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“Percibimos una demanda turística latente”

Entrevista al director del área de Estudios e Investigaciones de Exceltur, Óscar Perelli del Amo

02 DE junio DE 2021. 08:41H Carmen Muñoz

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Una vez celebrada la Feria Internacional del Turismo (Fitur), que fue presentada como una apuesta estratégica para marcar la reactivación del sector en la nueva normalidad, al tiempo que se garantiza la movilidad segura, los agentes que operan en él han fijado en el calendario el 7 de junio como la fecha que podría dar el pistoletazo de salida a la campaña estival. Dirigentes habla con el director del área de Estudios e Investigaciones de Exceltur, Óscar Perelli del Amo, quien anticipa un verano menos catastrófico que el de 2020, pero todavía sujeto a muchos condicionantes, entre otros, al veredicto que Westminster dé a España. 

¿Qué estimaciones manejáis desde Exceltur para este verano?

Hemos ido haciendo diferentes escenarios según avanzaba el año. En el último informe anticipábamos un segundo trimestre nefasto, y todo apunta que va a cerrar con una caída del 70%. Sin embargo, de cara al verano, percibimos una notable recuperación de la actividad, condicionada a que las decisiones que se tomen desde algunos países lo hagan posible. Con esto me refiero a que Reino Unido ponga a España en color verde dentro del semáforo epidemiológico.

De cumplirse, los meses de julio, agosto y septiembre cerrarían un 34% por debajo del verano de 2019, por lo que se recuperaría una parte relevante. Percibimos una demanda turística latente. La gente tiene muchas ganas de viajar, pero hay que ver si les dejan. 

La demanda va a seguir teniendo un fuerte componente nacional este verano. ¿Qué zonas se van a ver más beneficiadas por esta situación?

Nuestro mercado turístico es muy peculiar, porque hay zonas que solamente se nutren de la demanda nacional. Hablamos del interior y de la región denominada como ‘España verde’, es decir, la zona norte. Por este motivo, desde Exceltur prevemos que harán un buen verano, al igual que ocurrió el año pasado. El reto está en aquellos destinos que dependen exclusivamente de la demanda extranjera, como toda la costa mediterránea. Pese a ello, también vemos dinamismo por parte de los españoles, tras más de un año de pandemia. Por su parte, en las islas va a depender mucho de la capacidad aérea. Por tanto, la clave va a estar en la disponibilidad de rutas y el precio por asiento. Aunque no en su totalidad, el turismo nacional puede ayudar a cubrir un porcentaje importante del extranjero. 

A pesar de que los británicos pueden pisar suelo español desde el pasado 24 de mayo, el flujo turístico todavía es débil. ¿Cuáles son las previsiones para este mes?

No están llegando porque piden cuarentena. Aunque desde España les demos la bienvenida, porque son más que bien recibidos, de momento no estamos viendo activación. Habrá que esperar hasta el próximo lunes, 7 de junio, para conocer si el primer ministro británico, Boris Johnson, pasa al verde, al menos, en las comunidades autónomas con la incidencia más baja. Si eso ocurre, veremos una recuperación intensa, algo que no ocurre a día de hoy. 

¿Cuáles serían las consecuencias de mantener a España en ámbar?

En ese caso, depositamos la esperanza en otra fecha, el 26 de junio. En cualquier caso, esto repercutiría de manera negativa porque este mercado es el principal emisor de flujos turísticos hacia España y supondría perder todo el mes de junio, lo cual sería negativo para el turismo español. 

Diferentes agentes del sector han pedido al Gobierno que asuma el coste de las PCR, ante lo que este ha mostrado su negativa a hacerlo. En su opinión, ¿el Estado debería sufragar este requisito para viajar?

La factura en términos de empleo y destrucción de empresas va a ser tan alta, que ofrecer estas pruebas de manera gratuita a los turistas internacionales sería inferior al coste de la desaparición de compañías y puestos de trabajo. Es evidente que debería ser algo temporal, pero sería una medida que merecería la pena y serviría para lanzar un mensaje positivo a los mercados. Con ello conseguiríamos trasladarles que vamos a hacer todo lo posible para que puedan llegar a España. De hecho, hay touroperadores que lo financian ellos porque son conscientes de que se juegan mucho. Por tanto, que el Gobierno español nos ayude en esto, no solo sería oportuno, sino también necesario. 

Los cruceros internacionales podrán volver a atracar en puertos españoles a partir del próximo 7 de junio. ¿Cómo va a repercutir en la actividad turística esta decisión?

El turismo de cruceros en España es importante, pero no es de los segmentos que más peso tienen. Salvo en Barcelona, que es origen de muchos itinerarios, en el resto de la costa no es demasiado relevante. Si bien es una gran noticia desde el punto de vista de la normalización de los viajes, su impacto económico sobre el conjunto del sector es muy limitado. Este tipo de usuario solo pisa la ciudad durante un par de horas y luego regresa al barco. 

Si todo marcha según lo esperado, la denominada ‘inmunidad de rebaño’ se alcanzará en agosto. ¿Qué cifras se manejan para el último trimestre del año?

No nos atrevemos a realizar estimaciones para este periodo, porque todavía hay muchos interrogantes sobre la cepa india. Si las vacunas consiguen reducir el riesgo sanitario, en verano estaremos un 34% por debajo y un 18,4% en el cuarto trimestre. Salvo Islas Canarias, en los últimos tres meses del año el turismo es más urbano, sobre todo, de negocios, congresos, convenciones. La pandemia ha acelerado la digitalización, que va a repercutir en una caída estructural del turismo urbano, más dedicado al MICE, que se va a tener que recuperar con otro tipo de turismo. Las reuniones ahora se van a hacer a través de una pantalla. 

La cadena de valor que integra el turismo encadena pérdidas superiores a los 116.000 millones. ¿Cuánto dinero se juega este 2021 ‘la locomotora’ de la economía española?

Para el conjunto de todo 2021 esperamos un descenso de la actividad del 47,5% en comparación con el último ejercicio completo sin COVID-19. La mayor parte de esa caída se ha producido durante los tres primeros meses del año, que coincide con la tercera ola de contagios y ha supuesto una auténtica debacle. El primer semestre ha sido tan malo que, aunque recuperemos la temporada estival y la recta final del año, el nivel de actividad será casi a la mitad. Estos son 73.000 millones de euros menos de los ingresos generados en 2019. 

¿Qué cuestiones en materia de innovación considera primordiales implantar entre las pequeñas y medianas empresas turísticas?

Antes de todo, hay un tema crucial que debe enfrentar el sector a medio y largo plazo, y es que todavía hay miles de empresas en riesgo de desaparecer y, sobre todo, pymes. De cumplirse las previsiones que hemos realizado, esto quiere decir que no van a facturar lo suficiente como para sacar a toda su plantilla del ERTE. 

Por otro lado, el paquete de ayudas aprobado el pasado mes de marzo todavía no ha llegado al tejido empresarial. En un contexto en el que los usuarios quieren viajar y han comenzado a reservar de manera masiva, en Europa se sigue a la espera de que la administración les de vía libre para hacerlo. Asimismo, el ámbito urbano, muy dependiente del largo radio, va a tener un verano muy flojo, de ahí la necesidad de que la inyección de liquidez después de tantos meses de nula actividad les llegue. Lo digo porque el anuncio por parte del Gobierno, que todos recogimos con cierta esperanza no ha llegado a principios de junio. 

Partiendo de esta base, los planes sobre la renovación del turismo deben centrarse en la reforma de los grandes destinos del litoral, que han perdido atractivo por la obsolescencia de las instalaciones, la mayoría de ellas construidas hace cinco o seis décadas. Precisamente, ahí es donde España se juega el 65% del impacto económico que genera el turismo en España. Ese es el principal reto, incorporar valor y adaptarlo a las sociedades futuras. Desde esta organización pensamos que la prioridad debería ser recoger un gran plan país para transformar las fábricas españolas, que son los destinos del litoral. 

En este contexto, sin duda, habrá que enfrentar grandes desafíos como la digitalización, pero con matices. Las pymes turísticas son las más digitalizadas, aunque todavía quede por delante un recorrido de mejora importante. Cualquier persona puede reservar cualquier servicio relacionado con este sector de manera online, mientras que otras industrias no pueden decir lo mismo. 

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