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Los comercios se preparan para un otoño incierto

Los expertos señalan que los primeros rayos de luz que marquen el inicio de la recuperación económica llegarán a mediados del próximo año. Mientras tanto, uno de los sectores más castigados por la pandemia que es el comercio, reclama ayudas para afrontar los meses que vienen

16 DE septiembre DE 2020. 08:30H Alexandra Gheorghiu

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Tras un verano atípico marcado por la ausencia de turistas y con un consumo que no ha llegado a despertar, los comercios se preparan para una segunda oleada de cierres, ya que no se avistan indicios de recuperación en el horizonte próximo. Al finalizar las restricciones del estado de alarma, el 15% de los comercios de proximidad no volvieron a colgar el cartel de abierto, mientras que la facturación de los establecimientos que sí dieron ese paso ha sufrido una caída de hasta el 50%, según apunta la Confederación Española del Comercio (CEC). 

En concreto, uno de los grandes perjudicados es el sector textil. De hecho, el último barómetro de la Asociación Empresarial del Comercio Textil y Complementos de la Comunidad de Madrid (Acotex) cifra en un 32,8% el desplome de las ventas (en tienda física y online) en el mes de agosto, quedando el acumulado anual con una caída del 41,1% con respecto al año anterior. Desde la patronal señalan que han observado que, "a pesar de introducir promociones muy agresivas, el consumo no ha mejorado y así se ve en la evolución de junio, julio y agosto, siendo meses muy negativos". 

El profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea de Canarias y especialista en el sector, Pablo Machado, es partidario de hablar de cambios en el consumo impulsados por el confinamiento, y no solo de hábitos, sino de la cantidad demandada. Apunta hacia un comportamiento frugal, es decir, a la actitud racional de los consumidores, que meditan más sus compras. A ello se añade que los ciudadanos han abierto la puerta al canal online

Pablo Machado, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea de Canarias y especialista en el sector

Por otro lado, indica que las necesidades de consumo han disminuido en sectores como el textil. "La ropa ha tenido un shock importante", expresa Machado en una entrevista a este medio. Si bien este colectivo trata de reflotar y dar visibilidad con eventos como la Madrid Fashion Week, "nuestro interés por comprar ropa ha disminuido porque no tenemos ese comportamiento social abierto de antes", recalca. Aunque considera que se trata de algo temporal. 

Sin embargo, este factor temporal juega en contra, ya que el pequeño comercio no tiene capacidad económica para sobrevivir durante un largo periodo. En este escenario, Machado señala que las empresas grandes captarán cuota de mercado y el camino que se está marcando va hacia la concentración de la actividad económica alrededor de estas compañías. "Las grandes empresas permanecerán, pero el pequeño minorista se va a ver en una situación muy compleja y más si esto perdura hasta el próximo verano".

El otoño se encara con temor

Además del hundimiento de la demanda por parte de los consumidores, el pesimismo de los pequeños empresarios se incrementa, según apuntan los expertos, por la falta de ayudas y a la incertidumbre sobre los ERTE. "Las grandes empresas temen el otoño y se preparan para ello, pero el pequeño empresario está desesperado", comenta Pablo Machado. E insiste en que en un momento en que el flujo económico se para, la tesorería también y todas ellas empiezan a tener problemas. Aclara que una empresa muere, no porque tenga pérdidas, sino porque no tiene tesorería para pagar sus compromisos y deudas. "Eso va a ocurrir porque la caída de la demanda es tan fuerte que no todo el mundo va a llegar a la meta de mediados del próximo año". 

Los comercios llevan meses solicitando medidas para afrontar esta coyuntura. El profesor de la Universidad Europea reitera que es "muy importante que el tejido de la pyme se mantenga lo máximo posible". Sin embargo, insiste en que no solo se trata de los ERTE, sino de brindarles préstamos con facilidades, subvenciones, ayudas a fondo perdido y disminuir los impuestos o posponerlos en la medida de lo posible, entre otros. Si bien es consciente de que el Estado no puede cubrir todo, dice que "en una situación tan compleja como esta, que el Estado no se comprometa al 100%, hará que caigan muchas empresas". E incluso advierte de que si no se reciben esos apoyos, el 30% que estima la patronal del comercio de tiendas que cerrarán "puede ser hasta pequeño". 

En este punto también surge otra cuestión y es si esos esfuerzos económicos se deben orientar a todas las empresas, tengan o no viabilidad. Recientemente, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en un evento de la Cámara de Comercio de España incidía en la idea de apoyar a aquellas que lo "merezcan" para facilitar la recuperación económica a medio plazo. A este respecto, Pablo Machado dice: "No entenderé que se mantenga como un zombi a una empresa por el hecho de tener un número de empleos" y precisa que esto puede ser una buena estrategia a corto o medio plazo, en tanto que se buscan alternativas empresariales para desarrollar actividad en zonas deprimidas, pero no en el largo. En suma, "hay que tratar de redirigir la economía para evitar subsidiar empresas que no tienen futuro". 

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