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La movilidad tradicional se acerca a su ocaso

Las previsiones apuntan a que las ventas mundiales de coches nuevos descenderán en los próximos años después de tocar techo en 2017

18 DE junio DE 2019. 13:54H Mario

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En 2017 se contabilizaron 79 millones de vehículos nuevos vendidos en todo el mundo. Se trata de una cifra mayor que la de 2018, y que también superará la de 2019, estimada en 78,7 millones. No obstante, hay que precisar que desde 2016 se ha producido una irrupción que ha incidido en las ventas de los vehículos de combustión: los coches eléctricos.

Mientras que la cifra en 2016 alcanzó los 800 mil, en 2019 se espera que se vendan tres millones de vehículos eléctricos, casi cuatro veces más desde la primera aparición de los eléctricos. “La movilidad es eléctrica”, explicó Emilio Rousaud, fundador y CEO de Factorenergia, en un encuentro en el que se analizaron los avances de la movilidad y la energía.

Rousaud observa una “oportunidad muy clara” en el campo de la movilidad para que la electricidad acabe de imponerse como fuente energética para los vehículos. En particular, apuesta por la “recarga lenta de vehículos”, esa que se produce durante una noche y que, según Rousaud, “es la más eficaz y la más eficiente”.

En ese contexto, los fabricantes han identificado el aumento de la demanda de coches eléctricos, por lo que se han lanzado al lanzamiento de modelos de ese tipo. Por ello, Ramez Naam, de la Singularity University de California, explicó durante ese mismo encuentro que “no pasará nada” si Tesla fracasa en la creación de nuevos modelos, puesto que el resto de marcas ya están innovando.

No obstante, se trata de una tendencia que no solo afecta a la fuente de energía, sino al modelo de movilidad. Naam cree que la emergencia del vehículo autónomo está relacionada con los eléctricos, ya que es esta modalidad la que va a propulsar a los coches sin conductor.

En este sentido, el sector del servicio de vehículos eléctricos autónomos representa una oportunidad de 2 billones de dólares. Llama la atención que, aunque la percepción general es que este tipo de vehículos aún no están lo suficientemente desarrollados, hay un puñado de compañías en Estados Unidos que aseguran una autonomía remarcable.

En el caso de Waymo, los coches son capaces de alcanzar las 11.000 millas (17.700 kilómetros) sin que sea necesaria la intervención humana. Por su parte, otras alternativas como Cruise, escala hasta las 5.000 millas (8.050 kilómetros), mientras que Zoox asciende a 2.000 millas (3.200 kilómetros), y Pony.Al, hasta las 1.000 millas (1.609 kilómetros).

Para responder a la pregunta de por qué se insiste en desarrollar la conducción autónoma hay que prestar atención a los costes. Para empresas como Uber o Lyft, la mitad de sus costes es el sueldo de los conductores, mientras que el resto se divide en las tasas de uso de la plataforma (20%), combustible (10%), o los costes derivados del seguro o el mantenimiento (20%). Para muestra, la apuesta de General Motors, que a finales de año espera lanzar su propio servicio de transporte de pasajeros con vehículos sin conductor.

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