según un informe elaborado por Oil World. Como en España (y demás miembros de la Unión Europea) no se produce aceite de palma, todo se importa. El uso industrial (biocombustible) corresponde aproximadamente a 1.535.501 toneladas, según la Fundación Española del aceite de palma sostenible.

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