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La inversión empresarial: la verdadera clave de la recuperación

Tras el trastazo de la economía española en 2020, el consumo y la inversión jugarán un papel clave en 2021

20 DE mayo DE 2021. 08:13H Mario Talavera

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Las cualidades de la recuperación económica varían en cada país. En España se especuló con la forma que tomaría la gráfica: en V, en L, en V asimétrica, en forma del símbolo de Nike... Ahora, parece bastante claro que el PIB no se recuperará al menos hasta 2022, por lo que la forma final se asemejará a una V asimétrica.

Eso significa, en primer lugar, que lo perdido en 2020 no se podrá reparar en 2021, aunque desde distintos ámbitos se apunta a un rebote vigoroso. De hecho, el turismo, uno de los sectores de los que depende la fortaleza del repunte, espera recibir alrededor de 40 millones de visitantes. Si bien es cierto que son la mitad del récord histórico de 2019 (84 millones), suponen una cifra considerable.

En todo caso, no será suficiente para remontar desde la caída del 10,8% de 2020. La mayoría de instituciones económicas adelantan un crecimiento de alrededor del 6,5%, que se deberá a la recuperación del consumo y al impacto de los fondos europeos, concentrado en la segunda mitad del año.

El Gobierno cree que después de ese avance del 6,5%, la economía española conseguirá incluso mejorar las cifras de antes de la crisis en 2022, tras crecer un 7% en ese año. La Airef considera factible esas proyecciones, aunque persiste una gran incertidumbre y las circunstancias marcarán si se pueden alcanzar o no.

En el Programa de Estabilidad, el Ministerio de Economía apunta que "el crecimiento de la economía española estará claramente guiado por la demanda nacional, a través de la recuperación del consumo privado y del fuerte impulso a la inversión". En ese sentido, hay que diferenciar entre el consumo privado y la inversión.

Hay que decir que, aunque la caída del PIB fue del 10,8%, el consumo final cayó aún más, un 12,1%, mientras que la inversión se contrajo un 11,4%. Por el contrario, las Administraciones Públicas trataron de compensar esas caídas aumentando el consumo en un 3,8% con respecto a 2019.

¿Qué espera en adelante? Al consumo le costará recuperarse aún. Los españoles no olvidan que la evolución económica es incierta, por lo que preferirán mantener los ahorros de estos meses a buen recaudo. Además, el desempleo acecha, ya que según la última EPA, el 16% de la población activa busca y no encuentra empleo.

Por tanto, frente a un retroceso del consumo del 12,1%, en 2021 crecerá un 7,3%, mientras que en 2022 llegará hasta el 6,9%. Por el contrario, a la caída de la inversión de un 11,4% en 2020 le seguirá un avance del 10,3% en 2021, que alcanzará el 12,3% en 2022.

En el Programa de Estabilidad se insiste en que "el consumo privado será el principal motor de la recuperación económica". En parte, esa hipótesis se basa en la "normalización de la tasa de ahorro de los hogares". La retirada de restricciones, la reducción de trabajadores en ERTE y la creación de empleo gracias al Plan de Recuperación "reducirá los niveles de ahorro precautorio y forzoso, atesorados por los hogares durante la pandemia". La tasa de ahorro se llegó a disparar al 14,8%, si bien el Ministerio de Asuntos Económicos espera que vuelva a niveles cercanos al periodo pre-covid, alrededor del 7%.

En cuanto a la inversión, no se aclara qué parte dependerá de las administraciones y de las empresas. Se dice que la inversión pública aumentará 2 puntos de PIB al año, y que esos fondos "permitirán atraer inversión privada". En todo caso, las cifras dejan claro que la inversión crecerá más de lo que lo hará el consumo. El efecto de las mejoras estructurales se traducirá en que el crecimiento potencial se verá favorecido y puede aumentar en hasta 4 décimas anuales, gracias al "impulso a la productividad y a la competitividad de las empresas españolas".


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